Desintoxicación sentimental: superando las rupturas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 6 marzo, 2019
Sonia Budner · 6 marzo, 2019
Continuar con nuestra vida de manera saludable después de la ruptura de una relación de pareja pasa por una buena desintoxicación sentimental que nos permita construir nuevas rutinas, reconstruir nuestra identidad y sanar el autoconcepto

Durante nuestro trayecto vital, podemos pasar por varias rupturas sentimentales. Ya sea por decisión propia o ajena, este es un proceso que suele generar sentimientos muy dispares. De este modo, podemos decir que la desintoxicación sentimental es un paso imprescindible para sanar las heridas producidas durante las rupturas sentimentales.

Una ruptura puede ser esa gota que colme el vaso, esa herida tan profunda que nos haga dudar de todos y todos, la bolsa en la que se acumule rencor. Cualquiera que sea el caso, no es un proceso fácil. Requiere de una aceptación, de una elaboración del hecho que no lastre el futuro de la persona afectada.

Cubrir el dolor y tratar de ignorarlo puede funcionar durante algún tiempo, pero lo cierto es que llenar nuestra mochila vital con heridas sin cicatrizar no parece la mejor manera de avanzar. Antes o después, se pueden reabrir en circunstancias y con personas que nada tenían que ver con su origen.

La desintoxicación sentimental es fundamental para sanar las heridas abiertas de una ruptura.

Las diferentes respuestas a las rupturas sentimentales

Existen diferencias individuales y circunstancias que median, y en muchos casos definen, la forma en la que nos enfrentamos al final de una relación. Edad, momento vital, autoestima, personalidad o implicación personal son solo algunas de las variables moduladoras.

Por otro lado, si nos encontramos bien en una relación y la ruptura no es previsible, es muy probable que nos empecemos a sentir muy mal respecto a nosotros mismos y las circunstancias. Cuando una relación ha sido abusiva, la persona que le pone fin suele experimentar sentimientos bastante positivos en relación a la ruptura.

También las reacciones personales hacia la ruptura pueden derivar en determinados comportamientos y dar paso a estados mentales muy negativos, favoreciendo estrategias de afrontamiento muy disfuncionales. Desde la angustia emocional extrema, los comportamientos ilusorios e insalubres de intentar por todos los medios hacer volver a la expareja… hasta los intentos de venganza.

Mujer triste pensando en una ruptura

La ruptura de la identidad

En las rupturas sentimentales encontramos dos grupos de emociones claramente diferenciadas. Por un lado, hay personas experimentando angustia, confusión, tristeza y soledad que pueden derivar en frustración e incluso en ira.

En el extremo opuesto encontramos que la otra parte de la pareja vive la ruptura con emociones de libertad, alivio, empoderamiento y optimismo. Aun así, en la mayoría de los casos, las personas poseen una considerable capacidad de recuperación con el tiempo.

Sin embargo, lo que se da en ambos casos es una ruptura de la identidad. La reconstrucción del yo sin la otra persona es necesaria para las dos partes. Por eso, es erróneo pensar que es más fácil para la persona que tomó la decisión.

La ruptura de identidad es igual para ambos y, además, en muchos casos, la persona que decide poner fin a una relación está tomando la decisión que la otra persona no quiso o no pudo tomar, con lo que carga con una responsabilidad doble.

¿Quién soy yo sin ti?

Este es el primer paso del proceso de superación de una ruptura sentimental. El autoconcepto es uno de los constructos que más sale dañado en estos casos.

Durante las relaciones sentimentales el sentimiento del yo queda, en muchos casos, unido a la otra persona. Esto es un error de base de las relaciones incluso cuando pueda parecer que funciona la relación de pareja.

En cualquier caso, a la hora de afrontar una ruptura sentimental lo primero es aceptar que la situación ha cambiado y que tú también has cambiado con ella. Da igual si ha sido voluntaria o involuntariamente.

