Complejo de Brunilda: la idealización de la persona amada

20 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
El complejo de Brunilda, ese en el que, tras convertir a tu pareja en un "superhéroe" es transformada en un "villano". ¿Te gustaría saber más?

¿A qué nos referimos al hablar de complejo de Brunilda? ¿De dónde procede su nombre? Pero, antes de comenzar a profundizar sobre el complejo de Brunilda, ¿qué se entiende por complejo? En psicología, los complejos se refieren al conjunto de sentimientos inconscientes, adquiridos por experiencias vividas durante la infancia y que condicionan nuestra personalidad.

La palabra complejo fue aplicada por primera vez en la psicología por Carl G. Jung y difundida por la discusión del psicoanálisis freudiano.

Además de los complejos de conocimiento más conocidos, existen otros que poseen la particularidad de llevar el nombre de personajes históricos, personajes de dibujos animados, figuras mitológicas o protagonistas de obras literarias o bíblicas, por citar alguno de ellos, el complejo de Peter Pan, Münchhausen, Electra, Agripina, Edipo, Bovary, Caín, etc..

Pintura de Edipo para representar el complejo de Edipo

¿Quién era Brunilda?

Brunilda en la mitología nórdica es considerada una valquiria. Las valquirias son semidiosas vírgenes armadas con coraza, escudo y yelmo, y están dotadas de una fuerza excepcional.

Algunos autores las consideran un nexo de unión entre Odín (dios de la guerra) y los héroes muertos en batalla, o lo que es lo mismo, entre el mundo de los vivos y de los muertos.

Exactamente el nombre de valquiria quiere decir “las que eligen a los caídos”. A pesar del aspecto terrorífico y fiero que se les confiere, también destacan su belleza física y su inteligencia. Ellas mismas participan en las luchas y obedecen las órdenes de Odín dando la victoria a aquellos que el dios desea; finalmente conducen a los muertos al Valhalla.

Brunilda desobedeció a Odín al matar a uno de sus mejores guerreros sin su consentimiento. Después de este acto, Odín destierra a Brunilda y la induce en un profundo sueño. En él, se encuentra en un castillo en llamas custodiado por un dragón y sólo podrá ser salvada por un héroe capaz de entrar en la fortaleza y besarla.

“Los complejos son contenidos psíquicos que están fuera del control de la mente consciente. Se han escindido de la conciencia y llevan una existencia separada en el inconsciente, estando en todo momento dispuestos para obstaculizar o para reforzar las intenciones conscientes”.

-Carl G. Jung-

La historia de Sigfrido y Brunilda

Sigfrido, héroe de la mitología germánica, fue a rescatar a Brunilda de su maldición. Dio muerte al dragón que custodiaba el castillo con la espada de Odín, la capa mágica de invisibilidad y el anillo que le daba poder sobre el mundo y le proporcionaba adaptar la forma de su cuerpo a sus deseos.

Las valquirias, como Brunilda, solo se muestran dispuestas a contraer matrimonio con aquel hombre que logre vencerlas en infinidad de pruebas físicas. Y así fue, Sigfrido, que estaba preparado para superar cualquier prueba, despertó a Brunilda con un beso y pasó las tres pruebas a las que ella le sometió.

Pero justo antes de besarla, Sigfrido con su anillo de poder se transformó en Gunter. Así, Brunilda aceptó casarse con Gunter, quien no poseía las dotes necesarias para pasar las pruebas. Pasado un tiempo, descubrió el engaño y al sentirse tan humillada exige a Odín la muerte de Sigfrido.

Dragón custodiando un castillo

El complejo de Brunilda, ¿de qué se trata?

El complejo de Brunilda es un complejo inconsciente que aparece cuando, en una relación de pareja, la mujer, sumida en profundo enamoramiento, ensalza extremadamente a su pareja masculina, de tal manera que es considerado por ella como un “superhombre”, un “superhéroe” o como un ser extraordinario de otro planeta. Como consecuencia, estas mujeres se vuelcan por completo en la relación, a veces de una forma desmedida.

Pasado un tiempo, este “superhéroe” pasa a transformarse en un villano a los ojos de la mujer con complejo de Brunilda. Así, comienza a ver los defectos de su pareja y a darse cuenta de que no era tan perfecto como pensaba al principio de la relación.

Normalmente, al comenzar una relación de pareja, sufrimos un sesgo atencional muy radical hacia lo positivo. Como hemos visto, el complejo de Brunilda va más allá. Podemos apreciar que las expectativas e ilusiones que tiene la mujer son bastante elevadas.

Sobrevalorar a una persona de una forma poco realista y a continuación, cuando la relación se encuentra algo más consolidada, desvalorizarla por completo.

Espinosa, M. F. (2001). Brunilda y Krimilda: dos muestras de un mismo prototipo mítico en el Nibelungenlied. Revista de filología alemana2001(9), 35-52.