Desindividualización o qué ocurre cuando la identidad se oculta

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 mayo, 2013
Paula Aroca · 25 mayo, 2013

Generalmente el comportamiento de las personas varía cuando se encuentran en grupoya que en cierto modo experimentan la sensación de estar en un entorno en el que “todo vale”. Al encontrarse dentro de un grupo grande, el individuo suele perder su identidad e incorpora la identidad del grupo, así como sus reglas. 

Así, es muy frecuente que la conducta de los seres humanos sea diferente al estar dentro de una masa de gente; incluso en ocasiones se vuelve un tanto anormal y casi siempre con un componente de violencia más alto. Otras veces ocurre lo opuesto: se manifiesta un comportamiento nada agresivo y hasta un tanto apático.

Aumento de la agresividad

Se llevó a cabo un estudio en el que los participantes debían llevar prendas que tapaban su rostro proporcionándoles el anonimato. El resultado fue que muchos de los sujetos participantes mostraron mayor agresividad y violencia. Es lo que ocurre cuando el individuo está dentro de un grupo donde no puede ser reconocido y, debido a esta condición, siente que puede actuar con impunidad.

Lo más curioso de toda esta cuestión es cómo puede verse modificado el modo de actuar de los sujetos cuando no existe una vigilancia cercana que les obligue a cumplir unas reglas determinadas, es decir a actuar de forma “civilizada”. Dentro de una multitud el individuo deja de ser tal y es menos consciente de su individualidad, olvidando las reglas de comportamiento aceptable dentro de la sociedad en la que vive. 

Las "virtudes" también se contagian

No hay que llegar a la conclusión de que todos los grupos tendrán un comportamiento violento y poco respetuoso, ya que cuando la masa posee su propia identidad como grupo con sus reglas de comportamiento, se van a regir por ellas y pueden comportarse de forma pausada y muy pacífica, si esos son sus parámetros como grupo.

Ese sentimiento de pertenecer a un grupo es el que mueve el comportamiento de los individuos. Por lo tanto si el grupo, por ejemplo, empieza a actuar de forma incorrecta y agresiva es muy probable que el individuo siga por esa línea. Igualmente en organizaciones de carácter humanitario y de ayuda a los demás el individuo seguirá los dictados del grupo y puede llevar a cabo acciones asombrosas de total generosidad para los otros. Y es que, al final, los participantes de un grupo se comportan según lo que el grupo promulga.

La importancia de conservar los parámetros de conducta propios

Es esta desindividualización la que lleva a los participantes a dejarse arrastrar sin utilizar su propio criterio, sino el del grupo, bien sea para bien o para mal. La pertenencia a un grupo, y el anonimato que a veces conlleva, no puede ser carta blanca para comportamientos reprochables que nunca tendrían lugar si no estuvieran amparados por el grupo y sobre todo por el anonimato.

Es importante detenerse un momento a pensar en nuestro comportamiento cuando estamos actuando dentro de un grupo, en el que haya unas normas concretas a seguir. Lo fundamental es no perder tu identidad y seguir actuando según tus valores y criterios, sobre todo cuando el grupo exhibe comportamientos agresivos y violentos o poco éticos.

Si participas en una organización, o te ves en un momento dado envuelto en una situación de masificación, es importante que te preguntes a ti mismo si tu modo de actuar al encontrarte bajo el anonimato tiene correspondencia con el tipo de persona que eres. Es decir, si eres capaz de conservar tus principios éticos o si, por el contrario, tu comportamiento se modifica demasiado y te encuentras a ti mismo actuando por fuera de tus propios límites.

En tal caso, es conveniente que busques el modo de subsanar la situación o, si consideras que la misma ya ha adquirido mucha gravedad y tienes la posibilidad de elegir, quizás sea el momento de replantearte tu continuidad en el grupo.
 
Fotografía cortesía de Simonmet