¿Cómo puede afectarte creer en la suerte?

¿Crees en la suerte? ¿Te consideras una persona desafortunada o bendecida por el azar? Descubre cómo pueden afectarte esas creencias.
¿Cómo puede afectarte creer en la suerte?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 18 Enero, 2021.

Última actualización: 18 Enero, 2021

¿Cuántas veces has realizado afirmaciones tales como “fue cuestión de suerte” o “qué mala suerte tengo, nada me sale bien”? La realidad es que, de forma más o menos consciente, este concepto está muy presente en nuestro día a día. Los seres humanos necesitamos a veces recurrir a una fuerza superior que explique el acontecer de los sucesos en nuestra vida. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez cómo te afecta creer en la suerte?

Hay quienes se sienten protegidos y bendecidos por el azar y quienes experimentan como una maldición su aparente mala fortuna. Las creencias que sostenemos son poderosas, pues dirigen nuestro modo de enfrentarnos al mundo. Por ello, asumir la suerte como causa de lo que nos ocurre puede beneficiarnos o perjudicarnos pero, en cualquier caso, tendrá un fuerte impacto en nosotros.

¿Cómo nos afecta creer en la suerte?

Mujer cruzando los dedos pensando en su suerte

Suerte y optimismo

Creer en la suerte puede beneficiarnos en cierto modo, en tanto que se asemeja a conceptos como el optimismo y el pensamiento positivo, la fe y la esperanza. Así, confiar en nuestra buena fortuna nos lleva a:

  • Atrevernos a enfrentar retos para los que tal vez, no nos sentimos preparados. Al tener la certeza de que somos afortunados, asumimos que hallaremos el modo de hacer que funcione. Sin esta dosis extra de confianza, es probable que optásemos por no correr el riesgo de fracasar. Y, de este modo, perderíamos valiosas oportunidades.
  • Afrontar las adversidades con una mejor disposición. Si generalmente nos consideramos personas con buena suerte, tomaremos los obstáculos y problemas como asuntos puntuales. Así, en lugar de quedarnos atrapados en las emociones negativas que estos nos generan, nos permitiremos fluir y continuar hacia adelante.
  • Mirar el futuro con optimismo. Las personas que creen en la suerte esperan lo mejor del futuro. Se sienten guiados y blindados ante posibles resultados desfavorables. Así, esta creencia hace que asuman más riegos, que se peguen más batacazos, pero también que alcancen metas que con otra mentalidad nunca lograrían.
  • Pensamiento positivo. Todos contamos con unas creencias básicas que determinan cómo nos percibimos y cómo nos relacionamos con el mundo. Quien se siente afortunado está más predispuesto a hallar en su entorno oportunidades favorables y aspectos agradables. Se encuentra más receptivo hacia el lado amable de la vida.

Falta de control

El lado más negativo de creer en la suerte sale a la luz en el momento en que estamos poniendo nuestra vida en manos del azar. El término “locus de control”, acuñado por el psicólogo Julian Rotter hace referencia al grado en que una persona localiza las causas de lo que le sucede dentro o fuera de sí misma.

Así, se han encontrado evidencias que apoyan la hipótesis de que trastornos, como la depresión, tienen su origen en un locus de control externo. Es decir, el paciente percibe que no tiene ningún tipo de dominio sobre lo que acontece en su vida. Se siente impotente ante las imprevisibles circunstancias y termina desarrollando un arraigado sentimiento de indefensión.

La persona que cree en la suerte tiene una menor sensación de control y por lo tanto suele presentar niveles de motivación inferiores a la hora de realizar cambios. Si se siente desafortunada, no tomará acción ni riesgos pues el final desfavorable ya es un hecho en su mente. Así, no solo experimentará tristeza, desesperanza y desesperación, sino que además no logrará sus objetivos; no por mala suerte, sino por estatismo e inhibición.

Chico triste

¿Debemos creer en la suerte?

A la luz de lo anterior puede parecer que creer en la suerte es positivo siempre que nos coloquemos a nosotros mismos en el lado de los afortunados. Sin embargo, siempre resultará más saludable sabernos creadores de nuestra realidad y hacernos cargo de nuestros actos.

Podemos disfrutar de los beneficios del optimismo, la esperanza y el pensamiento positivo sin creer en la fortuna; pues, en definitiva, se trata de una decisión. La decisión de centrar nuestra atención en los estímulos positivos y cuidar nuestro diálogo interno.

El mejor camino para alcanzar la felicidad y el éxito no es creer en la suerte, sino creer en nosotros mismos. Quienes poseen una buena autoestima y una adecuada confianza en sí mismos son capaces de lograr sus objetivos, perseverar y afrontar la adversidad. Por ello, pongamos el foco en cultivar nuestra persona y evitemos ceder el control a agentes externos.

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  • Mearns, J. (2019). The Social Learning Theory of Julian B. Rotter. Recuperado diciembre de 2020, de http://psych.fullerton.edu/jmearns/rotter.htm
  • Doku Ramírez, A., Fonseca Parra, L. F., González Gil, E. J., & Gualdrón Alba, J. C. (2002). Evaluación del Locus de control y su relación con las variables ansiedad y depresión en un grupo de asistentes a atención psicológica (Bachelor's thesis, Universidad de la Sabana).