Cómo tratar con personas especialmente susceptibles

Eva Maria Rodríguez · 4 julio, 2014

Las personas especialmente susceptibles se caracterizan por tener un carácter difícil y desconcertante, así como por ser fácilmente irritables. Se enfadan fácilmente y actúan de forma impulsiva.

Las personas especialmente susceptibles son también personas inseguras que buscan continuamente el apoyo de los demás, pero que no aceptan los consejos de nadie y que suelen, a su vez, malinterpretar lo que le dicen los demás. Por ello se sienten atacadas, porque tienen una visión un poco “retorcida” o distorsionada de las cosas. Esto hace que las personas susceptibles sean muy difíciles de tratar.

Pero detrás de una persona especialmente susceptible se encuentra, por lo general, alguien emocionalmente débil y con baja autoestima, lo cual le hace perder el control. Esta pérdida de control hace que esté siempre alerta, sospechando que los demás “van a por ella”.

Su baja autoestima es la responsable de que necesite defenderse siempre ante cualquier crítica, por lo que cualquier comentario hacia su persona le parece una ofensa personal.

Las personas especialmente susceptibles se valoran a sí mismas apoyándose en la opinión de los demás y necesitan sentirse valorados por las personas de su entorno. Su fragilidad emocional les hace reaccionar ante cualquier cosa que no encaje en sus esquema, lo que las convierte en personas muy imprevisibles.

Tratando con personas especialmente susceptibles

Puños cerrados representando apersonas especialmente susceptibles

Para tratar con personas especialmente susceptibles es importante valorar sus cualidades y hacerles ver que, en efecto, lo hacemos, reforzando sus logros y sus avances, especialmente aquellos que están más relacionados con sus limitaciones o con sus defectos, pero sin hacer mención a ellos. En este sentido, se trata de ayudarles a reforzar su autoestima.

Las críticas deben hacerse con extremada delicadeza para que no se ofenda ni se sienta atacada. Este es un punto especialmente delicado, porque muchas veces es necesario decir las cosas y, debido a la forma de ser tan imprevisible de estas personas, nunca se sabe qué va a pasar.

En cualquier caso, es fundamental mantener la calma y no dejarse llevar por la reacción de este tipo de personas.

Mostrar comprensión hacia una persona susceptible cuando reacciona de forma inapropiada o excesiva es fundamental para conseguir que vuelva la calma.

 

Educación y susceptibilidad

Muchas personas son susceptibles porque así lo han aprendido. A su alrededor han tenido personas así, y simplemente han copiado esos modelos.

Personas especialmente susceptibles enfadadas

Si sientes que tú mismo eres una persona altamente susceptible, es importante que intentes comprenderte a ti mismo y tomar una serie de medidas, especialmente si aún convives con personas así o si hay personas a tu alrededor (hijos, alumnos o menores a tu cargo) para que no tengan que padecer las consecuencias de la susceptibilidad extrema.

Igualmente, si puedes influir de alguna manera en una persona altamente susceptible, es importante que la ayudes a cambiar, porque, en el fondo, solo en su mano está poder vivir con mayor tranquilidad y ser más feliz. Esto es lo que debería hacer una persona altamente susceptible para mejorar su vida y la de los que están a su alrededor:

Análisis y control

Hay que analizar qué provocó el enfado y por qué. Es importante determinar de qué manera se podría haber evitado la situación y pensar qué habría pasado si hubiéramos reaccionado de otra manera. Es importante distanciar la valoración emocional de la reacción. ¿Esto qué quiere decir? Cuando valoramos algo como negativo actuamos automáticamente de forma desproporcionada. Así pues, cuanto más aprendamos a distanciar nuestra reacción de la valoración negativa, más control tendremos sobre nuestra conducta.

Es por esto que muchos expertos recomiendan contar hasta diez, no sólo para relajarnos, sino para tomar distancia y evitar respuestas automáticas. Aunque si no tenemos un buen autocontrol, lo más aconsejable es salir directamente a dar un paseo y que nos de un poco de aire fresco. Este tipo de práctica no debería ser algo aislado, sino considerarse un entreno. Si lo llevamos a cabo cada vez que “vamos a estallar”, llegará un momento donde nos volveremos mucho más racionales y menos reactivos.

El mindfulness es una herramienta muy poderosa para disminuir las respuestas automáticas de ira. A través de esta técnica observaremos aquello que nos irrita pero no reaccionaremos ni para bien, ni para mal. Al no implicarnos emocionalmente con nuestros pensamientos evitamos cualquier reacción fisiológica. Y esto se traduce en nuestro día a día como un mejor control emocional.

Matthieu Ricard es doctor en biología molecular, monje budista y nombrado como “el hombre más feliz del mundo”. Ricard asegura que gracias a la meditación “poco a poco, al entrenar la mente, puedes cambiar tu forma habitual de ser. Puedes desarrollar una comprensión más precisa de la realidad y una mejor comprensión de las leyes de causa y efecto, de modo que te verás menos afectado por las reversiones que inevitablemente ocurren en la vida de las personas, y menos arrastrado por éxitos superficiales“.

Empatía

Hay que ponerse en el lugar del otro e intentar asumir su punto de vista o entender que no todos tienen la misma visión de las cosas. Incluso asumir el hecho de que un error lo tiene cualquiera si realmente el otro dijo o hizo algo poco apropiado.

Confianza

Buscar la manera de aumentar la autoestima y la seguridad en uno mismo. Hacerse más independientes y aceptarse como uno es, es fundamental.