¿Cómo prevenir los celos entre hermanos?

06 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Sergio De Dios González
La llegada de un nuevo miembro a la familia no siempre es una noticia bien acogida por los que ya están. Ahora, ¿qué podemos hacer para prevenir los celos entre hermanos, evitar que ganen en intensidad y se conviertan en un verdadero obstáculo para la convivencia familiar?

El tiempo que pasa entre el nacimiento del primer hijo y el del segundo coloca en posición de fortuna al ya nato. Sobre él se centra toda la atención de la familia. Siempre tiene alguna opción para jugar, alguien que está dispuesto a cuidarle y a robarle una sonrisa. Sin embargo, con el nacimiento de un hermano, este lugar de privilegio desaparece y tiene que hacerse a un lado para dejar un espacio que antes ocupaba él para que quepa el nuevo miembro. Así, hoy queremos plantearnos cómo prevenir los celos entre hermanos.

Hay un punto especialmente sensible para que estos se produzcan con mayor intensidad. Hablamos de la llegada del hermano cuando el mayor se encuentra en esa edad en la que ya se da cuenta de lo que pasa, pero es muy poco independiente en sus actividades.

A modo de anécdota, un compañero me contaba que su hijo, al ver por primera vez a su hermano había preguntado que para que servía esa cosa tan pequeñita que solo movía las manos y apenas podía abrir los ojos. El niño no podía entender que fuera motivo de tanta alegría cuando él era capaz de hacer muchas más cosas. El príncipe destronado.

Niño mirando a su hermano pequeño

Prevenir celos entre hermanos: el desafío que plantea la llegada de un nuevo miembro

Muchos padres consiguen prevenir los celos entre hermanos de manera natural, sin haberse leído ningún tipo de manual. La madre hace partícipe al niño de la evolución del embarazo y le anima a que sea testigo de cómo su hermano crece día a día. Le anima a participar del proceso emocional, al mismo tiempo que resuelve dudas y acota sus expectativas.

Hace que la situación sea predecible y que muchos de los miedos que pueda tener el niño asociados a la llegada de su hermanito desaparezcan. Le prepara para que asuma que va a tener que compartir una atención que hasta ahora ha disfrutado en exclusividad; que su hermanito, al ser más pequeño, al principio va a necesitar más cuidados, y que él, como hermano mayor, va a tener que echar una mano. Es una tarea familiar, de todos, que las necesidades del nuevo miembro estén atendidas.

Por otro lado, estos padres también suelen dejarle muy claro al niño que sus necesidades no dejaran en ningún momento de estar cubiertas. Quizás mamá y papá ya no tengan tanto tiempo, pero habrá momentos, como el cuento de por la noche, que no se verán afectados. Esta preparación, como decimos, es fundamental. De esta manera, cuando llegue el momento, el niño ya sabe qué ocurrirá y también se habrá preparado para ello.

En cualquier caso, para prevenir los celos entre hermanos, los padres deberán hacer un esfuerzo. Los estudios nos dicen que al nacer el hermanito pequeño, el mayor pasa a ser visto como más mayor de lo que en realidad es y tiende a haber un cambio brusco en la cantidad y la importancia de las responsabilidades delegadas. Por otro lado, lo cierto es que la inercia siempre lleva a los padres a atender la llamada del más pequeño, cuando los requerimientos compiten.

¿Cómo se manifiestan los celos entre hermanos?

A veces, las señales asociadas a los celos que dan los niños son muy evidentes. La disputa de la atención es tan manifiesta que uno tira de la camiseta de su madre para un lado y el otro lo hace para el otro. Sin embargo, en otras ocasiones, estas señales no son tan evidentes, por eso queremos enumerar las más frecuentes:

  • Irritabilidad, que hace que aumenten las rabietas o sean más pronunciados los cambios de humor.
  • Aumenta la desobediencia: el niño siente que con la pérdida de atención y la atribución de autonomía tiene un derecho mayor de imponer su voluntad. Además, los padres, al tener la atención dividida, inevitablemente no pueden hacer el mismo esfuerzo que antes para superar.
  • Regresión: para llamar la atención, puede que el niño se muestre menos hábil o diestro. También puede que lo haga para tener cabida en los juegos de su hermano.
  • El hermano y la disputa de la atención puede ser una verdadera preocupación. Esto puede manifestarse en el sueño en forma de pesadillas o dificultad para descansar. Los patrones de alimentación también pueden verse alterados por la ansiedad: puede comer más o menos de lo normal o rechazar alimentos que antes sí le gustaban o que comía por el gran refuerzo que conseguía con ellos.
  • Agresividad y rechazo al diálogo. Puede volverse más cerrado, obstinado y cabezota.
  • Su autoestima puede verse afectada cuando el reconocimiento social se reduce de manera drástica.
Hermanas enfadados y padre pensando en cómo prevenir los celos

¿Qué podemos hacer como padres?

Bien, para prevenir los celos entre hermanos, del primer punto ya hemos hablado. Preparar al pequeño para la llegada de su hermano y hacer que la incertidumbre se diluya en un futuro más predecible. Una vez que el hermano ha nacido, la acogida será mucho mejor si él toma una pequeña cuota de responsabilidad en sus cuidados. Además, esto todavía será mejor si lo aprovechamos para reforzarle.

Aquí aparece una tentación en la que muchos padres caen. Una cosa es reforzarle o reconocer su labor cuando tiene conductas o pensamientos de cuidado hacia su hermano y otra muy distinta es hacerlo de manera exclusiva en estas situaciones.

El niño puede asumir un pequeño rol de cuidador, pero su papel principal en la familia no es ese. Necesita el reconocimiento también en aquellas actuaciones positivas y que realiza al margen de su hermano: no olvidemos que está en pleno proceso de construir su autonomía, de desarrollar una identidad en la que se reconozca.

Además, para prevenir los celos entre hermanos podemos enseñarles juegos en el que los dos puedan participar. Cuando la diferencia de edad es muy grande, este logro puede convertirse en una auténtico desafío. Sin embargo, siempre hay formas; especialmente cuando los juegos que les proponemos son cooperativos y no competitivos.