Cómo sacarle partido a tu niño interior

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 24 noviembre, 2013
Paula Aroca · 24 noviembre, 2013

El niño interior está constituido por los sentimientos que perduran dentro de nosotros a causa de experiencias vividas en nuestra niñez. Son lecciones que aprendimos como niños y que no podemos desaprender; deseos que albergábamos como niños y que todavía conservamos en lo profundo de nuestro ser.

¿Por qué es importante conocerlo?

Buenos sentimientos llevan a buenos hábitos, cualidades y éxito como adultos, pero sentimientos negativos pueden resultar en patrones destructivos que interfieren con nuestra vida de adultos. Trabajar con el niño interior nos ayuda a identificar qué causó esos patrones destructivos, asimilar lo que sucedió y sanar esas heridas viejas que todavía nos producen dolor.

Fundir un niño interior saludable con tu personalidad de adulto da paso a un punto de vista equilibrado de ti mismo y, a la vez, paz mental.

¿Cómo saber si nuestro niño interior está herido?

Casi todos hemos vivido algo en nuestra niñez que marcó "a fuego" nuestra manera de pensar y actuar, ya que como dice Therese J. Borchard en su artículo 6 Steps to Help Heal Your Inner Child (6 Pasos Para Ayudar a Sanar tu Niño Interior) acerca de nuestros padres, los más probable es que “ellos mismos, también fueran niños heridos.”

Lo mismo se puede decir de nuestros profesores, abuelos, tíos y otros adultos que participaron en nuestra crianza. Sin embargo, el objetivo de sanar a tu niño interior no es asignar culpabilidad, sino más bien aceptar lo que sucedió y tomar control sobre cómo afecta tu vida hoy.

Consecuencias de reprimir el niño interior

Algunas de las consecuencias de ignorar a tu niño interior son: no saber relajarte ni manejar el estrés, ser alguien que se toma a sí mismo demasiado en serio, generar sentimientos de culpabilidad por no ser suficientemente bueno, ser propenso al aislamiento, etc.

Estos hábitos son producto de creencias irracionales de tu niño interior, como “nunca seré lo suficientemente importante para que papá deje de beber”. Una vez que identificas estas creencias, puedes reemplazarlas con verdades realistas, “papá tomó algunas malas decisiones, pero ahora yo sí puedo evitarlas.”  

Revivir el dolor que producen ciertos recuerdos puede ser un proceso desgarrador. Como niños nos sentíamos responsables por todo lo que sucedía en el hogar y éramos incapaces de entender que tal vez nuestros padres tenían problemas que nada tenían que ver con nosotros.

Únicamente después de darnos cuenta de que simplemente éramos niños y de comprender que no podíamos hacer nada en ese entonces para cambiar nuestras circunstancias, es que podemos librarnos de esa culpabilidad mal dirigida y realmente empezar a cultivar nuestro amor propio.

Entonces, aunque pueda ser difícil encontrarte cara a cara con lo que te está molestando de tu pasado, no le huyas porque vale la pena.

Un niño interior Sano

Después de consolar y sanar tu niño interior, este se convierte en una ser inocente, inquisitivo, sencillo, juguetón y alegre, que puede producir gozo y creatividad

Una vez que tienes un niño interior saludable, entonces puedes asumir el papel de ‘padre’ para tu niño interior. Igual que hace un padre sabio y amoroso, puedes conceder los deseos sanos de jugar, pasarse toda una tarde riéndose y disfrutando. Si surgen algunos de esos viejos razonamientos falsos de tu niño interior, puedes tranquilizarlo reafirmándole su valor. 

Imagen cortesía de Ben Raynal