Conoce el esquema de fracaso

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
24 julio, 2019
El esquema de fracaso es la estructura mental que en muchos casos juega en contra del rendimiento. Además, como compañero de fatigas de años y años, está muy enraizado en la vida de la persona, pasando con frecuencia desapercibida su presencia.

Los esquemas son estructuras mentales con influencia sobre nuestras emociones, pensamientos y conductas. Hablamos de unos patrones, condicionados por nuestras experiencias, mensajes y aprendizajes que cada uno de nosotros generamos, modificamos y utilizamos. Estos esquemas se empiezan a configurar en la infancia y terminan de perfilarse con el último latido de nuestro corazón. Además, aunque contengan trazos comunes, no dejan de ser personales.

De esta manera, existen tatos esquemas como experiencias y momentos. Uno de los moldes más típicos es el esquema de fracaso. En ocasiones, el origen de este esquema reside en sentimientos de fracaso en la infanciay en cómo se gestionaron.

Aunque la variabilidad es grande en cuanto a esquemas de fracaso, los estudios con pacientes señalan a un origen que se repite. Un padre muy crítico con sus hijos, que utiliza de manera frecuente las comparaciones con hermanos y que comparte muy poco tiempo de calidad con ellos. De alguna manera, solo está presente para corregir o castigar. También lo encontramos en esas personas perfeccionistas que han visto reforzada esta actitud.

Sea de la manera que sea, el esquema de fracaso es una concepción mental que nos hace movernos por el mundo intentando confirmar dicho fracaso. La persona tiene tan claro a nivel inconsciente que es una fracasada que pone los medios para que la realidad lo confirme. Se trata de una profecía autocumplida.

Evidentemente, el paciente con esquema de fracaso no es feliz de este modo, pero tampoco sabe cómo salir del círculo. La terapia irá entonces encaminada a enseñar al paciente a modificar su esquema de fracaso. 

Mujer muy triste

Señales que deja un esquema de fracaso

Existen algunas señales que pueden hacerte ver que padeces el esquema de fracaso. En primer lugar, si como hemos dicho anteriormente, tus padres eran muy críticos contigo cuando eras pequeño o bien al revés, no tenían en cuenta tu rendimiento, es posible que hayas desarrollado este patrón.

Otras de las pistas que nos pueden hacer pensar en el esquema de fracaso son:

  • No estás dando los pasos necesarios para desarrollar habilidades estables y seguras en tu profesión.
  • Eliges profesiones por debajo de tus méritos o tu potencial.
  • Evitas los ascensos o los progresos dentro de tu vida laboral o académica.
  • Consigues trabajo, pero te acaban despidiendo por la procrastinación, la falta de puntualidad o la dejadez.
  • No te comprometes en una profesión, cambiando constantemente de un trabajo a otro.
  • Seleccionas una carrera profesional muy dura o difícil y no sabes cuándo la ejercerás (actor, futbolista…).
  • Tienes miedo a tomar iniciativas o decisiones en el trabajo.
  • Eliges parejas que tienen éxito.
  • Intentas compensar tu falta de rendimiento o habilidad laboral centrándote en otras cuestiones: el físico, la paternidad o maternidad…

Si te sientes identificado en gran medida con estas pequeñas trampas vitales, lo más probable es que lleves en tu mochila un esquema de fracaso que supone un lastre.

Este esquema ha estado intentando confirmarse una y otra vez a lo largo de toda tu vida y a día de hoy te mantiene bloqueado. Es muy posible que tus sentimientos sean de tristeza o decepción contigo mismo, debido a que verdaderamente no te sientes capaz de llevar a cabo aquellas habilidades que tienes.

Tienes que darte cuenta de el origen de tu esquema y entender por qué te ocurre. A partir de ahí, deja de fustigarte. Nadie tiene la culpa de su historia o de lo que ha aprendido cuando era pequeño.

Es normal que el esquema tienda a poner en marcha medidas que lo confirmen. Es lo que el cerebro aprendió en el pasado y para él andar por sus trazados es como hacerlo por la casa de la infancia.

Chico mirando por la ventana

¿Qué puedo hacer para romper mi esquema?

Romper el esquema no es una tarea sencilla, en parte porque supone cambiar algunos de nuestros hábitos en dos planos: el mental y el conductual.

Por otro lado, el paciente/cliente que acude a terapia de esquemas tendrá que hacer estos cambios de manera estructurada. Algunos de los objetivos terapéuticos que se suelen proponer para combatir el esquema de fracaso son:

  • Reconoce la activación de tu esquema. Es esencial que el paciente/cliente se dé cuenta de en qué situaciones se activa su esquema. Normalmente, estas situaciones tendrán que ver con temas académicos, laborales o de rendimiento. El paciente puede llevar a cabo un registro para que el terapeuta pueda observar las situaciones más comunes de activación. Una vez seas consciente de que tu esquema se activa de este modo, intenta no fusionarte con él y dejarte guiar por él. Un diálogo que puedes emplear es: «Mi esquema de fracaso se está activando ahora. No voy a moverme en función de lo que me diga que es lo que he hecho siempre».
  • Toma decisiones que supongan cambios. El esquema de fracaso te tiene mareado, te orienta a tomar decisiones inspiradas en un contexto anímico negativo, solo con el objetivo de confirmar que el sabor de tu destino es de derrota. Ahora tu tarea es conocer esta información y sortear su trampa. Oblígate cada día a tomar una decisión: con tu pareja, en la frutería, con la decoración de tu casa, etc. La clave es familiarizarte con la toma de decisiones. Una vez que adquieras destreza en ambientes cotidianos, podrás generalizarla en otros campos.
  • Haz un tarjeta recordatorio. Puedes hacerte una tarjeta para cuando vuelvas la vista al esquema con el propósito de utilizarlo.
  • Elige actividades te sientas motivado de forma intrínseca. Intenta incluir en tu vida objetivos que te satisfagan por el camino que te conduce a ellos y no tanto por su logro.
  • Haz una lista de tus aptitudes, habilidades, capacidades y éxitos. Te servirá, cuando el cielo se nuble, para recordar que en tu biografía no solo ha primado la mala suerte, la frustración de las expectativas o rendimientos que no han superado listones.

La clave es deshabituar al cerebro del patrón de siempre. Ya hemos visto que esta forma de actuar no nos ha funcionado. Al principio, el cambio será complicado debido a la inercia del esquema -está perfectamente integrado en nuestras vidas-.

Con práctica y constancia, el esquema de fracaso se irá desdibujando, sustituyéndolo por otro que contribuya a nuestro crecimiento en vez de actuar como freno para el mismo.

  • Young, J. (2013). Terapia de esquemas. Guía práctica. Descree de Brouwer.