¿Cómo desactivar al cascarrabias?

Alicia Escaño Hidalgo · 6 junio, 2016

El cascarrabias, el quejica, el protestón y el gruñón, esa persona con el ceño fruncido casi de continuo, que no aguanta ni una y que parece que va a comerse a cualquiera que le lleve la contraria, es en realidad, una persona que está sufriendo.

El sufrimiento tiene múltiples caras, puedes expresarlo con lágrimas, durmiendo o comiendo en exceso, mostrándote ansioso la mayor parte del tiempo o incluso enmascarado con ira.

La ira es una máscara que nos puede hacer parecer fuertes, pero lo único que hace en muchas ocasiones es compensar una carencia, una debilidad interior.

Pero si nos topamos con un cascarrabias, nos impondrá un cierto respeto y distanciamiento ya que eso es precisamente lo que quiere de nosotros. Esto le ayuda momentáneamente a engordar su ego, que como hemos dicho, en el fondo está profundamente dañado.

 

Anatomía de un cascarrabias

Baja tolerancia a la frustración

Los cascarrabias toleran muy mal las incomodidades cotidianas y se enfurecen cuando las cosas salen de manera distinta a lo que ellos quieren. Esto les genera rabia, que suelen proyectar en los demás, siendo normalmente desagradable con todo aquel con el que se topan.

Quejas continuas

Se suelen quejar una y otra vez, pero sin llegar a ninguna solución eficaz. Así, al final terminan agotados y agotan a las personas de su alrededor, dificultando las relaciones sociales. Las quejas suelen ser de tipo culpabilizador, victimista y exagerado.

Mujer con pensamiento

Soluciones poco constructivas

Los cascarrabias son personas que lejos de buscar soluciones realistas y funcionales, prefieren quejarse y pasar la mayoría de su tiempo enfadados por lo que no está bajo su control. Sin embargo, lo que sí está bajo su control lo dejan pasar y raras veces se responsabilizan, ya que como hemos comentado, suelen pensar que los demás deben actuar de cierta forma para con él o que la vida debería ser distinta a como es.

Malos aprendizajes tempranos

Estos comportamientos, como casi todos, suelen ser aprendidos, ya sea a través de la familia, del cine, de los libros o de cualquier mensaje que de niño le haya calado. Se graba en el cascarrabias y lo va practicando a lo largo de nuestra vida, sin cuestionarnos si nos beneficia o no. Por lo tanto, aunque la genética influye, la mayoría de las veces el cascarrabias no nace sino que se hace. 

Algo sumamente relevante, ya que si se ha aprendido a ser así, también es posible desaprender a serlo, aunque sea complicado debido a la automatización del comportamiento humano.

Lenguaje verbal y no verbal amenazador

El cascarrabias suele presentarse con un aspecto serio, con cara de pocos amigos, el ceño fruncido y normalmente no suele mirar a los ojos cuando habla con otras personas. El lenguaje verbal es amenazador, imponiendo sus opiniones como la única verdad, sin escuchar lo que la otra persona tiene que decir.

Mujer gritando fuerte

Además el tono suele ser fuerte, enérgico y dan sensación de nerviosismo. Esto está muy relacionado con el patrón de conducta tipo A, que a su vez se relaciona con trastornos cardiovasculares.

No todo es tan malo

Todo lo que acabamos de ver es solo parte de la persona cascarrabias con la que nos podamos encontrar. En el fondo de todo eso, en el cascarrabias existe una persona maravillosa, un niño interior que quiere jugar y divertirse. 

Ese cascarrabias, alguna vez, también fue un niño de cinco años, con ilusiones, con ganas de saltar, de reír…

Lo que ocurre es que las personas aprendemos ciertas creencias muy disfuncionales a lo largo de nuestra vida, las hacemos nuestras y guiamos nuestra vida a través de ellas, lo que nos hace confundirnos, engordar nuestro ego, ser exigentes… Por lo tanto, la clave para desactivar al cascarrabias es ser capaz de sacarle a su niño interior…pero, ¿cómo podemos hacer esto?

Los niños son la máxima expresión de amor y alegría que existe, son inocencia pura, quieren dar afecto y recibirlo, con lo cual ahí tenemos nuestras armas, la principal, el amor.

Mujer con una rosa en sus manos

El amor es el arma más poderosa que puede existir e implica entendimiento, afecto, un poco de humor, sonrisas y buen trato. Por lo tanto, si queremos desactivar a un cascarrabias con el que nos podamos encontrar, el primer paso es dejarnos el ego en casa.

Esto quiere decir, que no tenemos que sentirnos muy dolidos o afectados si esa persona nos mira con aires despreciativos o emplea un mal tono con nosotros. Recordemos siempre que es una persona que está confundida y se está equivocando en su forma de actuar.

También ayuda el percatarse de que el cascarrabias es, en el fondo, una persona frágil que no ha sabido gestionar bien los problemas de su vida y no está contento en general. Aquí ya estamos usando una parte del amor: el entendimiento.

Otra táctica para desactivar al cascarrabias es mostrarle nuestra mejor sonrisa y nuestros afectos más cálidos y sinceros, aunque sea complicado porque lo que nos salga del alma sea no mirarlo.

Inténtalo y verás como funciona, ya que a todos nos gusta que nos traten bien, que los demás nos sonrían y que nos quieran.

Emplea el sentido del humor con él, no para reírte de él, evidentemente, sino de las situaciones cotidianas que le perturban. Muchas veces ayuda tener cerca a alguien que le saca una nota alegre a lo que nos ocurre o que simplemente es capaz de desdramatizar.