¿Cómo se trata el sufrimiento en terapia psicológica?

2 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Para conocer la felicidad, no es necesario el sufrimiento. Ahora bien, el sufrimiento y los recursos que ponemos en marcha para afrontarlo tampoco nos ayudan a ser más dichosos, pero nos permiten, eso sí, descubrir fortalezas internas y mejorar nuestra resiliencia.

¿Cómo se trata el sufrimiento? ¿Qué estrategias tiene la terapia psicológica a la hora de aliviar esta dimensión que se instala de manera tan habitual en nuestras vidas? Cabe señalar que existe un gran número de técnicas, recursos y enfoques para tratar ese dolor psicológico; sin embargo, no es algo fácil de llevar a cabo ni tampoco hay fórmulas infalibles que sirvan para todas las personas.

Decía Sigmund Freud que el sufrimiento formaba parte de la cultura del ser humano, algo inherente que debíamos asumir. El conductismo, por su parte, tampoco le dedicó demasiada atención; era poco más que una experiencia interna y, por lo tanto, no abordable desde una perspectiva científica. Ahora bien, esta visión cambió bastante gracias a los trabajos de Viktor Frankl, quien a raíz de su devastadora experiencia en los campos de concentración nazis adquirió una visión más amplia y profunda sobre el tema.

Por tanto, el sufrimiento no es una dimensión sin forma; tiene raíces, tiene sentido y todos somos susceptibles de experimentarlo. De este modo, si hay algo que espera esta dimensión de nosotros es que nos movilicemos. Nadie es inmune al dolor, pero tenemos recursos para manejarlo, para transitar por él y salir de dichas experiencias un poco más fuertes, un poco más sabios y hasta un poco más preparados para encarar la vida y sus adversidades.

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad «.

-Viktor Frankl-

Mujer triste pensando en cómo se trata el sufrimiento en terapia psicológica

Cómo se trata el sufrimiento, la necesidad de entender la naturaleza del dolor

La forma de encarar el sufrimiento depende en buena medida de su origen. No obstante, algo que se sabe de primera mano desde el campo de la psicología clínica es que cualquier tipo de terapia va a tener como finalidad ese objetivo: aliviar el sufrimiento y capacitar a la persona para que maneje con mayor efectividad y solvencia aquello que le llevó a terapia.

Algo así hace que también podamos entender la terapia psicológica casi como una empresa moral. Es decir, más allá del campo científico, de los datos objetivos, de las técnicas estructuradas y las investigaciones, uno también acaba siendo consciente de que hay algo más elevado.

Está ese propósito por conferir calma, por apagar miedos, por ir más allá del método para llegar esa parte sensible y herida de la persona, permitiendo que sane. Por tanto, veamos qué dimensiones se intentan trabajar en terapia psicológica a la hora de abordar el dolor psicológico.

Aceptar y entender el sufrimiento

Un cuento nos relata cómo una mujer, desolada por la muerte de su hijo, decide llevarle el cuerpo al Príncipe Siddhartha. Rota de dolor esperaba que él pudiera aliviar su pena y revivir al pequeño. El príncipe le indicó entonces que cumpliría su deseo con una condición, pero para ello debía entregarle una semilla de mostaza procedente de alguna familia del poblado que no hubiera conocido jamás el sufrimiento.

La mujer entonces fue casa por casa esperando que alguno de sus vecinos le pudiera entregar esa semilla. Sin embargo, y para su desolación, nadie lo hizo. No había ni una sola persona en todo el pueblo que no hubiera sufrido, que no hubiera vivido la adversidad en piel propia. Fue entonces cuando entendió que no le quedaba otra opción más que la evidente: hacer lo mismo que el resto de personas, aceptar esa realidad, asumir lo ocurrido y el dolor que ello conllevaba.

Cómo se trata el sufrimiento en terapia psicológica pasa primero por hacer ver a la persona que el dolor es consustancial a la vida. Hay que delimitarlo, saber qué lo provoca, conocer sus raíces y después, entender que existen recursos para manejarlo, pero no para borrarlo ni volver el tiempo atrás.

Hombre maltratado triste pensando en cómo se trata el sufrimiento en terapia psicológica

Controlar los pensamientos que avivan el dolor

El sufrimiento, ya sea físico o psicológico, es el resultado de algún desequilibrio físico, orgánico, mental, emocional, etc. Asimismo, puede haber un origen claro o quizá no, pero sea como sea, hay un aspecto que queda siempre en evidencia: nuestro pensamiento, el enfoque mental que adoptemos puede intensificar o aliviar el padecimiento.

Algo así lo sabe, por ejemplo, el deportista que en muchos casos se ve obligado a desempeñar su trabajo con ese dolor ocasionado por una lesión. Con una adecuada preparación psicológica será capaz de afrontar ese partido, esa prueba o esa carrera con mayor aplomo y resistencia.

Por otra parte, algo que también se tiene claro en terapia psicológica es que nuestras cogniciones intensifican el sufrimiento. Trastornos como la ansiedad y la depresión, se ven claramente alimentados por esos pensamientos catastrofistas, por esas emociones donde la culpa, la rabia, la tristeza y la desesperación aumentan de manera exponencial el dolor.

Mujer caminando

Cambiar el discurso interno

El proceso de recuperación del sufrimiento implica, en primer lugar, asumir que ese proceso lleva tiempo; se trata de una meticulosa artesanía de reconstrucción interna. En muchas ocasiones, hay que elaborar una narración que podamos integrar en nuestra historia vital sin que actúe como lastre.

Esto demanda cambiar nuestro diálogo interno y aplicar técnicas como las que nos facilitan desde enfoques como la terapia de aceptación y compromiso. Hay que disminuir los pensamientos con sabor a desesperanza, debemos apagar el sentimiento de culpa, canalizar la angustia, dejar que la rabia fluya de manera adecuada… Y debemos también, abrigar la tristeza para que poco a poco, sienta menos frío y pueda poco a poco, transformarse en aceptación y voluntad por asomarse de nuevo al mundo.

Para concluir, si nos preguntamos cómo se trata el sufrimiento, cabe señalar que no existe una única técnica, una fórmula que nos sirva a todos. A pesar de que no haya nada más universal en el ser humano que el dolor en todas sus formas, cabe recordar que estamos capacitados para afrontarlo, para sobrevivir a él y caminar de nuevo con mayor aplomo, solvencia y resistencia. Por tanto, no dudemos en solicitar ayuda cuando así lo necesitemos.

  • Makselon J (2011)The psychology of suffering. The American Psychologist60(5), 410–421. https://doi https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10816956