Estrés por exceso de información

19 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
El conocimiento es poder, pero un exceso de información puede llevarnos a la incertidumbre y al bloqueo. Aprende a filtrar y limitar sabiamente la información que recibes.
 

Gracias a la prensa y la televisión se hizo posible que la ciudadanía se mantuviese regularmente enterada sobre los principales acontecimientos que ocurrían en el mundo. Pero, sin duda, fue la llegada de internet lo que supuso una auténtica revolución en el acceso a la información. A pesar de las innegables ventajas que este nos reporta día a día, su presencia también trae aparejado un mayor riesgo de sufrir estrés por exceso de información.

Es, innegablemente, fantástico poder desarrollar nuestro conocimiento de una forma tan libre e inmediata. Los datos se encuentran al alcance de todos y esto, sin duda, nos enriquece enormemente. Sin embargo, cuando no realizamos un manejo adecuado de estas herramientas podemos terminar en un estado hiperexcitación, ansiedad y (paradójicamente) incertidumbre.

Mujer con estrés por exceso de información en el trabajo

El flujo constante de datos produce estrés por exceso de información

La buscamos

Bien sea por curiosidad o por necesidad, a lo largo del día realizamos innumerables búsquedas de datos. Si deseamos comprar un piso analizamos el mercado y comparamos precios y características. Si vamos a escoger un colegio para nuestros hijos recabamos información de todos los que se encuentran en nuestra zona. Cuando sentimos un ligero dolor, corremos a investigar sus posibles causas y tratamientos.

 

Sin embargo, muchas veces realizamos un uso incorrecto de las fuentes y terminamos más confusos y paralizados que al inicio de nuestra búsqueda. La posibilidad de conocer, con tal lujo de detalles, las alternativas existentes nos inflige una gran presión por tomar la decisión más acertada. Necesitar tal grado de seguridad resulta perjudicial para nuestra salud y termina nublando nuestro juicio.

La realidad es que nunca podremos tener la certeza absoluta de que nuestra elección sea perfecta. Y no es sano generarnos dicha necesidad. Pasamos horas leyendo y contrastando y terminamos saturados e inseguros. Es importante estar enterados acerca de los aspectos más relevantes pero también es primordial saber cuando es suficiente y hemos de parar. Tener acceso a la información no nos obliga a ser expertos en cada materia.

Nos llega

Sin embargo no toda la culpa es nuestra cuando hablamos del estrés por exceso de información. Estamos constantemente expuestos a noticias sobre lo que acontece alrededor de todo el mundo. La televisión, la prensa digital, incluso las personas que nos rodean nos transmiten incansablemente datos acerca de innumerables asuntos. Y lo más negativo resulta comprobar cómo la mayoría de ellos tratan sobre sucesos trágicos y dramáticos.

Estar continuamente procesando mensajes de miedo, catástrofes y sufrimiento puede hacer mella en nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Especialmente si eres una persona sensible puedes verte significativamente afectado por estos conocimientos. Por ello hemos de aprender a establecer filtros y barreras respecto a la información que deseamos recibir. Pregúntate hasta qué punto te benefician o te perjudican este tipo de comunicaciones y no temas limitarlas para proteger tu bienestar.

 
Hombre con estrés por exceso de información

Nos la envían

Por último, no podemos pasar por alto la cantidad de e-mails, mensajes y llamadas que recibimos a lo largo de la jornada. Cada vez resulta más normal atender asuntos del trabajo fuera del horario laboral, y el derecho a desconectar se ha perdido por completo. Son muchas las personas que se sienten ofendidas si no reciben una respuesta instantánea a su comunicación. Sin embargo, contar con la posibilidad de comunicarnos en cualquier momento, no nos obliga a hacerlo.

Tienes derecho a poner el teléfono en silencio, a no llevarte el ordenador a tu viaje de vacaciones y a no responder una llamada. Resulta extremadamente necesario contar con periodos de ocio y relajación y estos dispositivos nos impiden, muchas veces, disfrutar plenamente de estos momentos.

Puedes prevenir el estrés por exceso de información

Por todos los motivos anteriormente expuestos es común que muchas personas sufran del llamado estrés por exceso de información. La necesidad de ser expertos en todo, el bombardeo continuo de noticias negativas y la incapacidad para desconectar del entorno nos mantienen desbordados y esclavizados.

 

Así, para paliar los efectos negativos de estos fenómenos debes hacerte responsable de la cantidad y el tipo de información que consumes y recibes. Escucha a tu cuerpo, aprende a filtrar, a limitar y a desconectar. Que el conocimiento sea una fuente de placer y desarrollo personal y nunca un lastre o una imposición. Infórmate siempre de forma consciente, prudente y deliberada.

  • Castiel, L. D., & Álvarez-Dardet, C. (2005). Las tecnologías de la información y la comunicación en salud pública: las precariedades del exceso. Revista española de salud pública79(3), 331-337.
  • Cerezo, J. M. (2008). La era de la información fragmentada. TELOS 76: Redes Sociales, 76, 91.