¿Cuáles son los límites en mi relación de pareja?

Los límites en una relación de pareja deben ser sólidos, consensuados y respetados. De otra manera, se le abre la puerta a la toxicidad y al maltrato.
¿Cuáles son los límites en mi relación de pareja?
Alicia Escaño Hidalgo

Escrito y verificado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo.

Última actualización: 06 junio, 2022

Cuando hablamos de límites en la relación de pareja, nos estamos refiriendo a esos criterios propios que definen lo que está permitido y lo que no dentro del vínculo; que son inviolables o innegociables. Asimismo, los creamos a partir de nuestra propia experiencia y necesidades, por lo que pueden variar de una persona a otra.

Por ejemplo, en las relaciones de pareja, hay personas que son capaces de soportar e incluso perdonar una infidelidad; mientras que hay otras que jamás lo harían, por muy enamorados que estén. En este sentido, influye mucho la educación que ha recibido cada uno, las experiencias personales, así como los valores y la autoestima.

No obstante, es recomendable saber que, aunque cada uno pueda establecer sus límites personales y que entre estos pueda haber diversidad de criterio, hay conductas del otro que no deberíamos dejar pasar, si es que queremos conservar nuestra autoestima y nuestra dignidad. Profundicemos en ello.

Los límites en la relación de pareja

Los límites en la relación de pareja pueden definirse como fronteras físicas, emocionales o psicológicas que demarcan cuáles conductas aceptar y cuáles no, dentro de la relación.

Ahora bien, muchas parejas le huyen al establecimiento de límites porque creen que éstos pueden afectar negativamente la relación o sencillamente porque los creen innecesarios. Además, existe la falsa creencia de que nuestra pareja debe ser capaz de anticipar nuestros deseos y necesidades, por lo que la idea de establecer una frontera perjudicaría la calidad del vínculo.

No obstante, lo cierto es que toda relación saludable y funcional establece límites claros y los hace respetar. En este caso, la comunicación de los mismos es un factor importante, pues asegura que los involucrados entiendan lo que quiere el otro y negocien lo que más le funcione.

Para comprender mejor en qué consisten los límites en la relación de pareja, a continuación detallamos en qué consiste cada tipo:

  • Límites físicos: refieren a la comodidad de la persona en relación con su cuerpo. Como por ejemplo: el espacio personal, la privacidad, así como el contacto físico y personal. En este caso, un límite físico, necesario en toda relación, es el respeto a la voluntad del otro al momento de tener relaciones sexuales; por tanto, cuando uno de los miembros dice que “no”, es no.
  • Límites psicológicos y emocionales: demarcan la línea entre lo que uno piensa y siente, y lo que sienten y piensan los demás. Se hace evidente al asumir la responsabilidad de las propias emociones y reconocer que no podemos controlar lo que otros sienten o piensan. Asimismo, implica ser conscientes qué es lo que nos hace sentir cómodos al compartir con otros; así como el respeto hacia lo que otros comparten con nosotros.

Límites sanos vs límites poco saludables en la relación de pareja

Los límites en una relación deben ser justos y suficientes, de manera que garanticen el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. Ahora bien, es importante que seamos conscientes que un límite puede ser considerado justo y sano por una persona, pero para otra, éste puede asumirse como todo lo contrario. Y es que todos tenemos experiencias e historias de vida distintas.

Aunque, si bien no existe un acuerdo universal entre los límites, también es cierto que algunos son indiscutiblemente insanos. Por ejemplo:

  • Limites poco saludables: creer que la felicidad propia depende de la pareja; celos exagerados que llevan a la desconfianza y al control del otro; manipulación y chantaje emocional para que el otro haga lo que deseamos; irrespeto por las creencias, valores y opiniones de la otra persona; miedo a decir “no”; sentirse incompleto sin la pareja, etc.
  • Limites sanos: sentirse responsable de la propia felicidad; tener amistades y otras relaciones fuera de la relación; respeto por las diferencias entre ambos; capacidad de decir “no” sin miedo; se pregunta con honestidad lo que el otro quiere; hay comunicación abierta, comprensiva y honesta; se aceptan y comprenden los finales, etc.

Límites y dependencia emocional

Casi todo el mundo tiene claro qué es lo que no quiere en su relación de pareja. Sin embargo, suele ocurrir que, cuando esos límites -establecidos de manera personal- son rebasados por el otro, la persona sigue en la relación y no se siente capaz de terminarla y emprender otro camino.

Candando en forma de corazón

Es como que aun sabiendo que aquello no les conviene en absoluto, prefieren el sufrimiento diario al dolor de la pérdida para siempre.

Contemplan a su pareja como una necesidad vital, como el alimento o el descanso y, por lo tanto, el desapego se hace imposible. El miedo a perder a su “ser amado” es tan grande para algunas personas que son capaces de aguantar comportamientos como la mentira, el maltrato o la anulación con tal de mantener la relación.

Esta forma de pensar en la pareja como una necesidad es el resultado de la dependencia emocional y surge cuando no somos capaces de imponer nuestros criterios y establecer límites fijos.

El pensamiento del dependiente normalmente es expresado de la siguiente forma: “Seguro que cambiará”, “No es para tanto… quizás yo esté exagerando”, “Lo hace porque está estresado, esto no durará siempre”, etc.

