Cuáles son los valores ambientales

Por más medios artificiales que construyamos, la naturaleza sigue siendo el medio que los contiene. Hablamos de un conjunto de fuerzas y dinámicas que puede destruirnos como especie si no lo cuidamos. En este sentido, los valores ambientales constituyen una guía para hacerlo de manera sensible e inteligente.
Cuáles son los valores ambientales
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Última actualización: 04 enero, 2022

Educar a niños y adultos en valores ambientales se ha convertido en prácticamente una obligación en multitud de países. En España, por ejemplo, ha sido regulado por ley y se ha convertido en eje transversal del currículum.

Pero, ¿qué son estos valores y por qué son tan necesarios? Aunque no se puede considerar como un área del saber totalmente acreditada, sí que podemos afirmar que sus ejes se relacionan con fuerza con los conceptos de respeto por la naturaleza y el medio ambiente.

Valores ambientales

Los valores ambientales

El valor ambiental podría definirse como un proceso de aprendizaje de valores para la concienciación del respeto por el medio ambiente. Además, se puede sumar la concienciación con la protección del entorno natural.

Hoy en día, la educación en valores ambientales o medioambientales se centra en el aporte de herramientas capaces de enfatizar nuevas maneras de relacionarse con el entorno. De esta forma, se reubican los actores sociales y se conciencia al ser humano en la importancia del respeto y el amor por la naturaleza, tanto en los ambientes más cercanos como en la escala global.

Otro aspecto que se cuida en el estudio y aprendizaje del valor ambiental es la necesidad de concienciar. El ser humano ha de aceptar que su participación en cualquier evento afecta a escala global, por lo que deberíamos entender el respeto al medio ambiente como el respeto al mundo, al planeta Tierra en su conjunto.

Es importante que el ser humano entienda aspectos como mantenimiento y conservación. Pero, hoy por hoy, casi más importante es el término protección. Dado el nivel de deterioro que alcanza el planeta según expertos, es básico poner en marcha acciones comunes, desde las más sencillas a las más complejas, para proteger el medio ambiente y el mundo en su conjunto.

Los valores medioambientales

Toda acción humana lleva asociada lo que se llama contaminación colateral. De ahí que actividades como la cultura del reciclaje, el consumo sensato y razonable o la economía circular sean básicas para aprovechar al máximo los recursos del planeta.

Para involucrar a todos los actores humanos en la necesidad de la protección del planeta, nacen los valores ambientales, reflejados en el Libro Blanco de la Educación Ambiental. Veamos cuáles son.

Amor ambiental

Este sentimiento de afecto nos ayuda a proteger y conservar el lugar en que habitamos. Si demostramos amor y respecto por el medio ambiente, podemos armonizar nuestra vida en naturaleza cuidando de aquello que es valioso para nosotros y los nuestros.

¿Cómo encontrar ese amor por lo que nos rodea? Es sencillo. Toda forma de vida, todo fenómeno que ocurre en el planeta, tiene algo bello. Desde el agua que cae del cielo cuando llueve hasta el animal más pequeño puede sorprenderte, así que investiga y déjate llevar.

Consciencia ambiental

El conocimiento que el ser humano tiene de sus actos y de sí mismo lo ayuda a tomar consciencia sobre el respeto que ha de tener por cuanto lo rodea. De esta forma, se pueden poner en marcha acciones que tengan un impacto positivo en el medio natural para mejorar la calidad de vida.

Informarse del impacto ambiental que tienen las propias acciones es muy útil. Muchas organizaciones han hecho los números y los han explicado de forma intuitiva para el público general, así que lo tienes fácil.

Conservación ambiental

En este caso nos referimos a la acción de conservar algo a lo largo del tiempo. Este valor ayuda a proteger y cuidar el buen estado del medio ambiente, garantizando su supervivencia para las generaciones venideras.

La austeridad es un ejemplo perfecto para esto. Nuestras vidas están llenas de objetos físicos que, muchas veces, no necesitamos para nada. Liberarte de esa tendencia a acumular es tan beneficioso para tu bolsillo como lo es para la Tierra.

Sensibilidad ambiental

Es la facultad de dejarse llevar por la compasión. Este sentimiento permite que tengamos un cuidado especial con el entorno, hecho que despierta nuestros instintos de conservación, para lo que necesitamos un medio ambiente limpio y saludable.

La empatía y la sensibilidad son procesos psicológicos naturales y que muchas veces se ven anulados por la vertiginosa vida en la que no sumen desde que nacemos. No eres débil por asustarte ante la violencia, ni flojo por llorar ante la destrucción. Recréate en tu sensibilidad y utilízala para mejorar las cosas.

Convivencia ambiental

Entendemos la convivencia como el acto o acción de convivir en armonía de un grupo de personas junto con su entorno, incluyendo a los seres vivos. Sin duda, algo fundamental para aprender a respetar el espacio natural, junto a los procesos y dinámicas que lo gobiernan.

No solo convivimos con humanos. Somos tantísimos que tenemos efecto directo en todo lo que nos rodea, desde el árbol de nuestro patio hasta la capa de ozono. Mejorar esa convivencia es un acto de conservación en sí mismo.

Manos sujetando una bola del mundo

Respeto ambiental

Se entiende como el sentimiento que fija límites, indicando las líneas de respeto a la naturaleza que no se pueden rebasar para evitar males mayores. Es decir, implica la comprensión y consideración del entorno.

Dichos límites están más que estudiados. Existe una barrera entre la propia supervivencia y la explotación del medio sin ningún tipo de filtro. Es posible lograr un equilibrio, así que se debe perseguir.

“La tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la codicia de cada hombre”.

-Mahatma Gandhi-

Responsabilidad ambiental

Se entiende como la obligación de responder ante los actos, tanto propios como ajenos. Así pues, cada uno, como individuo y como parte de un entorno social, debe asumir y dar cuenta de sus acciones ante la naturaleza. Esto se aplica tanto antes de tomar decisiones y acciones como después: o bien previenes tu efecto sobre el entorno o bien lo compensas más tarde.

Sin duda, es urgente interiorizar los valores ambientales, aunque solo sea por un puro interés egoísta. Respetar, cuidar y sostener los ecosistemas naturales de este planeta es responsabilidad de todos, tanto en el plano individual como a nivel social. Es el futuro de la vida de la Tierra -y de la nuestra- lo que está en juego.


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  • Calvo Roy, S., González de la Campa, M. (1999). Libro Blanco de la Educación Ambiental. Madrid. MMA.

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