Dependencia afectiva y violencia hacia la mujer - La mente es maravillosa

Dependencia afectiva y violencia hacia la mujer

Pilar Naveira 28 septiembre, 2013 en Psicología 19 compartidos

La violencia forma parte de nuestra sociedad, nos encontramos con ella a diario, cuando nos cruzamos con alguien por la calle o leemos algo que repercute fuertemente en nosotros, o incluso ante aspectos personales que nos causan conflicto. Sin embargo, cada nuevo caso de violencia doméstica no deja de sorprender y conmover.

Si bien no siempre el hombre es el agresor, hoy dirigiremos una mirada más cercana al caso de la violencia doméstica hacia la mujer y el papel de la dependencia afectiva en el mismo.

La violencia hacia la mujer y la sociedad


Un factor siempre presente en la violencia hacia la mujer, es la disparidad de poder, que viene de la mano de sistemas patriarcales. El poder, la competitividad, ocupan un papel central en las relaciones sociales y los modelos político-económicos desde antaño, y tienen mucho que ver con ello. Es todo un reto, hacer entrar en escena al respeto y construir una convivencia armoniosa.

Ciertos mitos a nivel social, reforzados y actualizados por los medios de comunicación, como el concepto de "la media naranja" y similares, contribuyen a sostener una imagen femenina débil, incompleta, carente, lo que genera un campo propicio para la violencia a nivel psicológico, físico y/o sexual.

Devenir conscientes de que como seres humanos, todos somos valiosos y completos más allá del género, es fundamental para acceder a un empoderamiento que nos permita retomar nuestra fuerza, aceptándonos como protagonistas de nuestras decisiones y acciones.

La violencia hacia la mujer y la dependencia afectica


La dependencia afectiva en una relación de pareja, puede tornarse realmente adictiva, de ahí que a muchas personas se les dificulte tanto salirse de la misma.

"Pero no pienses que es él malo", es una frase que suele decir la mujer en el consultorio psicológico, luego de describir un episodio de violencia que sufrió. Cuando se le pregunta si le parece bien que la golpee por ejemplo, desde un nivel cognitivo comprende que no lo está, pero en un punto cree merecerlo.

Porque lo hizo enojar, porque no lo escuchó, porque no lo despertó a tiempo y llegó tarde al trabajo, son miles las excusas que inventan quienes maltratan a sus parejas. Pero hay ciertos patrones que los agresores repiten. Lloran, piden perdón, dicen que nunca más lo harán, que tienen una historia de vida terrible y que sufrieron mucho de pequeños. A veces reconocen algunas cosas, pero luego del episodio de violencia psíquica y/o física. ¿Y cómo termina entonces la mujer? Física y/o mentalmente lastimada, lamentándose.

El camino de salida


Es muy importante que que pueda decir lo que le pasa, lo que piensa, lo que siente, así como asumir que ha sido maltratada y despojada de sus derechos.

Para eso tendrá que empezar por cuestionar su dependencia afectiva, repensando cosas como el considerar a su pareja una víctima, que por haber sufrido mucho tiene derecho a maltratarla. Una vez que la mujer logra hacer ésto, sale a la luz el miedo. No sabe cómo enfrentarlo y enfrentarse a la violencia, no se les ocurre en un principio qué acciones concretas realizar para salirse de la violencia doméstica. Hasta que comienza a visualizar alternativas, recursos internos a los que puede apelar y también externos como la ley.

Pilar Naveira

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