Consecuencias psicológicas del desempleo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 marzo, 2016
Cristina Roda Rivera · 29 marzo, 2016

El desempleo tiene una cara aún más amarga de la que se muestra: la invisibilidad y el estigma de los que lo padecen. Esto lo agrava el silencio cómplice de muchos de los profesionales de la salud mental que contemplamos sus consecuencias claras en los cada vez más demandantes de atención psicológica y psiquiátrica.

Aunque todavía el camino es arduo, son muchas las voces que se lanzan a denunciar esta situación, pues algo no se puede arreglar con celeridad y profundidad si no existe una conciencia real acerca de la magnitud de lo que sucede. No es pesimismo victimista: el desempleo prolongado y las malas condiciones laborales pueden llegar a ser letales para la salud.

Un estudio del británico BMC Public Health Journal demuestra que el largo desempleo es causa de trastornos mentales y que el trabajo precario multiplica las dolencias somáticas, en línea directa con el padecimiento de alto nivel de estrés (una de las principales causas de depresión). El médico francés Michael Debout publicó recientemente “Traumatisme du chomage” (El traumatismo del paro), un libro en el que se explica cómo contrarrestar los efectos indeseables de esta situación de inactividad laboral.

Ante la imposibilidad y la impotencia de las autoridades sanitarias para frenar esta situación, cabría tener en cuenta algunas observaciones desde el plano psicológico. Todas ellas pueden ayudarte a entender que tus sentimientos de frustración son más frecuentes de lo que parece y que buscar ayuda de un profesional no es “cosa de locos”.

Conociendo lo anterior, seremos más conscientes y tolerantes respecto a nuestros sentimientos y tomaremos con más perspectiva las siguientes observaciones respecto a nuestra situación de desempleo actual.

El desempleo puede minar tu realidad, pero no tus aspiraciones

Que te halles realizando un trabajo para el que estás sobre-cualificado es una realidad compartida por muchos jóvenes de la actual generación. Así, por ejemplo, algunas ramas de ingeniería o arquitectura han visto dinamitadas sus salidas laborales en ciertos lugares.

Esta situación provoca que a veces las personas tengan que desempeñar un trabajo mucho menos cualificado por mera supervivencia, descuidando el perfeccionamiento de su profesión. Cuando esto sucede, es bueno tomar perspectiva: permítete realizar un trabajo que te garantice la supervivencia pero no aniquile tus sueños.

Mujer joven estresada por su trabajo

Aunque con mayor esfuerzo, lo importante para la realización personal es no perder de vista tus valores y objetivos a pesar de compaginar esas metas con trabajos menos cualificados. Parece obvio, pero perder esa perspectiva difuminará tus límites y te impedirá ser consciente de saber si sigues navegando hacia un puerto o lo estás haciendo sin rumbo.

Destierra la culpabilidad infundada

Jugar con la culpabilidad es una de las estrategias más potentes de control por parte de aquellos con poca moral que buscan imponerla a los demás jugando con sus sentimientos. Esta manipulación sucede desde el ámbito privado hasta el ámbito público.

Uno de los motivos más frecuentes actualmente en terapia hace alusión a este hecho. Personas honradas, cumplidoras y responsables que arrastran un enorme sentimiento de culpa por la situación difícil que atraviesan. Se sienten víctimas pero también culpables, por lo que la ambigüedad a veces se torna insoportable.

Asumir responsabilidad respecto tu situación es útil, asumirla toda cuando no te corresponde es demoledor.

Forma parte de un colectivo

Se puede luchar individualmente pero lo cierto es que ante tal cantidad de personas en la misma situación, relacionarse con un grupo amplio es una buena opción. Lo ideal es apoyarse en gente con la que se comparte tiempo e intereses.

Existen metas laborales elevadas, lo cual a veces determinará toda una vida lejos del conformismo. Evita personas que estrechan tu visión de campo laboral: acaban por reducir también el resto de visiones.

Relacionarse con un grupo en la misma situación de desempleo pero en formación continua puede aumentar no solo las probabilidades de éxito, sino la autoestima y motivación para el cambio. También se debe entender que el egoísmo a veces es un acto de generosidad con los demás: no perdamos el tiempo ni tampoco se lo hagamos perder a los demás.

Personas desempleadas sentadas en sillas asistiendo a formación

¿Condicionado por la edad?

Somos nuestros peores enemigos respecto a prejuicios y etiquetas limitantes. Si echamos la vista atrás y vemos lo aprendido hasta ahora, cogeremos impulso. Si pensamos en todo lo que nos queda por recorrer y lo inalcanzable que parece nuestro objetivo, nos quedaremos paralizados.

A veces es tal el miedo que buscamos una excusa lo suficientemente buena para no comprometernos, por ese pavor al “fracaso”, por esa evaluación y presión social de todo lo que llevamos a cabo. Si seguimos tomando como perspectiva el futuro y la valoración que hacen de nosotros mismos los demás, nos quedaremos estancados. Ni avanzaremos ni retrocederemos, así que hay que decidir si queremos seguir en punto muerto hasta deslizarnos por el precipicio.

La regla de oro: No te preocupes, ocúpate

Ocúpate tanto por cambiar tu situación que parezca algo urgente, sin demasiados tiempos de espera. Hazlo de tal forma que los espacios de tiempo para la reflexión diaria estén espaciados y sean los más cortos posibles. El paro suele aumentar en un alto porcentaje la inestabilidad de personas neuróticas.

La pereza es uno de los mayores motivos para no encontrar empleo y al menos ese depende en exclusiva de ti. Todo es susceptible de ser entrenado, un hábito de trabajo también

No le des demasiado margen de maniobra al tiempo, suele traicionarte en los períodos de espera y de especial tensión emocional. Aunque no puedas trabajar, entrénate para ello de tal forma que no te encuentren solo cualificado, sino concienciado y preparado para una rutina diaria y competitiva.