Convertir la vida en juego

15 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Tendemos a pensar que el optimismo y la diversión son enemigos de la responsabilidad y la productividad. Sin embargo, el pensamiento creativo es uno de los recursos más valiosos.

Cuando somos niños todo nos parece posible, fascinante y divertido. A medida que crecemos vamos dejando apagar esa chispa de creatividad e ilusión, en pos de responsabilizarnos de nuestras obligaciones. Sin darnos cuenta de que una existencia gris no es, en absoluto, más productiva que otra en color. ¿Y si volvemos a convertir la vida en juego?.

Tenemos tendencia a asociar una actitud positiva, divertida y flexible con inmadurez e irresponsabilidad. Así poco a poco opacamos la luz de nuestro niño interior bajo la losa del pensamiento adulto. Renunciamos a muchas de nuestras cualidades infantiles perdiendo así valiosos recursos.

Y es que no se trata de asuntos incompatibles. Si logramos conjugar el conocimiento y experiencia que los años nos otorgan con la alegría, asombro y creatividad de un niño, podremos afrontar nuestro día a día de una manera más saludable y efectiva.

“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.” Pablo Neruda

Convierte la vida en juego

Convertir la vida en juego se logra a partir de los momentos cotidianos. Los adultos hemos asumido que la diversión es la enemiga de la madurez y por ello la reservamos para momentos específicos, como una celebración. Sin embargo, un niño es capaz de ir más allá y de hallar la alegría de vivir en cada instante.

Mientras los padres se angustian en el supermercado por los elevados precios de los alimentos, un pequeño ríe montado en el carrito, simulando viajar en un avión que atraviesa las nubes. El juego forma parte intrínseca de su persona.

Hombre rescatando su niño interior

Es evidente que los adultos tenemos responsabilidades de las que hacernos cargo. Pero la preocupación excesiva no nos llevará a solventarlas de mejor manera. Angustiarte no solucionará tus problemas, no hará que disminuya el precio de los productos ni que aumente tu presupuesto. Sin embargo, si te sumergirá en un mar de emociones negativas como la ira, la ansiedad y la tristeza.

La preocupación desencadena en el organismo una cascada de hormonas y neurotransmisores que afectan a nuestra salud física y emocional. Y, además, interfieren con nuestro funcionamiento cerebral y nos impiden pensar de forma óptima. Pues la creatividad nos abre una ventana de infinitas posibilidades a la vez que aligera nuestra carga emocional.

Puede que aún pienses que rescatar la conexión con tu niño interior es una actitud ingenua y una pérdida de tiempo. Si es así, déjame describirte algunos de los múltiples beneficios que puede aportarnos mantener un pensamiento creativo.

Los frutos del pensamiento creativo

  • Flexibilidad. El mundo es cambiante y las personas hemos de ser capaces de adaptar nuestras expectativas y conductas a los cambios de la realidad. Cuando nuestro plan falla y nos vemos en la necesidad de modificar el rumbo, es la creatividad quien nos proporciona soluciones sorprendentemente buenas y brillantes. Gracias a ella damos un giro y continuamos nuestro camino con mayor eficacia, en lugar de estancarnos en la decepción de lo que no pudo ser.
  • Resiliencia. Cuando la adversidad nos golpea es sencillo caer en el papel de víctima y dejarnos hundir por la rabia, la frustración y la tristeza. Pero si recuperamos la ilusión de un niño obtendremos el optimismo que nos permitirá sacar un aprendizaje de lo vivido y continuar con fuerza, esperando del futuro lo mejor.
Mujer con los ojos cerrados sonriendo

  • Autoconocimiento. Rescatar a nuestro niño interior implica conectarnos con nuestra esencia, con nuestros pensamientos y emociones más auténticos. Al hacerlo aprendemos a conocernos, a comprendernos y a aceptarnos de forma incondicional. Dejamos de tratar de complacer a otros y comenzamos a perseguir nuestras propias metas.
  • Autoconfianza. Por naturaleza, la creatividad está libre de miedos y restricciones. Ya que proviene de la parte más auténtica de nuestro ser, ese niño sin prejuicios que no se juzga a sí mismo. Él tiene la confianza en sí mismo que la sociedad nos va robando. Recurre a él cuando necesites creer en ti.

No temas convertir la vida en juego, despertar tu lado más libre y positivo. La vida es un regalo, y no una lucha. Rescata tu capacidad de disfrutar, de sonreír y de creer en lo imposible. Esto aún vive en ti, solo lo has olvidado.

  • Seligman, M. E. (2014). Aprenda optimismo: Haga de la vida una experiencia maravillosa. DEBOLS! LLO.
  • Rodríguez, J. A. P., Linares, V. R., González, A. E. M., & Guadalupe, L. A. O. (2009). Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física. Suma psicológica16(2), 85-112.