Decálogo para la comunicación con un adolescente

29 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Gonzalo Villanueva
No todas las situaciones son iguales y no todas las veces debemos mantener la misma postura y energía ni aplicar la misma estrategia. Pero indudablemente debemos tener presente una cosa: para lograr una buena comunicación con un adolescente, debemos enfocarnos en hacernos entender. 

Mi hijo es un adolescente, ¿y ahora qué? se preguntan muchos padres que no desean perder la buena comunicación con sus hijos.

Mucho se ha estudiado para buscar la mejor forma de entender el funcionamiento del cerebro adolescente. Mucho se ha escrito también sobre cómo educar a estos con el fin de que los padres tengan una herramienta útil para evitar que su casa sea el epicentro de una explosión hormonal. Pero poco se puede hacer.

La adolescencia no se puede combatir; se puede entender, acompañar y hacer fluir. El error ha estado siempre ahí; no se trata de que entendamos al adolescente, se trata de que el adolescente logre entender al adulto. Con un adolescente no hay que pelear, hay que bailar

Pero no se trata de tirar la toalla. El trabajo más importante con un adolescente se tiene que hacer cuando este es un niño. Luego será más difícil cualquier cambio y a veces solo te podrás sentar a ver el resultado. No obstante, sí existen ciertas estrategias o tácticas que podemos poner en práctica para ayudar al adolescente a entendernos.

Mujer hablando con su hija adolescente

12 pautas para la comunicación con un adolescente

Por norma, desconfía de todo aquel consejo que contenga las palabras siempre y nunca. Por suerte o por desgracia, ningún cerebro humano funciona exactamente igual que otro, por lo que cada cerebro o, en este caso, cada adolescente, podría necesitar de una estrategia de actuación diferente. 

  • Enséñale a expresar sus emociones. Las consultas de psicología están llenas de personas que no sabes expresar sus emociones. Aprovecha para desarrollar tu escucha activa. A veces es tan sencillo como preguntar “¿cómo te sientes?”.
  • Intenta no basar el diálogo en tu experiencia juvenil. Los jóvenes no tienen la misma percepción del tiempo que los adultos y todo aquello sucedido antes de que nacieran lo consideran prehistórico. Una de las principales causas de la dificultad que supone establecer una comunicación sana con el adolescente es percibir y aceptar, por ambas partes, la diferencia de edad.  
  • Pídele su ayuda incluso cuando no la necesites. Aprovecha cuando le veas aburrido en casa para pedirle que te ayude con alguna tarea. Refuerza las cosas que haga bien, su autonomía, su responsabilidad, agradécele su ayuda y explícale lo que hubiera pasado si no hubieses tenido su asistencia: hubieras tardado más o incluso no hubieras podido hacerlo. Ayudarás a mejorar su autoestima. 
  • No grites, intenta dialogar razonadamente. Si algo no te gusta en su actitud, díselo, explica tus razones, dialogad y plantead juntos diferentes alternativas. 
  • Discúlpate cuando te hayas equivocado, enséñale tu lado más humano y le enseñarás a perdonar. Cuando te oye decir “tienes razón, lo he hecho mal” o “me he equivocado” también le están enseñando a cómo pedir perdón. 
  • No critiques a sus amigos. Nos guste o no, ahora forman su grupo de referencia, a veces incluso tan importante o más que su propia familia. 
  • Nunca te burles de él, ni de su imagen, ni de su ropa. Además, recuerda la ropa y el peinado que llevabas a su edad.
  • Muestra interés por alguna de sus aficiones. Aprovecha cuando estén jugando con la consola (o con el móvil o tablet), para preguntar cómo se juega. No lo finjas, crea un interés real y si te deja, anímate a participar. Aprovecha esa invitación para, durante ese rato, ser tan adolescente como él/ella: sé competitivo, si logras acercarte a su nivel, desafíale, tómate un rato para ser su compañero de recreo. En la medida de lo posible evita cortar el encuentro de forma brusca para volver a ser su padre/madre con un bueno, venga, hemos terminado, ve a poner la mesa; y lo más importante, diviértete.
  • Pon reglas en la casa que tú también puedas y quieras cumplir. Si no enseñas con el ejemplo poco vas a enseñar.
  • Si le mientes, la confianza desaparece. Parece obvio, pero cuántas veces lo olvidamos. 
  • Sé auténtico, no finjas ser el adolescente que no eres. Llevar una camiseta con la bandera de Jamaica o bailar a ritmo de reguetón cuando sueles vestir con camisa y escuchar jazz son estrategias de acercamiento poco recomendadas ya que puede provocar, aparte de vergüenza, dudas sobre nuestras verdaderas intenciones. 

Para lograr una buena comunicación con un adolescente, no debemos enfocarnos en entenderlo a él sino en hacer que nos entienda. Para ello, debemos aplicar distintas estrategias de actuación, según sean las circunstancias.

La pareja como aliada

Hombre cogiendo las manos de una mujer

Es, sin duda, nuestra pareja el mayor de nuestros aliados en la educación de un hijo. Pero, como todo equipo bien preparado, necesita de un plan a actuación en el que ambas partes estén coordinadas.

Los adolescentes, y mucho antes los niños, son expertos en detectar grietas en la unidad del equipo parental, por lo que es importante que en los adultos exista una comunicación sana y fluida.

La forma en la que nos comunicamos con nuestra pareja va a ser percibida, examinada y analizada por el adolescente y el resultado de todo ello va a influir de forma notoria en cómo se comunique con nosotros. 

La comunicación con un adolescente es una cuestión de sutilezas, no de imposiciones, gritos ni prejuicios. Se trata de un ejercicio constante de flexibilidad que nos puede acercar a todos y ayudarnos a crecer juntos.