Cuando el miedo es al amor - LMEM

Cuando el miedo es al amor

Marta García Gonzalez 11 agosto, 2015 en Emociones 35 compartidos
Cuando el miedo es al amor

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe”

-Lope de Vega-

Así describió Lope de Vega el amor en su poema titulado “Varios efectos del Amor“, contradictorio y hermoso al mismo tiempo. Pero, ¿qué pasaría si no fuéramos capaces de demostrar amor?

La filofobia es el miedo a enamorarse, a dejarse llevar.

Se manifiesta, sobre todo, en los primeros meses de relación, cuando experimentamos aquella maravillosa sensación que nos empuja a idealizar a nuestra pareja, a creer que es perfecta, a sentir un fuerte deseo de pasar el máximo tiempo posible juntos.

Además de estas sensaciones idílicas, enamorarse significa también adaptar nuestra vida al otro, suavizar parte de nuestro carácter y modificar algunos comportamientos para poder adaptarnos y vivir una historia de amor juntos. Un cambio que se produce naturalmente y que el frenesí inicial nos impide ver.

Pero la filofobia no nos permite participar de forma activa en estas situaciones: no nos involucramos y no nos mostramos tal y como somos, no nos permitimos compartir nuestra vida de forma auténtica y profunda.

miedo al amor

¿Cuáles son las causas de la filofobia?

Una terapia con un psicólogo nos puede ayudar a descubrir las causas de este miedo, que son diferentes para cada persona y dependen de sus experiencias personales.

Pero existe un nexo común: la filofobia es una forma de defenderse de la parte oscura del amor, no amamos para no sufrir.

Las motivaciones pueden ser varias: las cicatrices de una anterior desilusión sentimental que nos impide volver a intentarlo, la incapacidad de ser sincero con el otro, la costumbre y el egoísmo de no abandonar un estilo de vida, la libertad que se siente al estar soltero, etc.

A menudo las causas se esconden en la infancia: crecer en una familia en la que no se enseña a amar, ni a reconocerlo, en la que no se acostumbra a dejarse llevar por la afectividad, a hablar de sentimientos, o bien a las necesidades de afecto no correspondidas por parte de los progenitores.

En estas situaciones, las respuestas obtenidas y la desilusión experimentada se enquistan y se convierten en el único modo conocido de relacionarse, representándose una y otra vez en las relaciones sentimentales sucesivas.

Este automatismo es el mas peligroso: se da por hecho, que demostrando amor se recibiran siempre rechazos o humillaciones, o bien, se piensa que las relaciones solo pueden ser superficiales.

¿Quién es el filofóbico?

Quien vive este bloqueo, siente una gran inseguridad, una notable incapacidad para tranquilizarse y abandonarse al sentimiento, tiene miedo de experimentar el amor y una relación de pareja profunda y sincera.

Con frecuencia se trata de un miedo inconsciente, que somos incapaces de explicar o admitir pero que es la base de muchos comportamientos que nos impiden hacer crecer una relación.

Es una fobia a todos los efectos, por tanto se experimentan exactamente los mismos síntomas que se pueden presentar en una fobia.

Algunos de ellos pueden ser:

  • Miedo, persistente, excesivo o irracional.
  • Respuesta ansiosa frente al estímulo fóbico.
  • Ataques de pánico.
  • Problemas de sueño.

amar

Estos estados de ánimo llevan al filofóbico a evitar la situación fóbica, a sentir ansiedad anticipatoria o malestar si se esta viviendo una relación.

El resultado es la incapacidad de instaurar una relación de pareja empática y profunda, privándonos de una de las joyas de la vida: amar y ser amados.

¿Cómo superar la filofobia?

El primer paso, como casi siempre, es admitirlo. Debemos darnos cuenta de que nuestras elecciones en la vida están condicionadas por este miedo incontrolable.

Acudir a un psicólogo nos puede ayudar a comprender las motivaciones y la forma más apropiada de superar este bloqueo.

Nos vendría bien repetirnos algunas cosas:

  • No rechacemos la posibilidad de enamorarnos y de vivir una relación estable y duradera.
  • No tenemos una bola de cristal, no podemos saber cómo terminará una historia, por tanto no tiene sentido dar por hecho que saldrá mal, sobre todo porque pensar así nos predispone a hacer que salga mal.
  • Evitemos las comparaciones con los amores pasados, cada historia es diferente porque cada pareja es diferente.
  • No esperemos de la vida una relación perfecta, porque la perfección no existe. Incluso las relaciones que ya acabaron, aunque fueran dolorosas, nos dejaron algo, nos enseñan algo y nos hacen ser quienes somos ahora.
Marta García Gonzalez

Ver perfil »
Te puede gustar