Depresión post-ictus: lo que debes saber

Hoy queremos hablar del impacto emocional que tiene un accidente orgánico, como es el ictus, y sobre cómo este accidente puede terminar generando una depresión.
Depresión post-ictus: lo que debes saber
Mariana Arias

Escrito y verificado por la psicóloga Mariana Arias.

Última actualización: 29 marzo, 2022

Todos hemos escuchado hablar de los ictus, pero ¿realmente qué son? Se trata de accidentes cerebro vasculares (ACV) que suceden cuando un vaso sanguíneo se rompe o es taponado; debido a esta ruptura o bloqueo, parte del cerebro no consigue los nutrientes que necesita y la consecuencia es que las células nerviosas mueren.

Después de esto, la persona puede llegar a tener una serie de complicaciones, tanto físicas, como cognitivas y emocionales; las manifestaciones físicas son más evidentes, mientras que las alteraciones emocionales, en particular, ansiedad, tristeza, llanto o anhedonia en algunas personas son menos visibles. En esas alteraciones emocionales, encontramos la depresión post-ictus.

Cuando hablamos de la depresión post-ictus, hacemos referencia al cuadro depresivo mayor después de una lesión cerebral; los síntomas suelen aparecer en los primeros tres meses tras el ictus (DPI precoz) y con menos frecuencia más tarde (DPI tardía). Puede surgir mientras la persona trata de ajustarse a la discapacidad temporal o permanente.

A continuación te explicamos lo que deberías saber de los síntomas de la depresión post-ictus.

Síntomas emocionales

En este tipo de alteraciones podemos encontrar desde la tristeza, la anhedonia hasta la risa de una intensidad desmedida. Sumado a lo anterior, también están las reacciones catastróficas, es decir, respuestas súbitas de llanto excesivo, enfado y temor ante un fracaso al afrontar una tarea o, por el contrario, falta de consciencia acerca de sus limitaciones físicas, produciendo indiferencia frente a su discapacidad (anosodiaforia).

Dentro de la labilidad emocional que presentan las personas con este tipo de diagnóstico, también está la apatía; es decir, la ausencia de iniciativa y actividad, siendo el síntoma más señalado, tanto por los psiquiatras y psicólogos como por las familias de los afectados.

Mujer triste y apática
La falta de motivación y entusiasmo es uno de los síntomas más frecuentes en la depresión post-ictus.

Síntomas comportamentales

En primer lugar, tenemos la fatiga o fatiga post-ictus, que se caracteriza porque el individuo manifiesta un cansancio intenso, una sensación subjetiva de agotamiento y de dificultad constante para iniciar cualquier tarea.

A su vez, se sienten constantemente irritables y tienen algunas conductas agresivas, ya sea hacia objetos o personas; se vuelven más rígidos en sus planes, o sea, presentan la incapacidad para cambiar planes preconcebidos debido a alguna situación imprevista, teniendo reacciones frente a eso negativas.

Síntomas cognitivos

Principalmente, se ven afectadas la mayoría de funciones cognitivas (atención, percepción, memoria, lenguaje, etc.). Sin embargo, las funciones ejecutivas que reflejan la capacidad para organizar, priorizar, gestionar el tiempo y tomar decisiones son las que más afectadas.

Teniendo en cuenta estos síntomas, es importante saber qué hacer frente a esta depresión ¡Sigue leyendo!

¿Cómo se trata esta depresión?

Lo que la mayoría de los expertos recomienda son los medicamentos antidepresivos. Siempre recetados por un psiquiatra, y si está familiarizado con los accidentes cerebrovasculares (ACV), mejor aún. Es bueno que, además del psiquiatra, se pueda contar con un psicólogo.

Mujer haciendo terapia
El tratamiento de una persona que ha tenido un ictus debe ser integral.

También es importante contar con fisioterapeutas para las rehabilitaciones físicas y realizar actividades estructuradas, ya que ayudan a reducir los niveles de la depresión.

La depresión post-ictus también es una entidad clínica significativa, una persona no puede sobreponerse a ella simplemente con el deseo de que desaparezca, usando la fuerza de voluntad o “siendo fuerte”, en especial porque su vida ha tomado un giro inesperado, y adaptarse es un proceso.

Para finalizar y entender un poco mejor acerca cómo se siente una persona que sufre depresión post-ictus, podemos describirlo como una persona mirándose frente a un espejo que está roto tras el daño sufrido, es decir, el individuo que está delante de él se ve reflejado en varios trozos, cuando antes lo hacía en una sola pieza.

Esos trozos representan el miedo a vivir lo mismo, a otros cambios, su baja autoestima, su preocupación constante por la salud, la incertidumbre y los sentimientos de invalidez.

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