Cómo fomentar la confianza en los adolescentes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 2 diciembre, 2013
Eva Maria Rodríguez · 30 diciembre, 2018

La autoconfianza representa el grado en el que cada uno cree que es capaz de desarollar una capacidad o de resolver una determinada cuestión. Las personas que confían en sí mismas piensan que son capaces de hacer las cosas bien y, por tanto, no tienen miedo de hacer esas cosas o incluso probar cosas nuevas.

Además, la autoconfianza está asociada con algunos aspectos que son especialmente relevantes en la adolescencia, cuando la persona empieza a redescubrir el mundo, a explorar los límites de su libertad y a emprender acciones y resolver problemas con los que nunca antes se había enfrentado con tal grado de autonomía. Algunos de estos aspectos tiene que ver con la imagen corporal, el control percibido o la propia autoestima.

Igual que en la infancia, en la adolescencia los padres pueden ayudar a que sus hijos crezcan con una confianza positiva en sí mismos y pueden enseñarles a cuidar de ella. Esta es, casi por definición, una tarea complicada ya que los adolescentes habitualmente quieren necesitar a los padres menos de lo que realmente los necesitan y pueden llegar a defender su autonomía en detrimento de otras cuestiones, objetivamente más importantes, si la ven amenazada.

PAUTAS PARA CRIAR UN ADOLESCENTE SEGURO DE SÍ MISMO

Ser padres dignos de confianza

Un adolescente necesita saber que sus padres van a estar ahí cuando él los necesite. Además, necesita sentir que su hogar es un lugar donde pueda sentirse seguro en todos los sentidos. Muchas veces con su conducta va a decir que no quiere saber nada de sus padres ni de su hogar pero al mismo tiempo necesita saber que están ahí.

“La adolescencia es un nuevo nacimiento, ya que con ella nacen rasgos humanos más completos y más altos”.

-G. Stanley Hall-

Otro aspecto importante va a tener que ver con las medidas disciplinarias, en el caso de ser necesarias. Deben ir siempre acompañadas de razones y estar en proporción a la falta que el adolescente haya cometido. Aquí no olvidemos que las prohibiciones especialmente en este momento son un buena forma de elevar el atractivo de algo, así un control severo puede provocar una rebeldía que de partida no existía.

A pesar de esto y de saber que los padres siempre van a estar ahí, es importante dejar que el adolescente enfrente ciertas situaciones. Si los padres son demasiado protectores conseguirán un efecto contrario al que pretendían, que su hijo no sepa resolver los contratiempos que se le presenten. A medida que el adolescente se hace mayor, hay que darle libertad para que sea él mismo quien supere sus propios retos.

Dar opciones para el adolescente elija por sí mismo

Una de las cosas que más ayuda a construir la confianza es la posibilidad de elegir por uno mismo. Los padres pueden ayudar a sus hijos adolescentes a tomar decisiones, pero son ellos, los jóvenes, los que tienen que aprender a valorar sus opciones y a responsabilizarse de sus actos.

Enlazando con el punto anterior, si un adolescente sabe que sus padres están ahí, se sentirá más seguro a la hora de tomar sus decisiones y aprenderá como funciona el mundo adulto. Las decisiones tienen consecuencias y estas pueden ser negativas y es bueno que las experimenten y aprendan pero no va a estar sólo y el amor de los padres es incondicional.

“Los buenos hábitos formados en la juventud marcan toda la diferencia”.

-Aristóteles-

El adolescente también debe aprender a elegir y a corregir sus errores si los ha cometido. Los padres deben enseñarle que un fracaso no es causa de tristeza, sino una causa de volver a intentar algo. Los padres deben apoyarlo, pero no acarrear con sus responsabilidades. “¿Estudio Psicología o Periodismo?”, puede preguntarles el adolescente. Los padres pueden orientarle, darle su opinión. Pero la elección final será del hijo.

Animar a los hijos a probar cosas nuevas

Es importante para los jóvenes tener la posibilidad de vivir nuevas experiencias, de explorar los límites de su zona de confort. Esto les ayuda a construir un carácter más emprendedor y ampliar sus horizontes personales y profesionales.

