¿Cómo puedo superar un defecto físico?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 14 agosto, 2018
Francisco Pérez · 14 agosto, 2018

Superar un defecto físico puede llegar a suponer un gran reto para quienes lo sufren. Los defectos físicos que no aceptamos en nosotros mismos pueden ser el origen de timidez, vergüenza, nerviosismo, sentimiento de inferioridad, etc.

No obstante, aunque muchas personas se puedan sentir inferiores en un momento dado, eso no quiere decir que tengan un complejo de inferioridad. Para que se establezca un sentimiento o complejo de inferioridad no es necesario que esa persona tenga un defecto real. Tan solo es necesario que crea tenerlo, pues eso también se engloba en los defectos físicos.

Con frecuencia, la causa es que en alguna ocasión se sintió rechazado por los demás. Quizá ese defecto físico fue el origen del rechazo, como consecuencia, esa experiencia marcó decisivamente su personalidad.

Todas las personas tenemos defectos

Así es. Todas las personas tenemos defectos, seamos o no conscientes de ello. También puede ocurrir que algunas personas vean defectos donde no los hay. En todo caso, lo importante es la percepción subjetiva.

La percepción subjetiva de un defecto hace referencia a la creencia que tenemos acerca de alguna imperfección, sea esta real o no. Y eso es lo verdaderamente importante, pues puede marcarnos de por vida. Por eso se hace importante superar un defecto físico, psicológico o de cualquier otro tipo. Los defectos se suelen adscribir a uno de los siguientes tres ámbitos fundamentales:

  • El terreno físico (defecto corporal, fealdad, obesidad, talla demasiado baja o alta, impotencia sexual, características propias del sexo contrario, etc.).
  • El plano intelectual (inteligencia mediocre, poca cultura, etc.).
  • El terreno social (falta de simpatía, poca facilidad de palabra, etc.).

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Los defectos físicos pueden generar sentimientos de inferioridad

Si no logramos superar un defecto físico puede que experimentemos sentimientos de inferioridad. A su vez, los sentimientos de inferioridad pueden provocar inhibición y retraimiento. Esto puede dar lugar a que vaya constituyéndose una personalidad tímida e insegura, dentro de un marco de escasa actividad social.

El conocido médico y psicoterapeuta austríaco Alfred Adler estudió a fondo este problema, proponiendo un enfoque del mismo basado en el sistema de compensaciones psicológicas: cuando alguien se siente inferior puede optar por la resignación.

Si opta por la resignación, esto dará lugar a una actitud de modestia y timidez exageradas, inseguridad e inhibición. Pero si no se resigna, intentará compensar su defecto de tres modos que no se excluyen totalmente entre sí y que darían lugar a las “compensaciones psicológicas”.

Pautas para superar un defecto físico

Un defecto físico provoca un sentimiento de inferioridad que hay que afrontar. El origen del complejo es real, está ahí, pero nunca se puede permitir que llegue a convertirse en un complejo. Vamos a ver algunas soluciones prácticas para superarlo.

  • Es importante circunscribir el defecto con exactitud. No por tener una nariz horrorosa el resto de la cara ha de carecer totalmente de atractivo.
  • Al mismo tiempo que se ve el defecto hay que valorar las propias cualidades físicas positivas. Se puede ser bajo, pero tener una bonita conformación física; se puede tener manos feas, pero una boca preciosa.
  • Es preciso resaltar lo bueno que uno tiene y amortiguar el defecto. Así, este llamará menos la atención. No es negar su existencia, pero sí hacerla menos aparente.
  • Sin lugar a dudas, hay que aprovechar todos los trucos estéticos para superar un defecto físico. Conviene saber qué tipo de ropa, zapatos, adornos y maquillajes le van más a uno para superar el defecto.
  • Las compensaciones tanto físicas como psicológicas pueden ser altamente satisfactorias. Se debe compensar el aspecto defectuoso por otro u otros totalmente distintos. Por ejemplo, la incapacidad para hacer deporte puede compensarse con la afición a la música o a la lectura.
  • Hay que tener en cuenta que no todo es el físico. El hombre es cuerpo y espíritu.
  • No hay que empeñarse en la perfección inalcanzable. Se tiene que aceptar el propio defecto y aprender a vivir con él.
  • Existen algunos defectos que son subsanables. La obesidad es uno de ellos. Con esfuerzo y ayuda médica se consigue vencer.
  • No se debe negar la evidencia del defecto. Hay que afrontarlo, buscar soluciones y ponerlas en marcha. Incluso es bueno hablar de él. La actitud del avestruz no lleva a nada.
  • Si el defecto va ganando terreno y corre el riesgo de convertirse en el origen de un complejo, conviene acudir a un especialista que actúe como guía para encontrar las soluciones y la forma de afrontarlo.

Mano sujetando un corazón rojo

Como hemos podido observar, es posible superar un defecto físico. Tan solo debemos apreciar otras virtudes e intentar subsanar el defecto si es posible. Si se llega a convertir en un complejo, lo mejor es visitar a un psicólogo para que nos de pautas para superarlo.