3 datos sorprendentes sobre la lectura

La lectura es una capacidad sofisticada que no solamente nos vuelve más inteligentes, sino que también nos hace más felices. Nadie es el mismo después de haber sido atrapado por un buen libro.
3 datos sorprendentes sobre la lectura
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 12 mayo, 2022

La lectura es un acto sorprendente. Hasta ahora, el ser humano es la única especie que ha desarrollado esa habilidad, que va de la mano con la escritura. Se trata de una capacidad de alto calado que evidencia la gran evolución de nuestro cerebro.

Uno de los aspectos más llamativos de la lectura es que cambia el cerebro. Así lo asegura el neurobiólogo Francisco Mora en su libro Neuroeducación y lectura. Hay evidencia de que, en particular en el caso de los niños, cambia la anatomía y fisiología cerebral.

Lo anterior va más allá. Una persona no solo cambia con lo vivido, sino también con lo leído. De hecho, se podría decir que la lectura es una forma de vivencia específica que a veces llega incluso a dejar huellas más profundas que las experiencias “reales”. Veamos otros datos sorprendentes sobre la lectura.

El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee, habrá vivido 5000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”.

-Umberto Eco-

1. Es un proceso artificial

Mujer leyendo en el campo
En busca del tiempo perdido de Marcel Proust es el libro más largo del mundo.

Uno de los datos sorprendentes sobre la lectura es que se trata de un proceso artificial. ¿Por qué? Todos los seres humanos nacemos con los circuitos cerebrales propios del lenguaje hablado. Esto quiere decir que el habla se desarrolla en todas las personas de manera natural. La única condición es que a un bebé le hablen. Además de eso, no se necesita mucho más.

En cambio, la lectura no está presente de forma innata en los humanos. O sea, esta habilidad no viene genéticamente codificada. Cada persona debe pasar por el proceso de adquirirla. Esto requiere de un arduo trabajo de aprendizaje y de memoria, que tiene diversos grados de dificultad para cada ser humano.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que el lenguaje hablado es en realidad un proceso novedoso en la historia del humano. Apareció hace unos dos o tres millones de años. La lectura tiene solo alrededor de 6000 años de existencia. Parece mucho tiempo, pero visto en su conjunto es apenas un pestañeo en la historia.

2. Lo más aconsejable es aprender a leer a los 7 años

Son muchos los niños que se sienten exigidos en extremo a la hora de aprender a leer. Si bien cada pequeño es diferente, lo cierto es que se necesita que algunas zonas del cerebro maduren lo suficiente para que ellos desarrollen la lectura con más facilidad y propiedad.

Según la ciencia, lo ideal es que los niños aprendan a leer a los 7 años. A esa edad ya tienen su cerebro preparado para realizar esta actividad con cierta fluidez y además para encontrar placer y encanto en ello.

Es posible, y de hecho frecuente, que los niños aprendan a leer antes de esa edad. Sin embargo, para ellos es más una dura tarea que deben realizar, en lugar de una habilidad nueva que suscita su interés. Así mismo, son muchos los niños que no logran leer de forma correcta a edades muy tempranas. No hay nada malo en ellos. Simplemente, hay que esperar un poco.

En Finlandia, uno de los países más avanzados en materia educativa, los niños aprenden a leer a los 7 años. Es importante señalar que la lectura no es solo la decodificación del lenguaje escrito. Supone también la capacidad de comprender y descifrar significados. En realidad, pasamos toda la vida tratando de leer siempre con más eficiencia.

3. Internet reduce la capacidad de lectura

Mujer leyendo en el ordenador
Los textos leídos en digital se fijan peor en la memoria que los leídos en papel.

Internet ha cambiado muchas cosas. Entre ellas, la forma de leer. En el mundo virtual hay una enorme cantidad de textos y buena parte de las acciones que se realizan en este espacio implican las capacidades de leer y escribir. Sin embargo, no se lee y se escribe en internet como se haría en el ámbito presencial.

Una de las grandes diferencias, en términos de la lectura, es el proceso de atención. En el mundo físico, leer implica emplear un tipo de atención conocida como “ejecutiva”. Esta es sostenida y serena. No tiene mayores prisas y se aplica de una manera intensiva a las páginas de un libro. La lectura en internet, en cambio, suele ser más transversal. El usuario quiere leer solo las ideas principales, y no todo el texto.

Estos son solo algunos datos acerca de la lectura, una actividad que, en definitiva, nos hace más inteligentes y capaces. Lo que leemos nos cambia, nos trasforma, y en muchos casos, también, nos reconcilia con la humanidad y los procesos comunicativos.

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