¿Cuál es el efecto de internet sobre nuestro cerebro?

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Internet ha cambiado nuestra forma de ser, de relacionarnos y de ver el mundo. Descubre cómo afecta a nuestro cerebro.
 

Es innegable que, en las últimas décadas, internet se ha vuelto una parte esencial (para muchos, imprescindible) de nuestra vida cotidiana. Una herramienta versátil y adictiva que nos abre las puertas al conocimiento y la globalización y nos facilita el día a día de múltiples formas. Sin embargo, el efecto de internet sobre nuestro cerebro es potente y, con frecuencia, nos pasa desapercibido.

En efecto, pasamos gran parte de nuestro tiempo utilizando dispositivos electrónicos y conectados a la red. Nos comunicamos a través de aplicaciones de mensajería, conocemos la rutina de los demás por medio de las redes sociales. Organizamos nuestra agenda en el teléfono móvil e, incluso, consultamos el tiempo en línea.

La llegada de internet ha modificado de forma importante nuestra forma de ser, de comunicarnos y de entender el mundo. Pero en ocasiones estamos tan absortos en nuestra propia realidad cotidiana que no somos conscientes del impacto de este nuevo estilo de vida.

¿Cuál es el efecto de internet sobre nuestro cerebro?

Se han detectado algunas importantes repercusiones de internet en los seres humanos, producidos por el modo en que nuestro plástico cerebro se adapta a este recurso:

 

A nivel cognitivo

  • Adiós a la atención sostenida. Uno de los efectos más pronunciados es la progresiva incapacidad para mantener la atención durante un tiempo prolongado en un mismo estímulo. Si antes era frecuente disfrutar con calma y concentración de extensas lecturas, ahora nos hemos vuelto distraídos e impacientes. Necesitamos consumir información corta, directa, visual y rápida. Con frecuencia no profundizamos en un contenido y nos deslizamos rápidamente al siguiente, en una vorágine de estímulos e informaciones.
Hombre adicto al móvil sufriendo efecto de internet sobre el cerebro

  • No creamos ni conservamos sabiduría. Es verdaderamente fantástico poder acceder a todo tipo de conocimiento a través de internet. Sin embargo, esta facilidad e inmediatez nos lleva a no utilizar nuestros propios recursos cognitivos. A golpe de clic tenemos las soluciones a problemas que, de otra manera, nos hubiera llevado tiempo y esfuerzo resolver. Por ejemplo, si no recuerdas cómo se realizaba una raíz cuadrada, no tratas de recuperar lo que aprendiste en la escuela, simplemente buscas en línea el modo de hacerla.
  • Estrés por exceso de información. Estamos expuestos continuamente a tal cantidad de datos que cada vez nos resulta más difícil extraer la información relevante y tomar decisiones. La incertidumbre nos agobia, con un omnipresente sentimiento de que siempre hay más opciones que deberíamos consultar antes de decidir. Además, la obligación de estar siempre disponibles para responder emails o llamadas telefónicas nos satura y nos impide desconectar.
 

A nivel emocional

  • Desarrollamos una adicción. Cada vez son más las personas a quienes le resulta intolerable separarse de su teléfono móvil durante un par de días. Este pequeño dispositivo se ha vuelto parte de nuestra vida diaria y, su ausencia, puede generarnos síntomas de abstinencia similares a los de cualquier otra adicción.
  • Afecta a nuestra autoestima. Las redes sociales nos someten a un constante bombardeo de fotografías de vidas perfectas, éxitos y personas felices. Lejos de resultarnos inspiradoras, estas imágenes nos conducen a comparaciones en las que, con frecuencia, salimos perdiendo. Sentimos así que nuestros logros son insuficientes y que nuestras vidas están carentes comparadas con las de los demás. Se generan entonces sentimientos de celos y envidia que conducen a una disminución de nuestra autoestima y de nuestro bienestar emocional. 
Mujer trabajando en ordenador

Moderemos el efecto de internet sobre nuestro cerebro

Sin embargo, no todo es malo cuando a internet nos referimos. Es, sin duda, un valioso recurso para adquirir conocimientos y enriquecernos cultural y personalmente. Facilita la comunicación y el contacto con los otros incluso a grandes distancias. Además, agiliza muchos asuntos laborales y nos proporciona una amplia variedad de actividades de ocio y diversión.

 

Está en nuestra mano sacar provecho de todo lo bueno que nos ofrece internet, sin permitir que su influencia domine nuestra vida. Actuemos con moderación. Aprendamos a discernir las informaciones que recibimos, esforcémonos en desconectar a veces y vivir la vida en tres dimensiones. Guardemos el teléfono cuando estemos con nuestros seres queridos y disfrutemos de su presencia y compañía.

Internet sin duda es un recurso magnífico, pero nuestra vida está fuera de las pantallas. No perdamos el norte, la capacidad crítica ni el control. Seamos usuarios de internet, y no esclavos.

  • Carr, N. (2011). ¿ Qué está haciendo Internet con nuestras mentes. Superficiales Madrid Santillana Ediciones Generales SL.
  • Sánchez-Carbonell, X., Beranuy, M., Castellana, M., Chamarro, A., & Oberst, U. (2008). La adicción a Internet y al móvil:¿ moda o trastorno?. Adicciones20(2), 149-159.