Afrontar el cambio es el primer paso. Como en cualquier otro proceso de duelo, hay que saber que las cosas ya no serán nunca igual y que tú mismo ya no serás la misma persona.

En muchas relaciones de pareja que se han roto, además de las connotaciones emocionales, el escenario pasa por un cambio drástico de rutinas. Y los humanos somos animales de costumbres. Vernos obligados a sustituir las rutinas más básicas es un proceso que requiere de una inteligente combinación entre decisión y voluntad.

El autoconcepto dañado o sanado

En general, a la hora de afrontar una ruptura conviene analizar la relación en términos de creación de identidad y autoconcepto.

La ruptura tenderá a dañar seriamente el autoconcepto si la relación nos ayudó a forjarnos un mejor concepto de nosotros mismos, nos ayudó a crecer como personas y nos reveló partes importantes de nuestra propia naturaleza; generando en esta evolución una suerte de dependencia latente.

Por el contrario, si la relación que manteníamos no nos permitió experimentarnos plenamente como personas, no nos ayudó a crecer o si nos impedía la expresión completa de nuestra propia naturaleza, la ruptura puede traernos sentimientos de redescubrimiento persona. En este caso, el proceso de desintoxicación sentimental puede vivirse con un gran alivio.

Hombre con manos en la cabeza

Escribir ayuda a tomar perspectiva

El Dr. Lewndowski ha llevado a término algunas investigaciones buscando maneras efectivas de sanar las heridas de las rupturas sentimentales. Escribir sobre nuestros sentimientos mientras se afronta una ruptura se ha revelado como una gran estrategia de afrontamiento y de desintoxicación sentimental. No se trata de llevar un diario de tragedias, en realidad es más sencillo.

Esta técnica pasa por tres fases. La primera es reflexionar sobre el papel sobre los factores que creemos que condujeron de la ruptura de la relación. Analizarlos después de escritos y valorar en qué medida ha afectado a nuestra identidad y a nuestro autoconcepto. En una segunda fase se escribe sobre las consecuencias de la ruptura unos días después de que ocurriese. Y en la tercera fase se escribe sobre las consecuencias de la ruptura algunas semanas después.

Se trata, en definitiva, de enfocarse en más aspectos que en la simple tristeza y en los sentimientos negativos. Escribir sobre los eventos que suceden ayuda a las personas a entender lo sucedido con mayor claridad.

El síndrome de abstinencia en la desintoxicación sentimental

La trasformación química que se produce en nuestro cerebro al dolor de una ruptura puede recordarnos a la manera en la que evoluciona el cerebro de un adicto obstaculizado para el consumo del objeto de su adicción.

Las investigaciones de la antropóloga Hellen Fisher sugieren que durante la pasión romántica están activados los sistemas de recompensa y supervivencia mesolímbicos. Esta es otra de las claves de la desintoxicación emocional.

Entender que hay una parte física que se resentirá durante un tiempo ayuda a lidiar con esta especie de síndrome de abstinencia emocional. Entender que estos son síntomas puramente físicos que se reducen y se eliminan con el tiempo ayuda también a superar esta etapa.

La desintoxicación sentimental tiene una parte física y otra emocional. Comprenderlo nos ayudará a superar poco a poco la ruptura.

Mujer con lágrima sobre su mejilla

¿Cuándo es aconsejable empezar una nueva relación?

Hay una idea generalizada de que una nueva relación que se comienza tras una ruptura no es una buena idea ni suele llegar a buen término. Sin embargo, lo cierto es que los resultados de los estudios que se han fijado en esta idea nos muestran que involucrase antes o después en la siguiente relación tiene más que ver con la confianza en la nueva pareja que con los sentimientos sobre la expareja.

Parece que el tiempo transcurrido entre una y otra relación no predice el éxito o fracaso de la segunda. A veces estas relaciones “rebote” ayudan a resolver los conflictos personales creados por una ruptura dolorosa de la relación anterior. Lo cierto es que depende más de cómo nos encontremos emocionalmente.