Cuando lloras recibes un abrazo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2015
José Maria Tabares · 11 diciembre, 2013


Hay algo en mi vida que siempre me ha creado muchas dudas sobre cómo soy en realidad. Y es que cada vez que me ocurría algo “malo”, al contrario que muchas personas, era incapaz de derramar una lágrima. No era capaz de convertir mis ojos en una especie de vía de escape de todo ese dolor que residía en mi interior. ¿Significaba esto que era una persona que no le afectase nada de lo que ocurriese a mí alrededor? Nada más lejos de realidad.

Con el paso del tiempo, me di cuenta que simplemente estos momentos de adversidad me sirvieron para convertirme en una persona más fuerte emocionalmente, en alguien que siempre aprovechaba ese dolor para trasformarme, en alguien más maduro que haría todo lo posible para no volver a caer en la misma piedra.

Por ello, cuando en ocasiones miraba hacia el pasado, con todos sus momentos buenos y malos, empezaba a llorar recordando todo lo que he vivido hasta convertirme en lo que soy. En ese preciso instante, una emoción inundaba todo mi cuerpo, una sensación muy difícil de describir que yo podría definir como felicidad. Este sentimiento me demostraba a mí mismo que no estoy vacío por dentro y que además podía sentir, llorar o reír de manera indistinta según qué tipo de situación. 

Llorar es beneficioso para nuestras emociones

Los expertos afirman que el ser humano llora tanto en momentos de tristeza como de felicidad porque son situaciones límite donde los sentimientos surgen de manera muy repentina. (Aunque sean buenos o malos) Y por ello, nuestro cuerpo no es capaz “albergar” tantas emociones y de ahí que tenga que exteriorizarlas de alguna manera en forma de lágrimas. ¿Interesante, verdad?

Por otro lado, también se afirma, que si lloramos de felicidad, la primera lágrima saldrá de tu ojo derecho, y si es de tristeza lo hará del izquierdo.  De una forma u otra, llorar es una forma muy sana de exteriorizar toda nuestra rabia, felicidad, impotencia o tristeza, por lo que no tengan ningún miedo a reprimir el llanto.

¿Y a qué quiero llegar con todo esto? Pues básicamente que viváis vuestra vida de la manera más intensa posible, y que no tengáis miedo a equivocaros porque absolutamente todo en esta vida tiene solución.  Lloren solo como forma de exteriorizar sus sentimientos, de descargarse de todo ese estrés y rabia que tienen en su interior, y no solo como forma de autocompasión.  Cuando lloras eliminas adrenalina y noradrenalina, hormona y neurotransmisor asociados a las situaciones de estrés. Esto produce la sensación de desahogo y tranquilidad que seguro que has experimentado muchas veces después de llorar. 

En cuanto al llanto por compasión, ya lo afirmó Rabindranath Tagore, un célebre escritor indio con la siguiente frase. Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas

Imagen por cortesía de Kirill Linnik