Demencia vascular ¿qué es?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 3 mayo, 2019
La demencia vascular origina unos déficits neurológicos irreversibles muy similares al propio Alzheimer. Aunque el origen esté en diversas alteraciones en el flujo sanguíneo al cerebro, la persona sufre los mismos efectos: problemas de memoria, lenguaje, movilidad...

La demencia vascular es, después del alzhéimer, la condición neurodegenerativa más común a partir de los 70 años. El origen de esta patología está en los problemas en el flujo sanguíneo, los cuales dificultan la llegada de la sangre al cerebro. Es algo lento y progresivo, una realidad que impacta en la calidad de vida de la persona, afectando a su memoria, movimientos, comunicación…

Señalar que la demencia vascular, a día de hoy, no es una enfermedad reversible. Podemos, eso sí, ralentizar sus efectos, pero desgraciadamente no contamos con tratamientos que puedan detener o tratar con efectividad esta dura realidad que viven cientos de personas y sus familias.

Ahora bien, hay un aspecto que sí conviene destacar. A diferencia del alzhéimer, este tipo de demencia sí tiene ciertos factores protectores o precipitantes, dependiendo del contexto que todos, en cierto modo, podríamos controlar. Ello no significa que podamos evitarla al 100%, pero sí disminuir la probabilidad o retrasar su aparición. La demencia vascular se relaciona con factores subyacentes tan conocidos como la presión alta, el colesterol y los triglicéridos, la diabetes, el sobrepeso, un estilo de vida poco saludable, etc.

Por lo tanto, mejorar nuestra salud vascular es algo que está a nuestro alcance. Veamos por tanto qué características definen esta enfermedad que representa cerca del 20% de diagnósticos de demencia que se hacen cada día.

La demencia vascular es el resultado de una serie repetida de pequeños accidentes cerebrovasculares a lo largo del tiempo, que derivan finalmente en problemas cognitivos, de movilidad y comunicación.

hombre con demencia vascular

¿Qué es la demencia vascular?

La demencia vascular es una enfermedad neurodegenerativa que cursa con deterioro cognitivo. El origen está en diversas lesiones y alteraciones vasculares, siendo las más comunes las siguientes:

  • Estrechamiento de los vasos sanguíneos del cerebro como resultado de la arterioesclerosis.
  • Infarto lacunar múltiple, el cual suele darse tanto en la sustancia gris y la sustancia blanca hemisférica profunda.
  • Infarto cerebral en áreas clave del encéfalo, como el giro angular o el tálamo
  • Encefalopatía arterioesclerótica subcortical.
  • Trombosis y embolias.

Por otro lado, un estudio llevado a cabo por el doctor Constantino Ladecola y publicado en la revista Neuron nos señala lo siguiente:

  • La demencia vascular tiene como origen una alteración en los vasos sanguíneos. Ahora bien, el problema no está solo en ese problema a la hora de enviar oxígeno y nutrientes al cerebro. También están los cambios que sufren las neuronas y las células gliales, ahí donde la homeostasis interna cambia y se altera la comunicación entre ellas.
radiografía de la demencia vascular

¿Por qué aparece esta condición neurodegenerativa?

Tal y como hemos señalado al inicio, la demencia vascular se relaciona con unos factores de riesgo. Así, algo que nos señalan los expertos es que por término medio esta enfermedad suele dar ya las primeras pistas sobre los 60 años. No obstante, la sintomatología se hace más evidente a partir de los 70. Asimismo, cabe señalar que su aparición es más común en el género masculino.

Estos son los detonantes que suelen estar detrás de la demencia vascular:

  • El tabaco.
  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Vida sedentaria.
  • Padecer problemas cardíacos previos.
  • Haber sufrido un ictus previamente.
  • La demencia vascular, además, está asociada en muchos casos al propio envejecimiento cerebral.

Síntomas de la demencia vascular

Los síntomas asociados a la demencia vascular son lentos y progresivos. A menudo, los interpretamos como simples despistes o como alteraciones asociadas al estado de ánimo. No obstante, llega un momento en que la funcionalidad de la persona empieza a verse claramente afectada y es cuando solicitamos ayuda médica y una evaluación.

Los síntomas más evidentes suelen ser los siguientes:

  • Problemas de movimiento. Las características más evidentes de un problema vascular se manifiestan en los movimientos de la persona, los cuales son más rígidos, más lentos y torpes.
  • Problemas en el pensamiento. Hay fallos de memoria, déficits para comprender, reflexionar, atender, planificar y mantener incluso la lógica de una conversación.
  • Alteraciones en el humor. Este es también una característica muy evidente. La persona sufre cambios de humor, se muestra apática, desmotivada, enfadada e incluso en ocasiones puede evidenciar cierta agresividad… Todo ello puede confundirse a menudo con una depresión cuando en realidad, hay una causa subyacente irreversible.
  • Delirios y alucinaciones.

Por otro lado, hay algo que debemos saber. Los síntomas asociados a la demencia vascular pueden variar dependiendo de la localización de los infartos o alteraciones vasculares. De ahí, que podamos ver en un primer momento cierta torpeza motora o incluso la incapacidad para comunicarse. A veces estas realidades aparecen súbitamente o de manera lenta.

¿Qué tratamientos hay para las personas con demencia vascular?

El daño causado por una demencia vascular no se puede revertir, pero sí ralentizar. De ahí la importancia de una detección temprana, de una evaluación y de las consecuentes pruebas diagnósticas con pruebas de imagen (TAC, Resonancia magnética…). Una vez valorado del daño cerebral, se tratarán los factores que han desencadenado esa condición, como puede ser un problema cardíaco.

Los tratamientos se adecuarán a la realidad personal de cada paciente y a la fase en la que se encuentre.

  • Generalmente se administran una serie de fármacos para tratar la sintomatología y a su vez, para ralentizar la evolución de la enfermedad.
  • Asimismo, es adecuado que la persona siga un programa de neuro-rehabilitación, ahí donde entrenar la memoria, la comprensión, la atención, etc.
  • Los programas multidisciplinares son siempre los más adecuados. De este modo, la persona puede contar con asistencia psicológica, con fisioterapia, logopedia e incluso con terapia ocupacional.

El apoyo a la familia es otro elemento que debemos tener en cuenta en todos los casos. No podemos olvidar que estamos ante realidades tan duras como desgastantes, ahí donde se ponen en juego, emociones, recursos y demandas para los que no siempre estamos preparados.

  • Iadecola, C. (2013, November 20). The Pathobiology of Vascular Dementia. Neuron. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2013.10.008
  • Caisberger, F., y Vališ, M. (2018). Demencia vascular. Interni Medicina pro Praxi , 20 (3), 159-162.