Justifican la conducta de la pareja, aunque ésta les esté haciendo daño, porque necesitan darse a sí mismos argumentos. Razones, que aunque en su interior saben falsas, al menos momentáneamente les tranquilizan, hacen que perdonen a su pareja y sigan con la relación.

Límites y autoestima

La autoestima saludable, es decir, aceptarse incondicionalmente a uno mismo, es el pilar de la salud mental y el bienestar emocional. La baja autoestima o la falta de aceptación es, por otro lado, el punto de partida de muchos de los problemas psicológicos.

Aceptarse y quererse a uno mismo, con defectos, virtudes, limitaciones y potencialidades es lo que realmente necesitamos si queremos ser felices.

La autoestima tiene mucho que ver con los límites, en todas las áreas vitales y especialmente en la pareja. Si valoro más a la otra persona que a mí mismo o si creo que no soy capaz de estar solo; si creo que necesito a esa persona para ser feliz o que mi pareja es la que le da sentido a toda mi existencia, estaré colocando minas muy potentes en mi autoestima. Minas que, por otro lado, pueden explotar en cualquier momento.

autoestima

Hasta cierto punto, esto es peligroso. Pues, si lo dejamos pasar, podemos llegar a un punto en el que nos sea muy difícil salir de la relación, o en el que nos encontremos profundamente tristes con esa pareja.

Solo podremos ser felices en pareja si sabemos qué es lo que estamos dispuestos a permitir y que no, qué es lo que queremos para nuestra vida.

Al tenerlo claro y ser consecuente con ello, no subordinamos nuestras necesidades a las necesidades del otro. Una actitud que no es para nada egoísta, si es que el lector llega a pensar eso, sino más bien sensata. Si estamos en paz y en consonancia con nuestras ideas y valores, podremos estar en armonía con la otra persona. Y, a su vez, esa persona también se sentirá mejor con nosotros.

¿Qué no deberíamos dejar pasar?

Como hemos comentado al comienzo, lo que cada uno quiere para su relación de pareja es una decisión muy personal. Si estamos dudosos con nuestra relación, podríamos preguntarnos: ¿Es esto lo que quiero para mi vida? ¿Me veo con esta persona de aquí a cinco años? ¿Es este comportamiento algo que estoy dispuesto a tolerar?

Lo más importante, si te planteas estas preguntas, es ser sincero con las respuestas. Las respuestas afirmativas serían razones para dejar la relación, a sabiendas de que probablemente después vamos a tener que pasar un proceso de duelo en el que nos vamos a tener que reconstruir.

Pareja discutiendo

Quizás el  duelo no sea algo agradable, pero aun más desagradable es un sufrimiento prolongado en el día a día.

¿Y qué es lo que nunca tendríamos que tolerar? Una de las cosas que ningún ser humano debería tolerar por parte de otro es ser anulado como persona, es decir, que tus gustos, valores y opiniones sean vetados.

Nadie puede decirle ni ordenarle a otra persona que deje de ser quien es porque entonces no tiene sentido el haberlo elegido como pareja. Y si aun con ello, no nos gusta esa persona, siempre podemos dar marcha atrás, pero nunca decirle quien ha de ser o como ha de comportarse.

Evidentemente, otro límite que tendríamos que tener claro es el maltrato en sus dos vertientes, tanto la física como la emocional. No podemos permitir que nadie nos agreda porque nadie tiene el derecho a hacerlo. Por tanto, encontrar justificaciones para el maltrato solo hará que alargues la situación. Así que deja la relación la primera vez que se produzca.

Por último, no permitamos que nadie nos coarte la libertad individual. Es lo más valioso que tenemos. Tenemos que ser libres para salir y entrar, para decidir que estilo de vida queremos llevar, para tener nuestros amigos, etc. Por lo tanto, has de poner tu libertad siempre por encima de todo.

4 Claves para establecer límites sanos

Los límites sanos son necesarios en toda relación de pareja, ya que garantiza el respeto, la confianza y la dignidad de los miembros. Es por ello que, a continuación, dejamos una lista de consejos para empezar a establecerlos.

  1. Practica el autoconocimiento. El primer paso para establecer límites sanos es la autoconsciencia. Esto implica ser capaces de identificar claramente lo que nos gusta y lo que no; cuáles son nuestras necesidades físicas y emocionales; con qué nos sentimos cómodos y qué nos da miedo, etc. Solo así podremos comunicarle al otro qué estamos dispuestos a permitir y qué no.
  2. Trabaja el autoestima. Hacer respetar nuestros límites supone valoramos como personas. Por ello, es importante que fortalezcamos el amor propio.
  3. Aprende a comunicarte asertivamente. De nada sirve saber nuestros deseos y necesidades y no saber comunicárselos a la otra persona. Por tanto, debemos ser capaces de expresar nuestros límites de forma clara, sin faltarle el respeto al otro.
  4. Sé empático. Debemos ser capaces de comprender la perspectiva de nuestra pareja y respetarla.

Y recuerda: el amor, no todo lo puede. A veces el amor hay que pensarlo y no solo sentirlo.

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