Cuando cae el velo y el amor desaparece

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
El amor, queramos o no, es algo que tenemos en mente siempre de una forma u otra. ¿Cómo encontrarlo? ¿Cómo saber si es el adecuado? ¿Cómo mantenerlo? ¿Qué hacer cuando desidealizamos a nuestra pareja? ¿Cómo superarlo? Te traemos este artículo para reflexionar sobre ese momento en el que cae el velo... ¿Es el fin?
 

La mayoría de relaciones se caracterizan porque, llegado un momento, el amor desaparece. Esto puede traducirse de distintas formas. Entre ellas, porque realmente no fuera una relación que debiera continuar, o porque el enamoramiento no ha evolucionado a la vez que lo ha hecho la relación.

Como un videojuego, el amor es dinámico y pasa por distintas fases. En cada una de ellas existen una serie de objetivos que nos preparan para el siguiente y, por lógica, para llegar a la gran fase final. Así, hay una de esas fases en la que se desidealiza a la pareja. Eso de ver al otro como una persona perfecta por encima de todo, se acaba. Ese momento es crucial, depende de cómo se gestione esa desidealización, el amor puede fortalecerse y estar más preparado para lo que venga. En otras ocasiones, puede significar el fin del amor.

Etapas del amor

Para entender el proceso por el que llega un momento en el que, repentinamente, se descubre que la pareja no es ese ser ideal, es necesario recapitular las fases por las que pasa el amor.

 

Los expertos hablan de 5 fases:

  • Enamoramiento: en esta etapa de subidón de dopamina, oxitocina, serotonina y hormonas en general, se produce la proyección de todos los sueños e ideales en la otra persona. Se coloca a la pareja en un pedestal imaginario y se tiene la esperanza total de que, con ella, se cumplirán todos los deseos. Todo se siente verdadero, seguro y eterno.
  • Consolidación: tras la locura amorosa, llega la calma. La relación se asienta y el amor se convierte en algo más profundo. Puede que en este momento llegue la convivencia, y se amplía la vida individual para dar paso a una vida común. Es el momento de sentirse realmente conectado, protegido, y se disfruta pensando que este es el cenit de la relación.
  • Desidealización: este punto, como se decía anteriormente, es un punto de inflexión en la relación. Los defectos, que antes estaban ahí pero no se les prestaba atención, empiezan a tomar protagonismo. Empieza a molestar cosas que antes no, el sentimiento de estar siendo cuidado y amado comienza a disminuir. Incluso, puede invadir una sensación de falta de libertad, de irritabilidad y dudas acerca de si se quiere continuar. ¿Dónde está todo aquello que había antes?
  • Amor real: si el amor no desaparece y se supera la fase anterior, se habrán enfrentado esos monstruos que parecían ser un obstáculo, y se habrán vencido. Es entonces cuando se aprende a luchar como aliados y a entenderse. Se acepta que el otro no es la idea que se tenía en la cabeza, sino alguien real, con sus defectos, pero sobre todo con sus virtudes.
  • Amor profundo: con un paso más allá, la relación se habrá convertido en algo sólido, repleto de confianza, entendimiento y compañerismo. La complicidad que se ha creado será la base más sólida posible para lograr todo lo que se proponga.
 

¿Qué hacer cuando cae el velo?

En la etapa de desidealización, cae el velo que se tenía a la hora de mirar al otro. Es entonces cuando hay que actuar antes de que las insatisfacciones se acumulen. Si esto ocurre, el amor desaparece, y con él, la relación. En este momento es crucial tomar una decisión sobre si lo mejor es tirar la toalla o luchar por ello. Además, es una oportunidad perfecta para comenzar a amar al otro apreciándole en todos los sentidos, generar una amistad genuina y una mayor entrega.

Cuando cae el velo, es fundamental tomárselo de forma paciente, generosa y, sobre todo, tolerante. ¿Y por qué no un poco de sentido del humor también?

En esta etapa es necesario conocer cuáles son las dificultades concretas y entender que, si se escapa del control de los miembros, es quizá el momento de solicitar ayuda. Hay que hacer uso de la negociación y comunicación, hablar de forma calmada y elevar la empatía al máximo. Cada uno tiene que aprender a transmitir sus necesidades, frustraciones, incluso a comunicar qué es aquello que no gusta. Pero sobre todo, escuchar al otro y ponerse en su lugar.

 

También hay que aprovechar que la pasión y los sentimientos positivos no quedan lejos, una posible salida es recordar y fomentar aquellas cosas que sí unen a los dos. Hacer de los puntos fuertes de la relación los pilares sobre los que construir una alianza más profunda.

En definitiva, se trata de aprender a caminar juntos y superar las diferencias. El amor puede desaparecer en esta fase o, simplemente, no haber sido tratado como se debiera.