4 claves para desarrollar la empatía

María Hoyos · 23 julio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Andrés Navarro Romance el 20 abril, 2019
De entre todas las capacidades que permiten a una persona desarrollarse como ser social en su entorno, la empatía es una de las más relevantes. Por ello, mejorar la empatía se hace algo casi necesario para todos nosotros.

La empatía nos permite desarrollarnos como seres sociales, de hecho nos ayuda a comprender y comunicarnos con los demás. Es esa capacidad que nos enseña que existen más perspectivas que la nuestra y que cada persona observa el mundo según todo lo ocurrido en su historia. De esta forma, nos ayuda a establecer vínculos sólidos y de alguna forma nos hace más precavidos a la hora de juzgar a los demás. Por todo ello, es de gran importancia desarrollar la empatía.

Gracias a ella, nos será más fácil identificar cómo se sienten los demás, así como expresar cuáles son nuestros sentimientos. La empatía es un arte, una capacidad que nos permite sintonizar con los demás y fortalecer nuestros vínculos con ellos. Profundicemos.

Amigas abrazándose

Simpatizar no es empatizar

De entrada, es importante diferenciar la simpatía de la empatía, especialmente desde la concepción más psicológica de ambos términos. Según el Diccionario de la Lengua Española, la simpatía es «la inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua», mientras que la empatía es «el sentimiento de identificación con algo o alguien».

Esta diferencia es ciertamente relevante, ya que es normal que pensemos que estamos empatizando con alguien cuando, en realidad, no lo estamos haciendo. Ser amable y cariñoso con los demás no nos convierte en empáticos; para lograr serlo, es importante ir más allá, hay que tratar de comprender a la otra persona desde su perspectiva y no desde la nuestra. 

Mejorar la empatía para resolver conflictos

Gracias a la conexión emocional y cognitiva que esta capacidad permite, la empatía nos puede ayudar a resolver problemas de forma pacífica. Al comprender a los demás, será más fácil no dejarnos llevar por nuestros impulsos.

Empatizar es comprender, por ejemplo, por qué una persona se siente desgraciada tras perder su trabajo, o eufórica cuando se entera de que va a tener un hijo. Generalmente, relacionar los sucesos con nuestras propias experiencias es un buen mecanismo de empatía.

Para desarrollar la empatía podemos realizar algunos ejercicios. Son sencillos de realizar y nos pueden ayudar significativamente a mejorar nuestra relación con el entorno.

¿Cómo desarrollar la empatía?

En primer lugar, es importante entender que nuestro progreso y desarrollo personal pueden depender estrechamente de nuestra inteligencia emocional. Por eso, antes de tratar de poner en práctica estos ejercicios, deberíamos tratar de comprender la importancia del desarrollo de este tipo de inteligencia.

Posteriormente, podríamos comenzar a poner en práctica los ejercicios que se describen a continuación.

1. Entrenar la capacidad de escuchar

Para comprender a las personas con las que interactuamos es muy importante saber escuchar; pero escuchar no significa comprender las palabras del otro. Para escuchar de verdad, deberíamos prestar total atención al mensaje no literal y a la comunicación no verbal.

De cara a mejorar esta habilidad de escucha, es también muy importante:

  • No interrumpir.
  • No dar constantemente nuestra opinión.
  • Escuchar el mensaje sin juzgar.
  • Fijarse en la comunicación no verbal.

Este último punto es el más importante, ya que nos da pistas relativamente sencillas de observar acerca de lo que realmente siente esa persona.

La información pragmática -ya sea la información gestual, la información prosódica o el sistema de creencias y opiniones de la persona- determina, en gran medida, nuestra forma de comunicarnos y el éxito del intercambio entre dos personas.

Por eso, es importante tratar de comprender el sistema emocional de una persona, a través de la interpretación de sus pautas comunicativas no estrictamente verbales, para poder tener éxito en nuestra práctica empática. Por tanto, muchas veces es más importante cómo se dice algo que el contenido del mensaje en sí.

2. Mantener la calma y optar por la tranquilidad

Aprender a mantener la calma nos ayudará con a mejorar nuestra empatía, ya que sin tranquilidad la capacidad de escuchar puede reducirse. Si pretendemos mejorar nuestra capacidad de escuchar, es importante partir de un estado de ánimo relajado y abierto a las diferentes posibilidades comunicativas.

En ese sentido, prácticas como el control de la respiración o la meditación pueden beneficiarnos notablemente.

Amigas hablando mientras toman café

3. Apuesta por la paciencia

En relación con el anterior punto, la paciencia está también muy ligada a la empatía. Para comprender los procesos cognitivos y emocionales de los que nos rodean necesitamos tiempo y necesitamos emplear ese tiempo de forma paciente.

Puede que en un inicio nos neguemos inconscientemente a comprender al otro, pero con paciencia, las probabilidades de lograrlo serán mucho mayores.

4. Pregunta por las emociones y no por los datos

Este punto es fundamental si queremos tener éxito en desarrollar la empatía. Como ya hemos visto, la empatía puede, en ocasiones, tener poco que ver con el mensaje literal en una conversación; al contrario, tiende a relacionarse más bien con las emociones.

Por lo tanto, cuanto más nos interesemos por las emociones de los demás, más empáticos podremos ser. Por ejemplo, ante una información del tipo «ayer me ascendieron en el trabajo», una persona poco empática o desinteresada podrá preguntar algo como «¿Y qué harás ahora? ¿trabajarás las mismas horas?».

«El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como flores».

-Thich Nhat Hanh-

Sin embargo, una persona  más empática podrá responder algo así como, «¿Y cómo te sentiste? Imagino que estupendamente. ¿Te apetece celebrarlo?». Es decir, que mostraría mayor preocupación por lo que la persona siente que por las practicidades del asunto.

Al fin y al cabo, la comunicación no se basa exclusivamente en el intercambio de palabras; de hecho, la comunicación en palabras supone un bajo porcentaje de lo que realmente comunicamos. Mucho menos, aunque pueda no parecérnoslo, que la comunicación emocional.