¿Cómo puedo desarrollar adecuadamente mis aptitudes?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 junio, 2018
Francisco Pérez · 26 junio, 2018

Mucho se ha hablado ya acerca de las aptitudes. Sin embargo, ¿tenemos realmente claro lo que son? Una posible definición aludiría a esas capacidades que una persona tiene para lograr un objetivo.

Las aptitudes se refieren tanto al ámbito psicológico como al físico o corporal. Podemos hablar de aptitudes muy condicionadas por la genética y de otras que ha sembrado y cultivado el propio ambiente. Así, podemos decir que hay personas que nacen especialmente dotadas para ejercer una labor en determinados campos y también personas que consiguen esa dotación gracias a una gran formación y práctica deliberada.

Existen aptitudes innatas y aptitudes aprendidas

Todas las personas poseemos aptitudes innatas. Ya desde pequeños, hay personas que tienen una constitución física ideal para algunos deportes, o habilidades manuales, artísticas, sociales, intelectuales, etc.

Hombre frente a una puerta con forma de bombilla

Si no se desarrollan lo suficiente, es complicado que esta facilidad condicione la vida de la persona. Así, por ejemplo, encontramos a personas con una dotación natural para una determinada actividad y que sin embargo nunca se han planteado dedicarse a ella o desarrollar en profundidad. Es entonces cuando tenemos esa sensación de que estamos ante un talento que de alguna manera se está desperdiciando.

Otras veces, las aptitudes iniciales se ven perjudicadas por diversos factores vitales. Estos factores pueden ser, por ejemplo, traumatismos, deficiencias físicas o psíquicas o simplemente la edad. Como vemos, las aptitudes pueden sufrir un deterioro.

El desarrollo de las aptitudes individuales

En la práctica, el desarrollo de las diferentes aptitudes individuales se ve condicionado por circunstancias que actúan dentro de tres líneas fundamentales. Estas líneas son las siguientes: proporcionalidad con las tendencias, constancia y polarización.

Las aptitudes vienen a ser instrumentos de las tendencias, ya que, en definitiva, suponen la mayor o menor capacidad para lograr un objetivo concreto. Nos referimos a tendencias como aquello que queremos conseguir.

Cuando el objetivo de las tendencias está ajustado a nuestras aptitudes es muy probable que lo logremos. En este caso, decimos que actuamos con realismo, marcando metas que con esfuerzo podemos alcanzar. Al mismo tiempo, en el camino hacia la meta marcada desarrollaremos todo ese potencial relacionado con nuestra responsabilidad en la consecución del logro.

Todo esto hace que nos dispongamos a intentar lograr objetivos progresivamente superiores, ya que, paulatinamente, vamos a estar realmente capacitados para conseguirlos. De este modo, resulta importante fijarse objetivos concretos a corto plazo que estén en proporción con nuestro potencial.

Por el contrario, si los objetivos no guardan proporción con nuestras aptitudes, el riesgo de fracaso se dispara. En este punto, es probable que nos sintamos frustrados y con deseos de abandonar. Por otro lado, si los objetivos son demasiado sencillos, desarrollaremos menos nuestras aptitudes. Alcanzaremos, pues, un nivel inferior al que nos correspondería.

Por lo tanto, es importante conocer nuestras aptitudes. Una vez conocidas, la labor de pulirlas es nuestra.

La constancia es fundamental en el desarrollo de nuestras aptitudes

La constancia también es un factor importante. Los objetivos a largo plazo siempre están repletos de tropiezos, de grandes avances y retrocesos. De momentos de mucha fe y de otros mucha desesperanza en los que solo parece mantenernos la inercia.

Una manera de aumentar la constancia, de apuntalar esta inercia, es recordar las razones por las que perseguimos lo que perseguimos. Esto es importante para que los obstáculos no superen a nuestra motivación.

Mujer motivada

Recordemos la necesidad que se establece en un momento dado de polarizar nuestros esfuerzos en un sentido determinado. Es mejor que nuestras actitudes estén orientadas hacia objetivos que se encuentren dentro de campos concretos; generalmente estos campos corresponden al ámbito laboral o profesional.

La dispersión de objetivos es un obstáculo para lograrlos. Nuestro tiempo es limitado y no nos queda más remedio que tomar una decisión y elegir aquellas habilidades que queremos desarrollar en detrimento de otras. Muchas veces, el abanico de opciones solo termina bloqueando a la persona, que se pierde entre lo que desea, lo que es mejor para ella, lo que otros desean y lo que otros piensan que es mejor para ella.

No hablamos de una especialización exagerada. Más bien de una dirección inteligente de esfuerzos hacia un determinado campo para profundizar en él. Profundizar en varios, con la cantidad de conocimiento que se produce cada día, es una tarea casi imposible por muy grande que sea nuestro espíritu humanístico.

Como hemos visto, el desarrollo de las aptitudes depende de la proporcionalidad con las tendencias, de la constancia y de la polarización. Si tenemos en cuenta estos factores, podremos desarrollar nuestras habilidades de manera inteligente y desarrollar nuestro potencial.