Cuidarse significa hacer lo que más nos conviene

24 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Laura Rodríguez
Hacer lo que más nos conviene significa poner en marcha las acciones que necesitamos para sentirnos mejor (o, al menos, no sentirnos peor). Implica tomar conciencia y responsabilizarnos de nuestro propio bienestar.

Hacer lo que más nos conviene en favor de lo que nos apetece no siempre es tentación difícil de vencer. Esto es, ¿cuántas veces experimentamos la sensación de no tener ganas de llevar a cabo alguna tarea o actividad sabiendo que necesitamos realizarla? En ocasiones la apatía es tal que lo único que nos reconforta es quedarnos sin hacer nada, paralizados.

Eso sí, es cierto que en determinados momentos el descanso y la desconexión son fundamentales. Necesitamos parar y tomarnos un tiempo. Ahora bien, si nos excedemos en el descanso y en el tiempo que desconectamos por sentirnos apáticos, es posible que nos sintamos peor. En otras palabras, se podría producir que al final del día ese estado de desgana aumente por el simple hecho de estar desconectado de todo tantas horas.

Por ello, en ciertas circunstancias en las que estamos atravesando un estado de apatía y desmotivación constante podríamos necesitar cuidarnos a nosotros mismos, teniendo en cuenta que cuidarse a veces supone hacer lo que más nos conviene, en vez de hacer lo que más nos apetece.

“A veces tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada, y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz”.

-Mario Benedetti-

Abrazarse a uno mismo

Hacer lo que más nos conviene, aunque no sea lo que más nos apetezca

Entonces, ¿qué quiere decir hacer lo que más nos conviene? Significa llevar a cabo acciones que necesitamos hacer para ayudarnos a nosotros mismos a sentirnos mejor. Por ejemplo, me siento deprimida y lo que más me apetece es estar todo el día durmiendo, pero sé que si hago eso al final del día me voy a sentir peor por estar tantas horas acostada sin hacer nada.

Por lo que soy consciente de que salir a tomar un café con una amiga, entre otras propuestas, me podría ayudar a sentirme un poco mejor (o a no sentirme peor) al acabar el día. Así que, en esta situación nos planteamos: ¿qué necesito?, ¿qué me podría ayudar a sentirme realmente mejor? Si lo que necesito se contradice con lo que me apetece, cuidarme significa priorizar en lo que más me conviene.

Es fundamental intentar no dejarnos llevarnos por nuestro estado de apatía y desmotivación. Según el DSM-V, la apatía se corresponde a síntomas motivacionales y conductuales dentro de los síntomas depresivos y es una disminución o incapacidad de experimentar placer y disfrute. Si la apatía es pasajera, no debería implicar problema; si su duración se alarga más allá de unas semanas, podríamos empezar a hablar de algún tipo de trastorno del estado de ánimo.

Mujer avanzando por sendero

El autocuidado, una forma de hacernos responsables de nuestro bienestar

El autocuidado implica tomar conciencia de nuestro bienestar, de responsabilizarnos de nuestra salud. Tengamos en cuenta que el concepto de salud, tal y como define la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el estado completo de bienestar físico y social de una persona, y no solo la ausencia de enfermedad. Por lo que la definición de salud engloba diferentes aspectos del ser humano, que va más allá del concepto tradicional de salud.

Suele ocurrir que si pensamos en el concepto de salud nos limitamos a la parte física, siendo la salud mental igual de importante. Por ejemplo, si tenemos gripe probablemente acudiremos al médico de familia para que nos recete un tratamiento, que posiblemente sea guardar reposo y tomar determinados fármacos. Asimismo, tendremos que tomar ciertas medidas como abrigarnos, no salir a la calle si hace frío, etcétera.

En definitiva, si hablamos de enfermedades o dificultades físicas vemos claramente la necesidad de cuidarnos. Sin embargo, cuando hablamos de salud mental, no somos igual de conscientes del autocuidado que necesitamos. Pasamos por alto que autocuidarnos -cuando nos sentimos tristes o apáticos- es tan importante como cuidarnos cuando tenemos gripe o un resfriado. Lo que a veces implica hacer lo que más nos conviene, en vez de lo que nos apetece.

El autocuidado es esencial, y si no lo incorporamos en nuestro día a día, estaremos aún más expuestos a todo tipo de adversidades que mermarán nuestra salud mental, física y social.