Llora cuando lo necesites

Okairy Zuñiga · 18 octubre, 2015

Contrario a lo que podrías pensar, el ser humano no es el único que llora. Todos los mamíferos son capaces de demostrar su dolor, soledad y tristeza de esta forma. La diferencia más grande es que a nosotros se nos educa sobre cuándo es buen momento para llorar y cuándo no.

A las niñas se les dice que está bien llorar porque es una forma de auto-expresión, pero luego se nos tacha de demasiado sensibles. A los hombres se les enseña que no deben llorar porque es signo de cobardía. Y así crecemos, algunos con más “libertad” y otros más reprimidos. Llora cuando lo necesites, esta vez te daremos algunas razones para hacerlo.

“Llorar, sí; pero llorar de pie, trabajando; vale más sembrar una cosecha que llorar por lo que se perdió”.

-Alejandro Casona-

Exploras tus sentimientos con mayor profundidad

Llora y descubrirás sentimientos y emociones que quizás ya habías olvidado. ¿Te ha pasado que comienzas llorando por algo y acabas llorando por algo que es completamente distinto? Esto pasa porque no te das la oportunidad de sacar tus emociones cuando estas nacen.

“Llorar no indica que eres débil. Desde el nacimiento, siempre ha sido una señal de que estás vivo”.

-Charlotte Brontë-

Mujer llorando

Al dejar que la ira y el dolor se acumulen sin lidiar con ellos, se convierten en una especie de veneno. Algunas personas prefieren mantener estas emociones lo más lejos posible. Este es un error porque cuanto más profundo llegas, mejor te puedes conocer y más libre te quedas. No temas descubrir tus miedos y anhelos más profundos. Solo cuando llegas a este punto puedes sentirte realmente libre.

Llora para lavar tu alma

 

Así como una buena ducha te limpia el cuerpo, las lágrimas limpian el alma. Luego de llorar te sentirás liberado, con más energía y ganas de continuar por muy mal que esté el panorama. Acumulamos tantas cosas que no nos atrevemos a soltar porque creemos que eso será más complicado y doloroso para nosotros o para los demás. El problema es que todas esas tristezas, frustraciones, miedos y enojos también te dañan.

“A veces no nos dan a escoger entre las lágrimas y la risa, sino sólo entre las lágrimas, y entonces hay que saberse decidir por las más hermosas”.

-Maurice Maeterlinck-

También habrás tenido tiempo de ver qué te hace daño. El siguiente paso será crear una estrategia para continuar y resolver los asuntos pendientes. No te detengas y llora todo lo que necesites, luego sigue adelante. Después de todo, de felicidad también se llora.

Evita problemas médicos

A veces se nos olvida que nuestra mente y cuerpo están conectados, tratándolos como si fuesen dos cosas totalmente distintas. Este es un grave error porque cuando la mente está mal, el cuerpo enferma.

Llora cuando lo necesites

Por eso, no es raro ver personas con depresión o que viven un profunda soledad que presentan serios problemas físicos. Otro ejemplo es el estrés que provoca dolor de espalda. Haz caso a tu cuerpo y llora sin límites cuando lo necesites. Tu cuerpo es mucho más sabio de lo que puedes pensar y siempre te dará un aviso de lo que necesitas.

“Las lágrimas corren por mis mejillas sin que experimente la necesidad de entornar los ojos. ¿Qué me hace llorar así? De tanto en tanto. No hay nada aquí que pueda entristecer. Tal vez se trate de cerebro licuado. En todo caso, la felicidad pasada se me ha ido completamente de la memoria, si es que alguna vez estuvo presente en ella”.

-Samuel Beckett-

Te recuerda que eres humano

Llora no solo por salud, también hazlo para ponerte en contacto con tu lado más humano. Crecemos con la idea de que llorar nos hace ver débil o vencidos. Puede que en algunos casos sea así, pero también es una forma de entrar en contacto con tu lado más humano y frágil.

“Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor”.

-Stendhal-

Date la oportunidad de llorar frente a los demás, incluso si crees que será raro o molesto para ellos. Las lágrimas pueden ayudar a demostrar mejor tus sentimientos y están permitidas cuando son reales. Lo que debes evitar es usar el llanto como forma de chantaje. No sientas vergüenza por sentir la necesidad de llorar. No hay una verdadera razón para evitarlo. ¡Olvida la idea de que llorar es malo!

Imagen cortesía de Christiaan Lieverse