Cómo gestionar la motivación para conseguir lo que quieres

05 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
El arte de hallar la fuerza interior para hacer lo que realmente deseamos es toda una aventura. Pero en este artículo te damos las claves.
 

Como la palabra bien lo dice, motivación es motivar, por lo tanto, encontrar motivos. Cuando estudiamos para un examen, el motivo que tenemos es tener conocimientos suficientes para obtener nota buena o aceptable. Cuando vamos al gimnasio es para estar en forma, cuando nos sonreímos a nuestros hijos es para que se sientan amados y contenidos, cuando salimos con nuestros amigos es para divertirnos y conectar.

Siempre hay un motivo para hacer las cosas, por más que no sea consciente. Es el motivo, lo que nos da la fuerza y energía para seguir estudiando a pesar de estar ya cansados, salir de casa para hacer ejercicio a pesar de estar mirando nuestro programa favorito por TV, sonreír a nuestros hijos a pesar de haber tenido un mal día, y decidir salir en la noche a pesar de estar pensando en ir a cama.

Cómo gestionar la motivación para conseguir lo que quieres

El propósito de la motivación es que nos brinda un porqué. Sin un porqué, las cosas no sucederían, no tendríamos la capacidad de realizar el esfuerzo que nos lleve más allá de nuestros límites actuales, no habrá un motivo para salir de la comodidad de lo ya establecido y conocido. Como dijo Nietzsche: “Quien tiene un porqué puede soportar cualquier cómo”.

 

Motivarse para conseguir nuestros propósitos

Es justamente en el terreno de los desafíos donde la motivación es escasa, cuando se hace más necesaria. Nadie precisa estar motivado cuando lo que se está haciendo es muy fácil, o es tan, pero tan habitual que hasta por inercia se logra el objetivo. Si el camino recorrido es cuesta arriba, difícil de transitar, incomodo, inseguro, e incierto, es ahí justamente cuando el estar motivado marca la diferencia.

Sin lugar a duda la disciplina es una gran ayuda para lograr los objetivos, pero con ella sola no se llegará a destino. Nos ayuda mucho en el día a día, en la sistemática ejecución de los imperantes pasos a seguir, pero tarde o temprano se quedara sin batería, como un coche sin gasolina.

El día que nos encontremos con esa pereza y estemos en el sofá mirando un entretenedor programa de TV diciéndonos… “hoy no me siento como para ir al gimnasio, ni siquiera para salir a correr…mejor me quedo mirando la tele”, justamente ese día, es cuando la motivación nos impulsa a tomar acción, sacudiéndonos de ese estado letárgico que nos encontrábamos. Motivarse implica actuar.

 

La motivación es la respuesta a nuestras preguntas

  • Porque estar en forma física me hace sentir bien conmigo mismo, ya que mi cuerpo es mi templo, o porque bajar de peso es mi objetivo
  • Mis hijos no tienen nada que ver con mis problemas, o con mi trabajo, o con mi estado de mal humor cotidiano
  • Porque quiero ir a la universidad y superarme a mí mismo, y porque el saber bien lo que estoy estudiando es lo más importante para mí

Esto significa que el poder de acceder al motivo, a las razones de por qué se está en ese camino, de porque se intenta lograr ese objetivo, es la fuerza que nos permite ir más allá, a donde queremos estar, y aun no estamos.

Esta llave no se la tenemos que pedir a nadie, ni esperar que nos llegue por arte de magia, la podemos utilizar cuando queramos y donde queramos, porque esta en nuestra mente. Tan solo debemos hacernos una pregunta para acceder a ella:

Motivarse y ayudar a motivar a los demás no es darle todo hecho, sino ayudarles a encontrar esos motivos que quizás aún desconozcan. Y, una vez que lo saben, actuar en pos de lo que quieren. Esto toma una relevancia especial, ya que mucha gente vive sin saber porque están haciendo lo que hacen.

Motivarse o el arte de encontrar esa fuerza interior

Por consiguiente, no hay un contacto con uno mismo, con la profundidad del ser de uno. Lo que les llevará irremediablemente a quedarse sin energía a mitad del camino, porque intentar hacer cosas para lograr nuestros objetivos sin un propósito, razón o motivo, es un desgaste que solo lleva a la frustración.

 
  • ¿Cuánta gente hace lo que verdaderamente les gusta en la vida?
  • ¿Cuánta gente vive con motivos que les dan fuerzas y razones para seguir y seguir intentando?

Y en caso que no tengan un propósito que los mantenga, una razón que los empuje…

  • ¿Creen que puedan crear alguna diferencia en el trabajo, en las relaciones, en la vida misma más allá de la obtención de resultados regulares o mediocres?
  • ¿Se destacarán en algo?
  • ¿Irán más allá de donde se encuentran, o más allá de los propios límites?

Lo más probable es que se queden dentro del montón… porque… los que tienen éxito personal, son los que logran realizar lo imposible, o simplemente los deseos que han incubado por años Si….. los que tienen una razón, un motivo que los eleva hacia sus sueños.

Y a ti, ¿qué te motiva a hacer lo que haces hoy cada día?