Para ello, los padres deben estar dispuestos a acompañar a sus hijos y permitirles que escojan, que busquen, que investiguen. Ser demasiado protector y no dejar que los hijos investiguen la vida y prueben cortará las alas a la creatividad y las estrategias de afrontamiento. Animar a los hijos a estudiar un nuevo idioma, aprender a tocar un instrumento, a hacer deporte, a viajar… Si se fomenta la autonomía de un hijo, éste será psicológamente más sano y feliz.

Ser las personas que más creen en sus hijos

Hay pocas cosas que motiven más a un niño o a un adolescente que los aplausos y los reconocimientos de sus padres, ya sea en los deportes, en las creaciones artísticas o a nivel escolar. ¿Cuántas madres o padres hay que se preocupan por el orden o la comida de chicos de catorce años y no conocen o no les ha preguntado nunca por sus sueños? Los niños crecen y sus necesidades también y los padres sí quieren estar a su lado deben hacerlo también.

Por otro lado, no olvidemos que están empezando a hacer muchas cosas y que por lo tanto muchas las haran mal o serán muy mejorables. Pero si hay un momento en el que es importante valorar la intención es este. Si los padres lo hacen así, la reforzaran y la ejecución será cada vez mejor con la práctica.

Finalmente, igual que hay algunos padres muy inclinados a dedicarle un buen rato a las malas notas de sus hijos -a hablar con ellos, a encontrar una solución común e incluso a imporner algún incentivo o medida disciplinaria, etc – los hay menos que dedican un buen rato a celebrar los éxitos de sus hijos. Tan importante o más es una cosa como la otra, sino tendremos una dolescente centrado atencionalmente en sus defectos con toda la cantidad de pensamiento negativos que esto puede generar.

No utilizar la crítica para hablar con un hijo adolescente

Es necesario buscar una manera alternativa de decir las cosas a un adolescente. La crítica puede colocar una barrera entre padres e hijos. No vale refugiarse en que se trata de una crítica constructiva, porque puede que el hijo no lo vea así. La crítica pone a uno por encima del otro y dificulta el acercamiento.

Dejar que el adolescente se equivoque y arregle sus problemas

El hecho de dejar a un hijo que tome sus propias decisiones implica que se puede equivocar. Y aunque los padres sepan o intuyan que lo que va a hacer es un error, deben dejarle seguir adelante. Y, llegado el momento, hay que dejarlo también que lo solucione por sí mismo. Eso no significa dejarlo solo, al contrario, el adolescente debe saber que sus padres siguen ahí. Los padres pueden ayudarle a buscar la solución proponiéndole opciones y dejándole que las valores.

Evidentemente, hay casos extremos en los que los padres deben tomar decisiones extremas y pararle los pies a sus hijos. No todo vale, y si el hijo va a llevar a cabo una conducta tan imprudente que pueda poner en riesgo su vida o salud, los padres tendrán que intervenir.

Mantener una actitud positiva ante la toma de decisiones que toman los hijos

Los niños y los adolescente aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Por eso es importante que los padres mantengan una actitud positiva frente a sus hijos cuando estos toman decisiones para que los jóvenes confíen en sí mismos a la hora de elegir.

La actitud positiva de los padres ante la toma de decisiones de sus hijos harán que estos muestren más confianza y sean más positivos y decididos. Un padre que no apoya la decisión del hijo puede influir negativamente en su desempeño. Muchos hijos cejan en la consecución de sus objetivos porque los padres no los apoyan. Sin embargo, esta falta de apoyo viene desde el miedo del los propios padres más que de la incapacidad del hijo.

Pasar tiempo con los hijos haciendo lo que a ellos les gusta

En este punto es importante el matiz: lo que a ellos les gusta. No se trata solo de estar con ellos, ni de dedicarles tiempo de calidad. Se trata de disfrutar con ellos de lo que les gusta para conocerlos mejor y para ayudarles a desarrollar sus intereses y sus talentos.

La adolescencia puede ser un periodo de la vida muy enriquecedor tanto para los padres como para los hijos si los primeros establecen las bases de una relación fundamentada en la confianza y el respeto mutuos.

Imagen – Hartwig HKD