5 hábitos sencillos para desarrollar la paciencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 22 julio, 2018
Edith Sánchez · 22 julio, 2018

La mayoría de nosotros somos conscientes de que es muy importante desarrollar la paciencia para vivir de una manera más inteligente. Pero entre desearlo y lograrlo hay un gran diferencia. Sobre todo si tenemos en cuenta que el mundo actual no es precisamente un reino de la tranquilidad.

La paciencia es una virtud trascendental porque, en realidad, lo más importante de la vida toma tiempo. En todos los procesos que valen la pena hay que combinar los tiempos de acción con los tiempos de espera; los tiempos de logro con los de trabajo.

La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”.

-Proverbio persa-

Desarrollar la paciencia no es fácil, pero tampoco imposible. La verdad es que en esto también interviene la costumbre: nos habituamos a reaccionar aceleradamente y a no introducir los márgenes de espera y las pausas necesarias. Por eso resulta importante aprender nuevos hábitos, que nos conduzcan a ser más pacientes. Estos son cinco de ellos.

1. No juzgar nunca

¿Qué tiene que ver la costumbre de juzgar a los demás con el propósito de desarrollar la paciencia? La verdad, mucho. A veces gastamos demasiada energía cuestionando a los demás. Pensando en lo malo que hacen y en lo que podrían o deberían ser. Ese ejercicio, por sí solo, introduce una fuerte tensión interna entre nosotros y el mundo.

hombre siendo juzgado simbolizando como no desarrollar la paciencia

De por sí juzgar a los demás es adoptar una postura hostil frente a la realidad. Esa hostilidad muchas veces se traduce en intolerancia y esta, a su vez, desata la impaciencia. Por el contrario, si aprendemos a aceptar a los demás tal y como son, nos resulta más sencillo mantener el equilibrio interno. La consecuencia de esto es que tendremos mayor capacidad para desarrollar la paciencia.

2. Tomar distancia del conflicto

Si lo analizamos profundamente, nos damos cuenta de que una buena parte de los conflictos son inútiles. Nacen del malestar que cada quien lleva, pero, en general, no conducen a ninguna parte. Son una expresión de inconformidad, que en buena medida solo llevan a sentir más inconformidad aun.

El conflicto no es malo por sí mismo. Al contrario, muchas veces enriquece porque ayuda a que veamos las cosas desde otro punto de vista, o nos permite caer en la cuenta de errores que estamos cometiendo. El arte está en tramitar adecuadamente ese conflicto. En no permitir que se perpetúe y nos lleve a un estado de tensión constante.

3. Reconocer los aportes de los demás

Para desarrollar la paciencia es fundamental aprender a valorar los aportes de los demás. Hay muchísimas personas que diariamente hacen mucho por nosotros. Ninguno de ellos es perfecto, como no lo somos nosotros, pero finalmente sí enriquecen nuestras vidas y las hacen mucho mejores.

Mujer sujetando un corazón simbolizando cómo desarrollar la paciencia

Cuando ignoramos los aportes de los demás, terminamos dándole una importancia desmedida a sus fallas más pequeñas. Desarrollar la paciencia es algo que se logra aceptando y valorando. Si reconocemos los aportes de otros nos ubicamos en una dimensión más generosa y tranquila, con ellos y con nosotros mismos.

4. Bajar la velocidad

Uno de los grandes males de nuestra época es la obsesión por la velocidad. Nos hemos vuelto enemigos de la lentitud. Perdemos de vista que lo más valioso de la vida siempre toma tiempo. A veces la diferencia entre una buena o mala decisión, o entre una buena o mala acción, solo es un momento de espera.

Somos constructores de nosotros mismos y de nuestra propia vida. Si queremos hacerlo todo rápido, probablemente no vamos a ser los arquitectos de una estructura sólida, sino de algo hecho a la carrera y, por lo mismo, frágil. Bajemos un poco la velocidad, cada vez que nos demos cuenta de que estamos invadidos de premura.

5. Respirar, una acción fundamental para desarrollar la paciencia

La respiración encierra muchos de los secretos de una mente y unas emociones sanas. El oxígeno es uno de los más importantes alimentos de nuestro cerebro. Por eso, todo lo que tiene que ver con la respiración, también tiene que ver con el buen funcionamiento de nuestro mundo interno.

Mujer respirando con los ojos cerrados

Tomarnos un momento para respirar, ojalá tres veces cada día, es una costumbre muy saludable que nos ayuda a desarrollar la paciencia. Lo mejor es cerrar los ojos y tratar de no pensar en nada. Solo en ese aire que entra y sale… en la vida que nos habita.

Para desarrollar la paciencia también hay que tener paciencia. No se logra de un día para otro. Demanda tiempo y esfuerzo. Sin embargo, es uno de esos logros que nos cambian para siempre y que le otorgan un factor sumamente enriquecedor a nuestras vidas. Inténtalo.