Cuando la apariencia física se trasforma en cárcel (trastorno dismórfico corporal)

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 31 marzo, 2017
Carolina López De Luis · 31 marzo, 2017

Estamos en la era da la información y de la tecnología, constantemente en contacto con lo que pasa en el mundo. También estamos recibiendo diariamente mensajes sobre cómo deberíamos ser, sobre cuales son los cánones de belleza. Nos bombardean con imágenes de “cuerpos perfectos”, hasta el punto de cuestionarnos si estamos a la altura.

Es difícil no verse influenciado por la presión social, pero hay personas que sobrepasan la línea. El trastorno dismórfico corporal es una patología en la que los defectos físicos, reales o imaginados, que se perciben de uno mismo provocan una gran ansiedad y estrés. La preocupación acerca del físico es tan grande que acaba convirtiéndose en una obsesión.

Existen casos en los que solo se limita a una parte del cuerpo, por ejemplo la nariz, o puede ser generalizado. A pesar de todos los esfuerzos que se llevan a cabo para conseguir la perfección, nunca terminan por estar conformes. Algunos de ellos pasan por numerosas operaciones estéticas o tratamientos que no necesitan, y que no terminan por solucionar el problema de raíz, que es psicológico.

Trastorno dismórfico corporal

El trastorno dismórfico corporal es un trastorno somatomorfo en el que existe una preocupación excesiva por un defecto, real o imaginado, percibido en al autoimagen. La preocupación es excesiva, hasta el punto de interferir en la vida laboral y social del que lo sufre. El malestar psicológico se puede manifestar a través de síntomas ansioso-depresivos severos, aislamiento y exclusión social.

Mujer con ansiedad agarrándose la cabeza

En la población se estima que lo sufren alrededor del 1-2%. Habitualmente, aparece en la adolescencia o en adultos jóvenes y afecta a hombres y mujeres por igual. La calidad de vida se ve seriamente perjudicada ya que suelen surgir otros trastornos relacionados como la depresión o fobia social. Normalmente, si realmente el defecto físico existe, es leve aunque crea una gran obsesión y sufrimiento.

Una de las características es el miedo a ser rechazados por su “fealdad” y a ser criticados. La apariencia física se acaba convirtiendo en el eje central de su vida, pero de manera negativa. A pesar de que la preocupación excesiva por el físico coincide con trastornos como la anorexia nerviosa, son entidades separadas. Algunos evitan mirarse al espejo, otros en cambio se miran en él de manera compulsiva.

Diferencias en el funcionamiento del cerebro

Un estudio realizado en UCLA demostró que había una razón biológica para la distorsión de la imagen corporal que sufrían las personas con trastorno dismórfico corporal. El cerebro, morfológicamente es igual, pero su funcionamiento difiere del de una persona sin patología. Mediante la técnica de resonancia magnética funcional se observaron diferencias a la hora de procesar estímulos visuales.

Se mostraron 3 tipos diferentes de fotografías de rostros. El primer grupo eran fotografías sin retoques, el segundo fotografías en la que los detalles como arrugas, pecas y cicatrices eran eliminados, lo que hacía que la fotografía se mostrara algo borrosa; y el tercero, fotografías en las que los detalles se veían de manera más clara que en en la otras dos.

Los resultados mostraron diferencias claras en el procesamiento entre el grupo control y con patología. Los que padecían el trastorno, utilizaban el hemisferio cerebral izquierdo, más analítico y especializado en los detalles al mirar cualquiera de los tres grupo de fotos. Según Feusner, los resultados indican que su cerebro está programado para extraer detalles o completarlos donde no existen.

Trastornos relacionados y tratamiento

Es común que aparezca en personas con trastorno obsesivo compulsivo. Alrededor del 30% sufre de trastornos relacionados, como trastornos alimentarios.  La preocupación excesiva y la obsesión son el eje central de todas ellas. En adición a la preocupación, se sienten avergonzados, deprimidos y ansiosos. Para intentar solucionarlo es habitual que acudan a la crujía plástica.

Como pasa con la mayoría de trastornos, cuanto antes se realice el diagnóstico y se comience con la intervención mejor va a ser el prnóstico. Las técnicas combinadas de intención paradójica, saciación estimular y prevención de respuesta han demostrado ser efectivas. Al modificar la distorsión visual analítica por una más global, se rebaja la ansiedad y consecuentemente se atenúa la enfermedad.

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Además, las técnicas cognitivo-conductuales contribuyen a disminuir la aparición de los pensamientos invalidantes y catastróficos que la persona tiene en relación a su físico. Les enseñan a tener una percepción más realista y menos rígida. Esta enfermedad genera un gran sufrimiento, y en los casos más graves pueden llegar a aparecer ideaciones suicidas.