Defenderse de las personas mal pensadas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 21 marzo, 2018
Valeria Sabater · 2 julio, 2014

Personas mal pensadas. Siempre han habido y siempre las habrá. No podemos expulsarlas de nuestra vida tan fácilmente, porque a menudo, forman parte inevitable de ella: familiares, amigos… Lejos de dejarnos influenciar o incluso torturar por sus proyecciones, comentarios y pensamientos, es mucho mejor aprender a hacerles frente, a ser un poco más impermeables respecto a ellos manteniendo así una sana y saludable distancia.

Pero… vayamos un poco más allá. ¿Qué hay detrás de las personas mal pensadas? ¿Es quizá una enfermedad, un rasgo distintivo de personalidad? La realidad es que este tipo de perfiles conjugan en sus comportamientos toda una serie de rasgos muy-muy interesantes de abordar. Un modo de comprenderlos que, sin lugar a dudas nos va a servir de ayuda.

Pensamientos negativos y autoestima

Ya tenemos una pista casi esencial sobre las personas mal pensadas: la autoestima. Seguro que tú mismo has vivido más de una situación semejante: personas que sin saber por qué, y a pesar de tener una estrecha relación contigo, casi siempre desconfían de lo que les dices. De lo que haces. No creen tus palabras y tienden a deducir aspectos totalmente erróneos y fuera de lugar. Incluso extremados.

El recelo, la sensación continua de que les estamos engañando tiene como base una escasa autoestima. Esa sensación de que están en una esquina del mundo donde el resto no los entiende ni los acepta. Se sienten incomprendidos, y esta incomprensión alza a su vez un rudimentario modo de auto-protección como es el recelo y la desconfianza. Si yo desconfío de la gente, estaré más protegido.

Pareja enfadada

Siempre suelen estar alerta de todo lo que los otros dicen o hacen, interpretando, en ocasiones que alguien trama alguna cosa en contra ellos. Sospechas infundadas, inseguridades, juicios incorrectos…. son perfiles que en ocasiones pueden caer dentro de lo paranoide.

Pero también existe este término medio al que estamos más acostumbrados donde siempre nos es difícil estrechar lazos de confianza con estas personas, porque de ellos/as solo obtenemos su sanción, su reproche, su mirada aguda pensando lo peor de nosotros.

Muchas veces, estas personalidades también muestran cierta reserva. Siempre están a la defensiva y raras veces parecen estar relajados junto a otras personas. Dicha desconfianza hace que su trato esté casi siempre teñido por la escasa cercanía, y la nula afectividad.

Cualquier sentimiento lleno de emotividad y cercanía puede llegar a ser amenazante para su mente fría y calculadora. Raras veces hay ternura, de ahí que ellos mismos caigan en una especie de círculo vicioso: desconfianza- malos pensamientos- personas que los evitan- sensación de soledad– rabia- desconfianza una vez más.

Defendernos de las personas mal pensadas

Lo sabemos, a veces cuesta y nos pueden llevar a la exasperación. Pero debemos ver todos aquellos vacíos que en verdad conforman a este tipo de personas mal pensadas: su falta de autoestima, su soledad, su escasa empatía emocional y en esencia… su capacidad de ser felices.

La constante desconfianza y el incesante recelo, no hará más que llenar sus mentes de pensamientos negativos. De idear imágenes incorrectas y dañinas sobre las personas que están a su alrededor. Es imposible que puedan ser realmente felices de este modo.

Debemos mantener las distancias. Bien es cierto que en ocasiones no podemos, tal vez la persona mal pensada sea tu madre, tu padre, tu jefe o esa amiga a la que debes ver más de lo que quisieras. Si la distancia física no es posible, mantén una distancia emocional, impide que aquello que te digan te haga daño.

Míralas como en realidad son: personas frágiles que solo saben hacer daño con la boca.

Mujer con mano poniendo límites

En nuestra cotidianidad, en nuestra vida diaria, es indispensable que sepamos levantar de vez en cuando cercados invisibles, burbujas en las que introducirnos para defendernos de los malos pensamientos, de todo aquello impregnado por la negatividad que en ocasiones puede llegar a erosionarnos si no estamos alerta.

Tu vida es tuya, tus elecciones son tuyas y eres libre de hacer y decir lo que desees. Aquello que imaginen los demás entra en el ámbito de sus propios pensamientos, delirios y problemas personales.

Siempre será adecuado hacerles ver que ante comportamientos así, corren el peligro de quedarse en la soledad más absoluta, pero lo primero es sin duda mantener tu propia integridad.  Defiéndete, mantén tu propia felicidad y abre tu impermeable hacia los malos pensamientos de personas mal pensadas con escasa inteligencia emocional.