Depredadores sexuales en Internet: 4 rasgos

Cristina · 1 mayo, 2018

Entre los años 70 y 90, en Rusia, se produjeron una serie de asesinatos y agresiones sexuales. Andréi Chikatilo, de mediana edad, llegó a matar a más de 50 personas. En su mayoría fueron mujeres jóvenes e infantes (tanto niños como niñas). Tras ser expulsado de la escuela en la que daba clase por abusar de sus alumnos, encontró trabajo como operario de una fábrica. Gracias a ello, su actividad criminal tomó forma.

Aprovechándose de los viajes que tenía que realizar, usaba las estaciones de tren como punto para captar sus víctimas. Siempre eran niños o jóvenes en una situación de vulnerabilidad que no controlaban el manejo de las líneas ferroviarias. Su historia se reprodujo años más tarde en la famosa película Citizen X.

Los depredadores sexuales han sido un mal endémico que ha existido a lo largo de toda la historia. Sin embargo, al igual que ocurre con otros delitos, su forma de proceder ha ido evolucionando con el tiempo. Andréi Chikatilo se adaptó a su época. Usó las estaciones de tren como punto de encuentro para contactar con sus víctimas.

Estas vías se han ido perfeccionando a medida que han surgido las nuevas tecnologías de la información, como Internet. El manejo de las redes sociales, chats o foros permite llegar a conectarse con un mayor número de personas. El espacio en el que se mueven les facilita la selección de las víctimas, pudiendo crear una mentira creíble, muy fácil de sostener por la forma de contacto.

Andréi Chikatilo
Andréi Chikatilo

Grooming y depredadores sexuales

El grooming alude a la manera en la que los depredadores sexuales acosan a través de Internet. La velocidad de la información, y la falta de seguridad son dos de los principales factores que favorecen la comisión de estos delitos.

Según un estudio de ciberdelincuencia realizado por el Ministerio del Interior, los abusadores suelen ser varones. Comprenden absolutamente todas las edades, aunque la mayor incidencia de estos delitos por parte de los agresores se produce en el rango de entre los 18 y los 50-60 años. Igualmente, las víctimas más vulnerables se concentran en la minoría de edad.

4 rasgos de los depredadores sexuales

Aunque anteriormente hemos hecho una pequeña caracterización física, más allá de esa descripción física existen varias características psicológicas que explicarían sus estrategias y su forma de ser:

Manipuladores

Los depredadores sexuales saben cómo ajustar la situación a su conveniencia. Continuamente están creando distorsiones cognitivas que desarman a la víctima. De tal forma consiguen embaucar a la otra persona para obtener de ella cualquier tipo de beneficio. Con un menor, esto suele resultar bastante sencillo.

Dominantes

Derivado de la característica previa. El depredador sexual creará un desequilibrio de poder en el que someterá al menor a sus deseos. Incluso al inicio del diálogo, él tratará de dominar la conversación para obtener lo que desea. Pretende conseguir esa satisfacción que le produce tener el dominio sobre alguien. Es posible que ante personas adultas en una situación cotidiana se dé una inversión de roles y el depredador sexual pase a ser una persona fácilmente dominable.

Encanto superficial

Crean una situación de confort y comodidad con el medio. Se identifican con los problemas del otro, entendiéndole y mostrado interés por lo que les ocurre, sus gustos y deseos, etc. Saben ajustarse a las demandas de la situación. La baja autoestima del depredador sexual le lleva a tener dificultades a la hora de mantener una relación sana con personas de su misma edad, por lo que se acercan a personas más vulnerables y mucho más accesibles.

Máscara en un portátil

Despersonalización y cosificación

Tratan a la víctima como un objeto que sirve para satisfacer sus deseos sexuales. El contacto a través de una pantalla, sin ver al otro sujeto con el que se está hablando, favorece la pérdida de conciencia de que sea una persona. Se trata como un simple ente. De esta forma, se tiende a justificar los hechos delictivos a través de la culpabilización de la víctima alegando, por ejemplo, que le provocó.

En la actual era de Internet, una de las preguntas que la sociedad se hace en general es “¿cómo podemos proteger a los niños y jóvenes de este tipo de depredadores?” No cabe duda de que la parte de la población que se ve más afectada en estos delitos, y ciberdelitos en general, es el sector más joven de la sociedad. Han nacido en el momento cumbre de la tecnología y la niñez y adolescencia es una etapa en la que están creando sus lazos sociales, por lo que la comunicación es lo más importante para ellos. De ahí que tengamos que poner especial atención a los sitios de la red que visitan igual que lo hacemos con los espacios físicos.

“Tenemos que darle una dimensión más, la cibernética, a la pregunta de: ¿dónde has estado?

Referencias bibliográficas

Giménez, A. (2016). Delitos, Internet y Redes Sociales: perfiles criminales en el ámbito de la cibercriminalidad socialSkopein. La revista en manos de la ciencia. Año IV (14), 26 – 47

Gabinete de coordinación y estudios, Secretaría de Estado de Seguridad, Minsiterio del Interior. (2016). Estudio sobre la cibercriminalidad en España. Recuperado de: http://www.interior.gob.es/documents/10180/5791067/Estudio+Cibercriminalidad+2016.pdf/456576b2-9ce8-4f3c-bbcc-ca0dbf3bb3cf 

Young, K. (2005). Profiling online sex offenders, cyber-predators and pedophilesJournal of Behavioral Profiling. 5 (1). 18 pp.