Decir la verdad, sí… pero de manera amable

Eva Maria Rodríguez · 19 enero, 2015

“Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón”

-Tagore-

No siempre es fácil decir las cosas, aunque sepamos que debemos hacerlo, lo más probable es que no sepamos como llevarlo a cabo. Ser honesto puede ser una tarea complicada, sobre todo si lo que tienes que decir es delicado.

Irónicamente, la honestidad es vital en las relaciones humanas, pero decir las cosas sin cuidado puede echar por tierra una buena relación. Y es que no podemos confundir honestidad con decir todo tal cual nos viene.

La delicadeza y la empatia son fundamentales en estos casos. Pues el modo de comunicarnos mientras tenemos en cuenta a los demás, son esenciales para conservar nuestras relaciones.

Hay dos tipos de situaciones en las que un amigo o una persona querida va a necesitar tu opinión sincera: cuando te lo pide y cuando tienes que intervenir y decirle algo por su propio bien .

En la primera situación, tu amigo está pidiendo simplemente tus pensamientos. La segunda situación es mucho más complicada.

Vamos a ver qué hacer en cada caso, cómo decir las cosas honestamente pero también amablemente y, sobre todo, con tacto.

ser sinceros y amables

Decir la verdad amablemente

Cuando tengas que decir algo, te vendrá bien saber cómo puedes hacerlo sin sacrificar sinceridad ni amabilidad. A continuación te dejamos algunos consejos que te ayudarán:

 

#1 – Piensa antes de hablar

Antes de decir nada, es necesario que sepas qué quieres decir. Da igual que sea la respuesta a una pregunta directa o algo que surge de ti mismo.

Muchas veces, cuando pensamos lo que vamos a decir y lo escuchamos en nuestra cabeza nos damos cuenta de lo grosero, directo o insensible que suena.

Antes de reaccionar y seguir el impulso, ten un poco de paciencia y reflexiona sobre ello.

#2 – Busca un momento de tranquilidad

Decir las cosas durante un momento de tensión es la mejor manera de generar un conflicto o de agravar el que esté en marcha. Tanto si te preguntan como si eres tú el que comentas, debes hacerlo cuando los dos estéis tranquilos.

Por lo tanto, busca un buen momento o, si es algo más urgente, intenta apaciguar el ambiente antes de seguir adelante.

#3 – Dí lo que tengas que decir suavemente, pero sin dar rodeos

Dar rodeos puede poner al otro nervioso y dar lugar a malos entendidos. Pero esto no quiere decir que seas directo. Acuérdate de los consejos anteriores, especialmente del punto uno. No se trata de poner una inyección, ni de despistar para que al clavar la aguja el otro no se entere.

Ser directo pero con delicadeza te hará ganar muchos puntos.

#4 – No juzgues

No juzgues al otro por lo que hace o lo que piensa. Respeta su punto de vista y tenlo en cuenta para que no se sienta ofendido cuando le tengas que decir la verdad sobre algo.

Nadie tiene la verdad absoluta de nada, ni todos sabemos las experiencias que han vivido los demás para juzgarlos solo porque no comprendamos su visión de la vida.

Ser amables

 

Receta para ser honesto y amable a la vez

“La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida”

-Schopenhauer-

Decidir lo que tienes que decir y cómo hacerlo no siempre es fácil. A continuación tienes una sencilla receta que da muy buenos resultados.

Para decir las cosas honestamente y con amabilidad necesitas mezclar bien los siguientes ingredientes:

  • Atenerte a los hechos
  • Evitar sacar conclusiones
  • Evitar apelar a los propios sentimientos
  • Mostrar aprecio por la otra persona

Tal vez tengas que practicar un poco, pero con la práctica los resultados son espectaculares.