¿Cómo reactivarnos?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 diciembre, 2014
Raquel Lemos Rodríguez · 2 diciembre, 2014

Muchas veces nos sentimos como un reloj al que se le han acabado las pilas. No tenemos fuerzas ni ganas para hacer nada. Estamos apagados. Esto no se debe a la falta de sueño, a dormir mal, ni a factores como la tristeza o la depresión. Esto es producto de una falta de motivación.

El ser humano necesita proponerse retos y metas que pueda y quiera llevar a cabo. Por tendencia, no estamos preparados para estar “estancados”. Siempre necesitamos algo más, un estímulo que nos haga avanzar en nuestros propósitos para así sentirnos realizados.

Podemos hablar de tres estímulos básicos, que nos ayudarán a alcanzar la motivación necesaria para lograr nuestras metas y, de esta manera, reactivarnos:


– Deseo
 

Si deseamos algo nos resultará más fácil conseguir aquello que queremos o anhelamos. Aun así, podemos desear aprender a tocar un instrumento y no conseguirlo, ya sea porque carecemos de la habilidad y sensibilidad suficiente o porque nos hemos dado cuenta que realmente no nos gusta.
 

– Incentivo
 

Continuando con el ejemplo musical ya mencionado, ¿cómo sabemos que no tenemos habilidad para tocar el violín? Se supone que has seguido ciertas reglas y probado técnicas diferentes con el fin de avanzar satisfactoriamente en tu aprendizaje. Nadie dijo que fuese fácil conseguir lo que se desea. Debemos insistir, cambiar, probar… Solo así superaremos esas dificultades.
 

– Mecanismo facilitador
 

Muchas veces, necesitamos una ayuda extra para alcanzar aquello que no podemos, o que vemos imposibilitado de alguna manera. Siguiendo con el ejemplo musical podría ser estudiar más, cambiar las técnicas de estudio, etc. Esto puede relacionarse con lo de probar diferentes caminos para conseguir la misma meta. Así aumentaremos las probabilidades de alcanzar nuestro objetivo.

Con esto, llegamos a la conclusión que para lograr reactivarnos hay que actuar. Esto parece fácil, pero no lo es en absoluto pues tendemos, muchas veces, a autoengañarnos. ¿Cuántas veces hemos querido cumplir ciertos objetivos que en realidad no deseamos llevar a cabo? Si no eres capaz de llevar algo a buen término piensa en si realmente quieres conseguir que algo cambie o te estás autoengañando. Si realmente quieres cambiar algo, va a entrar en juego la fuerza de voluntad. De ella dependerá que, a pesar de lo difícil que sea, logres o no aquello que deseas.