Cómo pedir disculpas: 6 pasos indispensables

17 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Disculparnos es un territorio que se rebasa la linde del "lo siento". En muchos casos, conseguir un perdón sincero requiere una inversión más grande e inteligente que un par de palabras.

Saber cómo pedir disculpas no es un arte, es un principio de responsabilidad personal. En gran parte de las situaciones en las que existe la herida de un agravio o la fractura de una repentina decepción, de poco nos sirve un escueto y apurado “lo siento”. Para resolver o como mínimo, afrontar esas situaciones, se necesita de una arquitectura emocional y comprometida de la que no todos hacen uso.

Como bien señalaba el poeta y artista William Blake, es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo. Es una realidad, al fin y al cabo, quien nos puede hacer daño de verdad en materia de ofensas es la persona más cercana y sobre todo, la más amada. En estas situaciones precisamos de mucho más que unas palabras de perdón; demandamos actos que nos demuestren la voluntad real de reparar lo roto.

Asimismo, esta competencia de vida no es algo que esperemos siempre de los demás. Todos nosotros tenemos la obligación de habilitarnos en este principio de responsabilidad. Hacerlo no nos permitirá solo recuperar la confianza de los demás; en cierto modo, nos ayudará también a sentirnos mejor con nosotros mismos. Porque con este ejercicio uno libera cargas, se compromete en el cambio y adquiere a su vez, notables aprendizajes.

Sorry

Cómo pedir disculpas según la ciencia

Una mala disculpa no solo no soluciona nada, sino que además deteriora más la relación. Esto se ve con frecuencia en el territorio de la pareja. En ocasiones, uno de los miembros de esa relación puede asumir que el amor todo lo perdona y que basta con un “perdóname cariño” para que todo quede olvidado. Sin embargo, esas decepciones, lejos de olvidarse, infectan la herida.

Estas dinámicas ocurren también entre amigos, en el seno de cualquier familia e incluso en los escenarios laborales. A veces, asumimos que pronunciar un lo siento en voz alta tiene el poder de un sortilegio. Es como unas palabras mágicas con las que hacer que el agravio caiga en el olvido y que el tiempo vuelva atrás, justo antes del daño realizado. Si asumimos esta serie de ideas se debe básicamente a un detalle.

Por norma, la mayoría de los padres rara vez van más allá de una petición de perdón cuando enseñan a sus hijos a disculparse. Abundan progenitores que no llegan a los más pequeños la valía de la buena inteligencia emocional, el ejercicio de la asertividad y el valor de la empatía y el compromiso. Todos ellos son nutrientes para la convivencia y las relaciones felices.

Por otro lado, es interesante saber que esta área siempre ha sido de gran interés para la comunidad científica. Así, en una investigación de los psicológicos Roy Lewicki (de la Universidad de Ohio) y Beth Polin (de la Universidad Eastern Kentucky) dejaron en evidencia que no todas las disculpas son igualmente efectivas. Es más, señalaron que hay seis elementos indispensables que no pueden faltar para que estas sean útiles.

Las analizamos.

1. Sinceridad en tu expresión emocional

La primera clave para saber cómo pedir disculpas es entender algo muy simple: si no lo sientes no lo hagas. Porque si uno no se arrepiente de lo sucedido se nota. Porque fingir lo contrario que uno experimenta se percibe y lo impostado hace más daño. Por tanto, es importante que nuestros sentimientos y emociones se perciban sin filtros y sean, efectivamente, reales.

2. Explica con detalles qué ha sucedido y de qué te arrepientes

Lo hemos señalado al inicio, un lo siento no sirve, un perdóname escueto y rápido no cambia nada. Es necesario que expongamos con claridad y asertividad qué ha sucedido, de qué nos arrepentimos y qué vamos a hacer para solucionarlo.

Expresa también lo que crees que tu acción puede haber ocasionado en esa persona, demuestra tu empatía: sé que esto te hace daño, sé que es algo que no esperabas de mí y que te sientes decepcionado…

3. Reconoce que eres imposible

No enciendas el ventilador para repartir culpas. No esquives tu responsabilidad proyectando en la otra persona sensaciones de culpa.

Caer en estas dinámicas es una forma de manipulación y de agresión emocional… Evítalo y demuestra valentía, madurez y sensibilidad para entender que tú y solo tú eres el desencadenante del sufrimiento de ese ser cercano.

Pide perdón asumiendo que todo lo ocurrido se debe a tu comportamiento.

4. Una disculpa no es un medio para obtener algo a cambio

Hay quien pide disculpas al modo infantil: ¿si me perdonas por esto me dejas hacer aquello? ¿si ya no estás enfadado me puedes dar tal cosa?

Este tipo de situaciones se dan con frecuencia, sobre todo, en las relaciones afectivas. Se busca el perdón para continuar con la relación a toda costa pero sin asumir un compromiso auténtico con esa persona. Porque al poco tiempo, puede provocar una nueva herida…

amigas abrazadas simbolizando cómo pedir perdón

5. Escucha, siente y mira con empatía, el secreto para saber cómo pedir disculpas

Ningún intento de disculpas será efectivo si no se aplica el ejercicio de la empatía. Porque para pedir perdón no basta solo con excusarse, explicarse, exponer lo sucedido y lo sentido. Además, es recomendable escuchar a la otra persona de manera auténtica, siendo capaces de sentir lo que el otro siente. Seamos capaces de oír desde el corazón y de mirar con sentido afecto a quien tenemos en frente.

6. Último paso: solicita el perdón

Si alguna vez nos hemos preguntado cómo pedir disculpas hay algo esencial que debemos saber. Pedir perdón es el último paso, nunca el primero. Jamás caigamos en la inconsciencia e inmadurez, por ejemplo, de pedirlo mediante un WhatsApp. Los mensajes de texto no son canales emocionales para reparar heridas, para sanar relaciones y menos, para pedir disculpas.

El perdón se pide cara a cara y después de haber expuesto lo sucedido, lo que sentimos y lo que vamos a hacer para mejorarlo. Solo entonces adquiere valor y trascendencia un “perdóname”.

Lo que pueda ocurrir después nadie lo sabe, puede que nos devuelvan la confianza y una nueva oportunidad. Ahora, también que no seamos perdonados. Sea como sea, es adecuado y necesario prepararnos para ambas cosas; para cuidar de quien amamos sin cometer los mismos errores y también, saber aceptar un final del que somos responsables…

  • De Cremer, D., Pillutla, M. M., & Folmer, C. R. (2011). How important is an apology to you? Forecasting errors in evaluating the value of apologies. Psychological Science22(1), 45-48. doi: 10.1177/0956797610391101
  • Lewicki, R. J., Polin, B., & Lount, R. B. (2016). An Exploration of the Structure of Effective Apologies. Negotiation and Conflict Management Research9(2), 177-196. doi: 10.1111/ncmr.12073