William Blake: biografía de un visionario de la creación artística

3 enero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Muchas de las obras de William Blake están inspiradas en visiones que él mismo sufría. Imágenes llenas de simbolismo que también plasmaba en libros casi proféticos como  “Urizen”o “El Libro de Athanía”.

William Blake fue un genio artístico que dio luz a la pintura, los grabados y la poesía. Sin embargo, él mismo vivió en la oscuridad y falleció sumido en la pobreza. Nunca se le reconoció en vida la visión de su arte, de ese estilo espiritual, a instantes fantástico e idealista. Casi sin saberlo, anticipó en sus pinceladas y en sus versos las bases de la etapa del romanticismo que vendría poco después.

Blake es, posiblemente, uno de los artistas de nuestra historia más singulares a la vez que interesantes. Estaba conectado a lo sagrado y a ese misticismo bíblico tan peculiar en el cual, solía inspirarse. Sin embargo, fue también ese hombre inquietante y, a menudo, tomado por loco, por las visiones que decía tener desde que tenía cuatro años.

A lo largo de toda su vida dijo recibir visitas de entes alados y también demoníacos. Dichas presencias guiaron su estilo y su arte para esbozar gran parte de sus grabados, así como muchos de sus libros. Obras como Urizen, El Libro de Athanía, El Libro de Los, Vala o los Cuatro Zoas encierran un estilo profético poco visto hasta el momento. Todo ello hizo que recibiera el apodo de Bad Blake (Blake el loco).

Fuera locura, enfermedad o simple fuerza creativa, William Blake es considerado a día de hoy como toda una referencia en el mundo del arte. Fue esa mente incomprendida que veía en la creación un modo de alcanzar la propia divinidad, de trascender más allá de ese mundo material en el que siempre se vio atrapado.

La pintura y las letras fueron su canal estético particular donde dejar la impronta de su soledad, emociones y sobrecogedores ideales visionarios.

«No me interesa razonar y comparar: lo mío es crear”.

-W. Blake-

William Blake

Primeros años, el joven grabador con visiones proféticas

William Blake nació en Londres en 1757. Pertenecía a una familia de clase media, se educó en casa junto a sus 7 hermanos y en su hogar todo giraba en torno a dos dimensiones muy concretas: la Biblia y el arte. Los historiadores opinan que sus padres pertenecían a la secta religiosa radical conocida como Dissenters, algo que pudo marcar aún más esa visión mística y espiritual que tanto le inspiraría en su madurez artística.

A pesar de no acudir a ningún colegio, William Blake sintió siempre una gran atracción por el dibujo. Copiaba trabajos de Rafael, Miguel Ángel, Marten Heemskerk y Albrecht Durer. Asimismo, y con la ayuda de su madre, pudo explorar en el género poético para declinarse por las obras de Ben Jonson y Edmund Spenser.

Fue un joven con una gran determinación artística, un impulso tan fuerte que le permitió poder convertirse en 1772 en aprendiz de grabador. Aquella formación duraría 7 años, llegando a ser un artista de la Society of Antiquaries y de la Royal Society. A los 21 años empezó a trabajar para diversas editoriales copiando los grabados de las tumbas de los reyes y reinas en la Abadía de Westminster.

Más tarde, completaría su formación como pintor tras ser admitido en la Escuelas de Diseño de la Real Academia de Arte. Ya en esta primera etapa de su vida, era común que muchas de sus obras partieran directamente de las visiones que experimentaba desde la niñez. A su alrededor y, según el propio Blake, era común que aparecieran monjes, ángeles y también demonios.

William Blake, un disidente intelectual

En 1782, William Blake contrae matrimonio con la joven Catherine Boucher. Era una muchacha de clase humilde a la que él enseñó a leer y a escribir. También la inició en el mundo del arte, la formó como grabadora para hacer de ella esa compañera de vida y también de trabajo.

obra de William Blake

En esta época, William y su hermano Robert reunieron el suficiente capital para abrir una imprenta. Ello les permitió dar apoyo a todos los intelectuales disidentes de la época. Filósofos, escritores y científicos revolucionarios como Joseph Priestley, Richard Price, Henry Fuselli y Mary Wollstonecraft (una de las primeras feministas y madre de Mary Shelley, autora de Frankenstein).

William Blake pudo publicar a su vez obras propias como Poetical Sketches, Cantos de inocencia o Visiones de las Hijas de Albion. En está última defendía aspectos tan avanzados como el derecho de las mujeres a la realización personal. Asimismo, y también en esta época, empezó a innovar en su técnica de grabado. Tras una de sus visiones, probó la técnica del aguafuerte para ilustrar los libros de poemas, dando forma así a lo que él denominó como impresión iluminada.

En esta época, la comprendida entre 1775 y la francesa de 1789, acontecen a su vez dos grandes revoluciones en el mundo: la americana y la francesa. Todos esos movimientos sociales actúan también como una fuente de gran inspiración para William Blake. Él siempre abogó por una libertad ensalzada por el individualismo, muy en la línea de Nietzsche.

«Si las puertas de la percepción fueran limpiadas, todo aparecería al hombre tal cual es: infinito».

-William Blake-

El arte incomprendido y criticado de William Blake

Llegado el 1804 William Blake inicia su trabajo más ambicioso: Jerusalén. Un libro que ilustra y que escribe, al mismo tiempo que empieza a exponer muchas de sus obras, como Peregrinos de Canterbury de Chaucer y Satanás invocando a sus legiones. Ahora bien todas sus obras, tanto las literarias como las artísticas solo reciben burlas, indiferencia o críticas que lo califican como el lunático desafortunado de Blake el loco.

A partir de 1809, Blake se envuelve en su propio ostracismo. El desencanto y la conciencia de que su trabajo jamás sería reconocido, hizo que cada vez se separara un poco más de sus grabados, sus pinceles y sus versos. Poco a poco, se fue hundiendo en la oscuridad y la pobreza absoluta. Falleció  a los 65 años y fue enterrado en el cementerio de Bunhill Fields, Londres

El legado de un artista que eligió mirar en su interior

William Blake no era un pintor de la naturaleza como lo fueron muchos de los artistas británicos de su época. Él evitó la observación directa porque su inspiración procedía de su interior. De ese universo convulso y habitado por proféticas visiones. Su mirada no atendía amaneceres, ni árboles ensortijados, ni océanos ni abadías como en la obra de Caspar David Friedrich.

obra de William Blake

En el legado poético y en los grabados de Blake está la oscuridad de lo inaccesible. Está esa fuerza mística que a instantes asusta, que inquieta y que parece revelar un mensaje indescifrable. Para muchos críticos su obra tenía algo de blasfema, otros adivinaron en sus versos y en sus dibujos ese aire premonitorio que harían de él una figura clave y excepcional en el romanticismo.

  • Bindman, D (2003) “Blake como pintor” en The Cambridge Companion a William Blake , ed. Morris Eaves. Cambridge: Cambridge University Press
  • Hamblen, Emily (1995) William Blake: poeta y místico . EP Dutton & Company.
  • Peter Ackroyd, “Genius spurned: Blake’s doomed exhibition is back”, The Times Saturday Review, 4 April 2009