Cultivar la soledad mejora nuestras relaciones

Cristina Seva de los Ríos · 31 octubre, 2015

Nos pasamos el día rodeados de gente, ya sea de forma física o de forma virtual. En el trabajo, en casa, en las actividades de ocio… Lo cierto es que es poco común que hagamos actividades a solas, ya sea ir al cine, tomar un café o pasear. Y, cuando estamos solos, no tardamos en sacar nuestros teléfonos móviles para ver las últimas noticias o actualizaciones de conocidos.

La compañía es necesaria y las relaciones son lo que le da sentido a la vida, pero el problema viene cuando pasamos tanto tiempo acompañados que ya no somos capaces de estar a solas con nosotros mismos. Nos aburrimos, nos incomodamos, nos ponemos nerviosos… y tenemos que recurrir a la compañía.

La soledad, en su justa medida, cumple funciones muy beneficiosas para las personas. No solo es necesario cierto grado de soledad para desempeñar algunas actividades, sino que, además, puede incluso mejorar nuestras relaciones sociales, ya que nos da espacio mental para desconectar de los demás y conectar con nosotros mismos.

Angel solo

La soledad nos permite reencontrarnos con nosotros mismos

Cuando pasamos todas las horas del día en contacto con otras personas, ya sea en forma física o virtual, estamos constantemente expuestos a los pensamientos, juicios y expectativas externos. Eso no es negativo, el ser humano es un ser social y es necesario conocer e integrarnos en nuestro entorno, pero lo cierto es que también es necesario reencontrarnos con nosotros mismos.

Los momentos de soledad nos permiten reflexionar sobre los ambientes sociales en los que estamos involucrados, las opiniones de los demás, las tendencias, lo que la sociedad espera de nosotros, etc., y necesitamos esos momentos de soledad para conocer nuestra verdadera opinión o posición con respecto al grupo sin la presión que en ocasiones puede suponer la mirada externa.

La soledad es el lugar para conocer y explorar nuestros gustos y aficiones

Otra de las cosas que suele pasar cuando pasamos todo el tiempo en compañía es que vamos de una actividad a otra y, si por alguna circunstancia nos quedamos sin plan, por ejemplo, un sábado por la noche, puede que nos sintamos mal porque ya no recordemos cómo pasarlo bien en soledad.

Tener momentos para nosotros solos de vez en cuando nos permite explorar nuestras formas de ocio particulares. Podemos ver películas o series que solo nos gusten a nosotros, leer libros, escribir, salir a pasear por la ciudad, cocinar, darnos un baño relajante… Lo cierto es que la cantidad de planes es infinita.

Pasar tiempo de ocio con nosotros mismos es una forma autocuidarse y mandarnos el mensaje de que somos independientes; además, en esas actividades podemos encontrar ideas y recomendaciones que luego compartir con los demás.

Mujer abriendo su corazón

La soledad nos da espacio para la introspección

Solo en soledad podemos reflexionar sobre nuestra vida, nuestros valores y proyectos, nuestras virtudes y defectos. La soledad es el espacio para la introspección, para pensar en nosotros y en nuestras relaciones y buscar la manera de mejorar. Sin momentos para reflexionar, nunca podríamos saber dónde estamos y a dónde queremos ir.

Además, la vida social está llena de conflictos, ya que el conflicto es una parte indispensable de las relaciones humanas. Es importante hablar con los demás para conocer puntos de vista ajenos y no perdernos en nuestros propios pensamientos, pero también es importante tener momentos de reflexión en soledad, en que poder, con sinceridad, pensar en cómo actuamos en esos casos y cómo resolverlos.

“La soledad es el imperio de la conciencia.”

-Gustavo Adolfo Bécquer-

La soledad es el impulso de la creatividad

Hay actividades que solo pueden realizarse en grupo, y otras que solo pueden hacerse en soledad. Las actividades creativas suelen encuadrarse dentro de esta última categoría. Escribir, pintar, coser, cocinar… Existen millones de formas de desarrollar esa parte de nuestro cerebro que tiene que ver con la intuición y con el arte.

A menudo, pasamos tanto tiempo inmersos en los asuntos indispensables, como el trabajo y otras responsabilidades, que olvidamos buscar un momento para desarrollar esa otra parte de la vida más creativa y que tanto bienestar nos genera una vez inmersos en ella.

En el punto intermedio se encuentra el equilibrio. Un exceso de soledad puede aislarnos e incluso inducirnos sentimientos de depresión y aislamiento, pero no saber estar en soledad puede hacer que nos olvidemos de quiénes somos realmente y que no sepamos, cuando es necesario, pasar tiempo a solas, cuidar de nosotros mismos y divertirnos con nuestra propia compañía.

¿Y tú? ¿Disfrutas de tu tiempo en soledad? ¿Cómo lo haces?

Imágenes cortesía de Christian Schloe