Cómo identificar a los saboteadores de la comunicación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 junio, 2015
Raquel Aldana · 26 octubre, 2014

La escucha activa tiene un papel muy importante en el proceso de la comunicación, gracias a ella somos capaces de dirigir intencionalmente nuestros recursos cognitivos hacia el mensaje que nos están contado. Poniéndola en práctica conseguimos que el resto de personas que participan en el proceso de comunicación se sientan reconocidas como interlocutores y que al mismo tiempo no se nos escape información importante.

Sin embargo, hay personas que tienen tendencia a sabotear esta atención comunicativa: personas que, bien con el contenido del mensaje o bien con la forma de comunicar ellos mismos, duermen o repelen a nuestra atención.

En este artículo nos centraremos en la parte del contenido. Así, algunos contenidos que son realmente insoportables son:

La mentira percibida. ¿Quién no ha tenido la sensación alguna vez de que le están contando la mayor mentira del mundo? Está sensación hace que nuestra atención quiera salir corriendo de la conversación, es como si dijera ¿Para qué me voy a quedar aquí si me están maltratando?

El Yo-Yo. Hay personas que se pueden pasar horas y horas hablándote de sí mismas. Pueden contarte sus días con pelos y señales y describir con minucia sus dolores más pequeños. Las identificaras porque producen un gran agotamiento y porque cuando aparece su nombre en la pantalla de tu teléfono o celular seguro que les ha pasado algo y no se resisten a contártelo.

-¿A qué no sabes qué le pasó a Juan, el hijo de Paquita?. Hay personas que viven montadas en el chisme y el cotorreo y viven del insano deporte de poner a quién cuadra a escurrir. Habitualmente quieres salir de esta conversación por dos motivos: porque no te importa nada lo que le ocurrió a Juan y porque temes que cualquier cosa que le puedas te pueda convertir en el protagonista del diálogo que mantenga con la siguiente persona con la que se encuentre.

-Los negativos. Personas que inundan sus diálogos con su percepciones catastrofistas de la vida. Son capaces de predecir desde un suspenso hasta un diluvio, afirmando el poder de sus lentes con sus poco frecuentes aciertos e ignorando completamente los fallos comunes. Destino, sé bueno y sácame de esta conversación porque al final me lo contagia.

-Las personas que no abandonan la queja. Solo terminan de quejarse del mal tiempo que hace, cuando empiezan a quejarse de que su cónyuge llega tarde y sólo abandonan esta queja cuando encuentran otro motivo para quejarse. Es una sucesión continua, un no parar, que puede destrozarte los nervios y hacer que la cabeza te estalle. Utilizan la técnica del martillo pilón o la gota de agua y su aspiración, máxima es que le des la razón en todas sus quejas. Si no lo haces es que eres poco comprensivo o directamente te has pasado al bando enemigo. Vamos, un motivo de queja más.

-Los exagerados. Niño que un día rompe un plato, niño que se porta fatal. Un pequeño catarro, neumonía. Una buena película, la mejor de la historia. Quieres escapar del diálogo con este tipo de personas porque eres incapaz de hacerte una idea de la realidad que te están contando. Es imposible porque hablan del mundo en blancos y negros cuando tu experiencia te dice que los absolutos los puedes contar con los dedos de una mano.

-Finalmente, están las personas dogmáticas, aquellas que te intentan colar su opinión en medio de un hecho. Pedro tuvo un accidente porque conduce fatal. Son capaces de afirmar esto sin tener ni idea de cómo conduce Pedro, ni de cómo fue el accidente. Sin embargo, afirman con la misma rotundidad el hecho "accidente" que su valoración sobre "la forma de conducir de Pedro".

Si te encuentras con algún comunicador de este tipo, recuerda que el silencio y el tiempo son realmente valiosos!

Foto cortesía de Sainam51