Consejos para salir airoso en una entrevista laboral

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 junio, 2013
Paula Aroca · 2 junio, 2013

Si estás buscando trabajo desde hace algún tiempo, sin resultados favorables, sabrás lo frustrante que puede resultar peregrinar de entrevista en entrevista, de empresa en empresa, para no saber nunca más nada de tus potenciales empleadores.  

Tu desempeño en una entrevista de trabajo puede ser decisivo al momento de postularte para un empleo, por eso te ofrecemos una serie de consejos sencillos que te ayudarán a aumentar tus chances de tener éxito y obtener ese puesto que tanto deseas.

–          Busca datos sobre la compañía. Poseer información acerca de la empresa donde pretendes trabajar te ayudará a llegar más preparado a la entrevista. Siempre que te sea posible, investiga con tiempo su historia, políticas laborales, funcionamiento, marketing, etc.

–          Piensa qué responderías ante las preguntas más comunes. En casi todas las entrevistas de trabajo se formulan preguntas muy parecidas. Será muy útil que reflexiones un poco cuáles serían tus respuestas a interrogantes típicos como por qué estás interesado en el puesto, por qué crees que eres un buen candidato, qué piensas que puedes aportar a la empresa, cuáles son tus fortalezas y cuáles tus debilidades, etc.

–          Intenta establecer un vínculo positivo con la persona que te entrevista. Lo mejor es expresar la dosis justa de simpatía, ni más, ni menos. Por ejemplo, no rías a cada momento intentando ser agradable porque es muy probable que logres el efecto contrario. Un tono demasiado solemne también puede generar rechazo a tu entrevistador, quien pensará que estás demasiado tenso o inseguro. Mostrarse cordial, pero sin perder la formalidad y el respeto es la actitud más apropiada para estas situaciones.

–          Presta atención a tu lenguaje corporal. La comunicación es un arte y los aspectos no verbales –gestuales y corporales- son tan importante como aquello que estás diciendo. Si la postura de tu cuerpo o tu expresión facial no concuerdan con lo que afirmas en palabras, tu mensaje perderá fuerza. Trata de no evadir el contacto visual; recuerda que una mirada serena y no evasiva por lo general se interpreta como sinceridad y transparencia. Lo mismo ocurre con las manos, intenta mantenerlas relajadas y abiertas, otro signo de serenidad y honestidad. En cuanto a tu posición en la silla, no te ubiques ni muy adelante (demuestra inseguridad), ni muy atrás como recostado (excesiva auto-confianza).

–          Esfuérzate en escuchar lo que el entrevistador te dice. La capacidad de escuchar correctamente es una virtud altamente valorada para cualquier trabajo. No dejes que el nerviosismo te nuble y mantente bien atento a la conversación, a las preguntas y comentarios de tu interlocutor. Si no estás seguro de haber entendido algo, antes de responder algo inconexo, lo mejor es formular alguna pregunta que te clarifique la cuestión.

–          Cuida tu apariencia. Este, por supuesto, es uno de los puntos más obvios. De todos modos es importante aclarar que una entrevista de trabajo no es la ocasión ideal para vestir ropa extravagante o demasiado a la moda. No es momento de innovar; trata de vestirte con un estilo clásico. Otro detalle importante a tener en cuenta en tu arreglo personal es el uso de perfumes. Ante la duda, es mejor no usarlos, ya que los gustos son muy disímiles en este aspecto y puedes correr el riesgo de utilizar un aroma que a tu entrevistador le resulte desagradable.

–          Demuestra un interés sincero en el empleo. Es muy importante dejar claro que estás realmente interesado en el trabajo, pero esto no significa suplicar. A veces las personas creen que deben mendigar por él, pero esa actitud te mostrará humillado e inseguro. Expresa que te gustaría muchísimo trabajar en la empresa, pero no en forma exagerada, como si tu vida dependiera de ello. Debes tener claro que si no es allí, siempre podrás encontrar trabajo en otro lugar.

–          No te niegues a formular preguntas. Si te dan la oportunidad de preguntar, no dejes pasar la oportunidad, ya que podrías reflejar falta de interés. Lo mejor es realizar preguntas sobre el trabajo en sí, sobre lo que tú puedes hacer por la compañía, no sobre lo que ella puede hacer por ti. Es decir, intenta no preguntar acerca de tus horarios, vacaciones o monto del sueldo, pues todavía no es el momento para tratar esas cuestiones.

–          No pierdas la naturalidad. No se trata de tener todo un discurso ensayado y repetirlo de memoria con las palabras y gestos exactos. Es muy importante ser espontáneo, pero el haberte preparado con tiempo y el haber pensado antes las posibles respuestas, te ayudará a sentirte más tranquilo y no quedarte bloqueado al ser interrogado.

Fotografía cortesía de Buchachon Petthanya