Cuando la vergüenza tóxica nos atrapa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 21 agosto, 2015
Belén Gisbert Vercher · 22 enero, 2015

Cuando la vergüenza se vuelve tóxica,

puede arruinar nuestras vidas

Todo el mundo experimenta vergüenza alguna vez. Es una emoción con síntomas físicos como cualquier otra que va y viene, pero cuando es grave, puede ser extremadamente dolorosa.

Fuertes sentimientos de vergüenza estimulan el sistema nervioso simpático, provocando una reacción de lucha. Nos sentimos expuestos y queremos ocultarnos o reaccionar con rabia, mientras nos sentimos profundamente alienados por los demás.

Esto puede hacer que no seamos capaces de pensar o hablar con claridad, generando así un sentimiento de mal estar con nosotros mismos.

Todos tenemos nuestros propios factores desencadenantes específicos o puntos sensibles que “desencadenan” nuestra psicología de la vergüenza.

La intensidad de nuestra experiencia también varía, dependiendo de nuestra experiencia, de nuestras creencias culturales, de nuestra personalidad y del evento de activación.

A diferencia de la vergüenza ordinaria, “la vergüenza internase instala en nosotros y altera nuestra propia imagen. Es una lástima que se convierta en “tóxica”, término acuñado por Sylvan Tomkins a principios de 1960 en su examen académico de afectación humana.

Para algunas personas, la vergüenza tóxica puede monopolizar la personalidad, mientras que para otros, se puede encontrar por debajo de su conciencia, pudiendo ser fácilmente activada.

Características de la vergüenza tóxica

La vergüenza tóxica difiere de la vergüenza ordinaria, que pasa en un día o unas pocas horas, en los siguientes aspectos:

  • Se puede ocultar en nuestro inconsciente, por lo que no somos conscientes de que tenemos vergüenza.
  • Cuando experimentamos la vergüenza, dura mucho más tiempo.
  • Los sentimientos y el dolor asociados son de mayor intensidad.
  • No siempre se activa por un evento externo. Nuestros propios pensamientos pueden provocar sentimientos de vergüenza.
  • Conduce a espirales de sentimientos negativos que provocan depresión y sentimientos de desesperanza.
  • Causa “ansiedad de vergüenza” crónica, el temor de sufrir la vergüenza.
  • Está acompañada de voces, imágenes o creencias originadas en la infancia y se asocia con unahistoria de la vergüenzanegativa acerca de nosotros mismos.
  • Crea profundos sentimientos de inadecuación.

 

vergüenza

Creencias básicas de la vergüenza

La creencia fundamental que subyace a la vergüenza es que “soy digno de ser amado, no digno de conexión.” Por lo general, la vergüenza internalizada se manifiesta como una de las siguientes creencias o una variación de la misma:

  • Soy estúpido.
  • Soy poco atractivo (especialmente a una pareja romántica).
  • Soy un fracaso.
  • Yo soy una mala persona.
  • Soy un fraude o un farsante.
  • Soy egoísta.
  • No soy lo suficientemente… (esta creencia se puede aplicar a numerosos ámbitos).
  • Me odio.
  • No me importa.
  • Estoy defectuoso o soy inadecuado.
  • Yo no debería haber nacido.
  • Soy digno de ser amado.

 

La causa de la vergüenza tóxica

De todas las cosas en las que puedas creer, ninguna es tan importante como tú

En la mayoría de los casos, la vergüenza se internaliza o se convierten en tóxica, a raíz de las experiencias crónicas o intensas de vergüenza de la infancia. Los padres pueden transferir involuntariamente este sentimiento a sus hijos a través de sus conductas verbales y no verbales.

Esta impronta de la vergüenza puede empezar desde la cuna, cuando los padres entienden que existen profesiones que son más dignas que otras, afirmando que las personas que las ocupan las realizan porque no valen para otras.

Así, el pensamiento del niño o del adolescente entrará en conflicto si le gusta alguna de las profesiones que sus padres han identificado como de “tontos”. Un conflicto que puede poner en peligro el equilibrio mental de la persona que lo sufre.

Este sufrimiento se manifiesta especialmente en la adolescencia y tiene que ser bien resuelto. El niño empieza a darse cuenta de que hay cosas que piensa que no son ciertas y que tiene que volver a construir los propios cimientos de su pensamiento intentando quitar algunos sobre los que se apoyaba hasta ahora, y que ha heredado de las personas que tiene más cerca.

No es una tarea fácil, ya que a menudo los adultos, intentando que los niños entiendan una manera de pensar, se expresan con afirmaciones absolutas. Al no añadir matices, los niños las interiorizan de esta manera y se comportan frente al mundo como tal.

Así, estas afirmaciones que pueden haber sido tan falsamente ejemplificadas y repetidas, pueden perdurar durante toda la vida adulta asociadas a muchas situaciones elicitadoras de vergüenza.

La vergüenza nos aisla

Consecuencias de la vergüenza tóxica

Si no se ha sanado, la vergüenza tóxica puede llevar a la agresión, depresión, trastornos de la alimentación, trastorno de estrés postraumático, y la adicción.

Genera una baja autoestima, ansiedad, culpa irracional, el perfeccionismo y la codependencia, además de que limita nuestra capacidad de disfrutar de relaciones satisfactorias y el éxito profesional.