Descansa en paz

03 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Si has perdido a alguien sabrás la importancia que tiene despedirse de esa persona. Hay veces que no es posible y, para ello, hay una serie de actividades que se pueden hacer a posteriori.

La expresión “descansa en paz” proviene del latín y comenzó a grabarse en las tumbas a mediados del siglo VIII con el objetivo de desear que el alma de un difunto encontrara paz después de la muerte. Es decir, con esta oración, además de desear paz al fallecido, los que velaban su muerte permanecerían cierta tranquilidad pensando que, de alguna manera, pasaría a una vida tranquila en el más allá.

Este tipo de pensamientos y otros rituales de duelo, ayudan a aceptar el hecho de que la persona en cuestión haya perdido la vida. Aportan soporte emocional al compartir con otros el proceso y ayudan a canalizar el dolor y otros sentimientos. En este sentido, los pensamientos y comportamientos que suceden tras el fallecimiento pueden marcar la diferencia de cómo se desarrolla el duelo.

Desgraciadamente, hay pérdidas en las que no puede haber una despedida y, por ello, es necesario hacer alguna especie de ritual tras el fallecimiento. En algunos casos, esa despedida puede hacerse de forma individual e independiente, pero en otras podría ser conveniente acudir a un especialista para hacerla.

El ritual de despedida

Los rituales de despedida que se suelen hacer a posteriori para sobrellevar mejor el duelo se componen de varias fases, tras las cuales la persona aceptará e integrará mejor en su vida la idea de que su ser querido ya descansa en paz. Estas fases son:

  • Fase de preparación: En esta primera parte del proceso, hay que encontrar la motivación adecuada para proceder, ya que una despedida es una tarea difícil y realmente conmovedora. Despertará emociones intensas no sólo por el proceso, sino por el miedo a olvidar que genera el enfrentarse a la pérdida.
  • Fase de reorganización: Es la fase en la que se trabaja el proceso de duelo. Conlleva un estado de tristeza y desesperación, ya que la persona tiene que desligarse de la centralidad puesta en el difunto y continuar adelante. En esta fase se suelen realizar ejercicios encaminados a rendir una especie de homenaje al fallecido, como escribir una carta o crear una caja de recuerdos. Estas tareas trabajarán los sentimientos que se están experimentando y que se tenían hacia la persona que descansa en paz.
  • Fase de finalización: Esta parte del proceso contiene una ceremonia, un rito de purificación y un rito de reunión. Con los objetos recopilados en la fase anterior, deberá celebrar una ceremonia de despedida que ayuda a organizar sentimientos hacia el difunto. Después de esa ceremonia, se hace una especie de purificación que conviene sea en un baño o en el mar, marcando una transición. Por último, se celebra una reunión con los seres queridos que sigue teniendo a su alrededor como una forma de celebrar la vida que viene por delante.

Otras formas de despedirse

Si no es necesario pasar por todo el proceso para despedirse de alguien y aceptarlo de una forma adaptativa, puede bastar con hacer algunas pequeñas actividades para honrar a esa persona especial que descansa en paz. Este tipo de actividades suele ser recomendable para mantener el recuerdo vivo y sentir cerca a la persona. Sin embargo, es importante ser capaces de hacerlo sin que suponga un malestar enorme para el que no se está preparado.

Elegir una tarea u otra depende de las creencias y gustos personales, pero para todas las personas supondrá una manera muy bonita de rendirle un homenaje. Algunos ejemplos son:

  • Colgar en algún rincón de la casa una fotografía de un lugar significativo para el fallecido, o bien una pintura que fuera de su agrado.
  • Celebrar su cumpleaños con otros amigos y familiares.
  • Plantar la flor o árbol favorito de esa persona y buscarle un rincón especial.
  • Llevar una joya o complemento personal de esa persona.
  • Hacerse un tatuaje de algo significativo de esa persona o de la relación.

Perder a alguien es un suceso vital muy duro y estresante, por ello es importante poder despedirse de forma tradicional o personal de quien acabamos de perder. Hay que cerrar esas heridas de la forma más significativa posible y mantener un buen recuerdo. Seguro que esa persona descansa en paz sólo de saber que les recuerdan bien y bonito.