Un corto para todas las mujeres extraordinarias que admiro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 20 octubre, 2015
Arantxa Alvaro Fariñas · 20 octubre, 2015

Se te ha caído el pelo, te han quitado un pecho, tu piel ya no es la misma, has subido de peso, te han hecho mil análisis y pruebas de todo tipo, has sentido el dolor, el miedo a morir, la frustración, pero sigues siendo tú, sigues siendo esa mujer extraordinaria que has sido siempre.

Eres mi amiga, mi madre, mi abuela, mi prima. Eres esa persona con la que he compartido mi vida y ahora puedes desaparecer, sin que te haya dicho que te quiero. Eres mucho más valiente que yo y te admiro con todo mi corazón.

Admiro tu valentía

El día en que me dijiste que tenías cáncer no te creí, eso es algo que les pasa a los demás, pensé, que no es posible que te pase a ti, porque tú eres parte de mi vida y no puedo permitir que haya algo que te pueda hacer desaparecer.

Nunca te lo he dicho, por vergüenza o por miedo, pero admiro tu valentía, tus ganas de vivir. Recuerdo cuando te cortaron tu precioso pelo negro y te pusieron una peluca, estabas guapísima y nos fuimos al cine como si no pasara nada. Pero sí pasaba. Admiré tu entereza a pesar de tus lágrimas. Si pienso que me voy a quedar sin pelo, me sentiría tan mal que no se si sería capaz de salir a la calle.

Mujeres apoyando la lucha contra el cáncer

Y tú, le diste la vuelta a la tortilla y saliste a la calle, te pintaste, te arreglaste y te fuiste por ahí a vivir tu vida, como hubieras hecho en cualquier otra circunstancia, con los ojos bien abiertos para absorber cada detalle.

“Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”.

-Nelson Mandela-

Admiro tu forma de ver la vida

Aunque tienes miedo y te han dejado cicatrices en el cuerpo y en el alma, si ves a un hombre que te gusta sales con él, disfrutas con él, tienes relaciones sexuales con él. Si quieres nadar, un día lo haces durante diez minutos, otro durante veinte y acabarás nadando una hora o más. Entonces siento que yo también tengo cicatrices, pero las mías son absurdas porque sólo yo las siento y dejo que me duelan.

Le has dado la vuelta a la tortilla y te has atrevido a enseñar tu pecho, tu cabeza sin pelo, tus heridas, sin temor, sin dolor, sin vergüenza. Eso no lo hace cualquiera, hay muchas personas, que poseen todo lo que podrían desear en esta vida y que se sienten tremendamente desgraciadas y tú que has pasado por una enfermedad que se lleva vidas, estás más viva que nunca.

“El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”.

-Antoine de Saint- Exupéry-

Admiro tu sentido del humor

A pesar de todo el dolor, el miedo, los malos momentos, le has dado la vuelta a la tortilla y me has hecho reír. La peluca que te compraste para tapar tu cabeza sin pelo, la llamas “el perro”, y la sacas de paseo, la peinas y la cuidas como una mascota más.

Los óvulos que te congelaron para que pudieras tener hijos en un futuro eran tus huevos, y a pesar de lo que decían los doctores, tuviste muchos. Y ahí siguen congelados, esperando el momento oportuno.

Admiro tu pelo, tu pecho y tu corazón

Aunque pase el tiempo y tengas miedo, lo que has aprendido es una lección de vida, la más importante. Pero además nos has enseñado a todos los demás, a todos los que no hemos pasado por esa enfermedad, que es posible superar el miedo.

Por todos esos motivos, admiro tu pelo negro cuando ondea al viento, cuando lo recoges en una coleta, cuando brilla bajo el sol. Admiro tu pecho bajo tu ropa porque alberga toda la valentía que desprendes y que te impulsa cada día. Y admiro tu corazón, porque ha seguido latiendo y extendiendo tus ganas de vivir, contagiándonos a todos los que estamos a tu alrededor.

Le has dado la vuelta a la tortilla no sólo en tu vida, sino en las de todos los que te rodeamos, que hemos aprendido lo que es vivir de verdad, gracias a ti. Por eso: TE QUIERO.

Mujer con pelo despeinado

Y recuerda siempre: ¡despéinate!

“El mundo está loco. Definitivamente loco. Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.

Hacer el amor, despeina.
Reírte a carcajadas, despeina.
Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
Quitarte la ropa, despeina.
Besar a la persona que amas, despeina.
Jugar, despeina.
Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.

Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.

Así que, como siempre y cada vez que nos veamos, yo voy a estar con el cabello despeinado. Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por un buen momento.

Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.

Puede que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. Las normas de este mundo exigen buena presencia: péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria… Y quizá debería seguir las instrucciones, pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!

Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres: entrégate, come rico, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira el paisaje, disfruta, y sobre todo, ¡deja que la vida te despeine…!

Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.”

-Quino (Mafalda)-