Disfrutar trabajando, ¿es posible?

01 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Desde luego, tener la suerte de trabajar en algo que te apasione marca la diferencia, pero si no es así, no debes preocuparte

Disfrutar trabajando no es una contradicción in terminis. O al menos así lo creen algunas personas que sueñan con la posibilidad de que nuestra pasión, aparte de alimentar el alma, pueda dar de comer a nuestra familia. Pero, a menudo, se ven como separados el concepto de trabajo y el de placer. De hecho, el origen de la palabra negocio y ocio van en esa línea, ya que el negocio etimológicamente significa el “no-ocio” o “negación del ocio”.

Esta mentalidad nos ha llevado a menudo a pensar que disfrutar es perder el tiempo y trabajar implica estar serio y aprovechar al 100% el tiempo. Por suerte, en los últimos años, cada vez son más las organizaciones y escuelas donde se valora la actitud positiva como factor clave para el desarrollo profesional y académico. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer… Y, lo más importante, en el día a día se nos puede olvidar fácilmente por la presión, el estrés, etcétera.

Disfrutar trabajando, ¿es posible?

Vamos a ver si es posible disfrutar trabajando, a través de los siguientes puntos:

1. En cuanto a la presencia del aprendizaje o la productividad en el placer

La mayoría de aficiones están orientadas al puro entretenimiento. No nos referimos solamente a los juegos o videojuegos, sino también a los mismos contenidos de Internet y la televisión. Sin duda, es fabuloso disfrutar por disfrutar de vez en cuando. Sin embargo, es una pena desaprovechar el enorme potencial que tienen los medios audiovisuales de hoy en día:

  • Programas de televisión sobre cultura
  • Juegos de mesa que fomentan habilidades personales
  • Aplicaciones de Smartphone para aprender idiomas o materias escolares
  • Etc.

2. En cuanto a la presencia del placer en el trabajo

Con la idea de incorporar el placer en el trabajo no nos referimos a instalar una mesa de Ping Pong en la oficina, sino realmente a trabajar con pasión y entusiasmo, incorporando en el propio proceso productivo competencias transversales y actitudes propias del juego como la flexibilidad, la creatividad, el compañerismo, la transparencia, el sentido del humor, el saber perder, el saber ganar…

Muchos estudios demuestran que las personas felices en su trabajo rinden mejor. Con lo cual, es realmente útil, tanto para la persona y su bienestar, como para la misma organización. No estaría de más que comenzásemos a integrar más y mejor los distintos ámbitos de nuestra vida, aprendiendo de cada uno y enriqueciéndolos unos con otros, para que los niños empiecen a jugar aprendiendo y aprender jugando, y los adultos comencemos a disfrutar trabajando y a divertirnos siendo productivos o aprendiendo.

¿Y a ti? ¿Te apasiona tu profesión y procuras disfrutar de tus tareas diarias? ¿Integras los distintos ámbitos de tu vida? ¿Nutres tus actividades de ocio con amigos, familia, pareja… de aprendizajes técnicos o humanos?

Ruvalcaba-Coyaso, Javier & Selva Olid, Clara & Sahagún, Miguel. (2014). Satisfacción laboral: una revisión teórico-histórica de su investigación.