Desmontando el amor romántico de Disney

25 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la trabajadora social Silvia Carrasco
Hay cuentos que pasan generación tras generación. Son auténticos clásicos que todo el mundo conoce. Sin embargo, hay determinadas historias que si las analizamos, no son tan inocentes como creemos.

Disney y sus historias han traspasado fronteras. Muchos hemos crecido escuchando cuentos, viendo películas de dibujos animados y soñando con ser alguno de los personajes de la mítica industria. En la infancia, somos esponjas. Nos llama la atención todo lo que vemos, escuchamos o sentimos. El mundo es un lugar de juegos que tiene el poder de actualizarse de manera constante; exagerando un poco, podríamos hablar incluso de la realidad como una extensión del mundo de Disney.

En este artículo, vamos a analizar más detenidamente algunos de los mensajes que proyectan estos clásicos. Cuestiones que quizás todavía hoy, viendo determinada película o leyendo aquel cuento, siguen siendo invisibles para nuestros ojos por seguir acudiendo a ellas como niños en busca de aventuras. Sin embargo, si determinadas situaciones las trasladáramos a otro contexto, generarían cierta controversia.

Cenicienta

La figura de la mujer en Cenicienta y Blancanieves

Cenicienta y Blancanieves son dos de las historias de Disney que mejor han sobrevivido al paso del tiempo. En ellas, encontramos parecidos razonables. Por ejemplo, las protagonistas son mujeres, cuyo fin es limpiar la casa, hacer la comida y servir a los demás.

También son dos mujeres que son “salvadas” de su triste vida por un “apuesto” príncipe que vendrá a salvarla. En el caso de Cenicienta, le colocará un zapato que perdió en la fiesta. La misma a la que el Hada Madrina le permitió ir. En el caso de Blancanieves, se enamorará de un príncipe. Lo hará después de que este le salve de un conjuro impuesto por la bruja malvada.

Por su puesto, en ambos casos, tras ser ellas “las pobres” y ser salvadas por ellos, “los príncipes”, vivirán en un hermoso castillo. En su cambio radical de vida, también dejarán atrás las labores propias del servicio, como la cocina o la limpieza.

¿Por qué hay que tener cuidado con estas historias? En este caso, una niña puede entender que, para progresar en la vida, necesita que venga un príncipe a salvarla. Mientras, de alguna manera, puede sentirse condenada a atender las demandas de los demás -a menos que aparezca un hada madrina capaz de conseguir una noche mágica que le libre de su condena-.

Toda persona, sea hombre o mujer puede prosperar por sí mismo. No necesita que tenga que venir nadie para que su suerte o el rumbo de su vida cambie. Puede parecer algo sencillo e incluso lógico de entender, pero a determinadas edades, puede ser muy peligroso que esta idea se instaure como modelo a seguir.

Otro clásico de Disney: La Bella y la Bestia

La Bella y la Bestia es otro de los clásicos favoritos de Disney. Un fenómeno que ha hecho que la historia se haya contado una y otra vez en diferentes formatos. Sin embargo, pese a las variaciones, hay mensajes peligrosos que han sobrevivido a la mayoría de “lavados de cara” que se han hecho con la historia.

¿Cuántas veces nos habremos reído con el famoso Lumière? Ese candelabro afrancesado tan ocurrente. Sin embargo, si analizamos en profundidad la historia, ¿no es acoso lo que está haciendo con el plumero?

En el desarrollo de la trama puede aportar un toque de humor. Sin embargo, busquemos en el fondo, ¿qué pensaríamos de que ese modo de actuar llegue validado a los niños? Por otro lado, la protagonista se llama Bella; una paradoja si pensamos en un cuento que trata de sumarse al mensaje de que ”la belleza está en el interior”. Ahora, ¿solo en la de él?

Lo mismo pasa con la propia historia de ”Bella” y ”Bestia”. ¿Dejaríamos ver a nuestros hijos una historia en la que ella será secuestrada, él la tratará fatal y la encerrará en un cuarto bajo llave ”por meterse donde no la llaman”? Después, claro, tienen un día perfecto jugando con la nieve y ella acaba enamorándose de su secuestrador.

La Sirenita

La Sirenita es otro de los clásicos de Disney que, por desgracia, proyecta mensajes que hoy cuestionaríamos. Ariel no decide qué quiere hacer con su vida; al hacerlo, no piensa en sí misma, sino en el príncipe. Quiere tener piernas y dejar de ser sirena, y lo quiere no porque quiera ser humana, sino porque quiere estar con el príncipe.

Identificamos otro mensaje preocupante. Cuando Úrsula, la malvada de la historia, le quita la voz a Ariel porque ”los hombres desean que las mujeres estén calladas”. Afortunadamente, hoy sabemos que este deseo no es cierto ni es obligación de las mujeres cumplir los deseos de los hombres.

Peter Pan

En algún momento, casi todos hemos deseado trasladarnos al País de Nunca Jamás con Peter Pan. Ahora bien, por encima de este deseo, pensemos en la imagen que proyectan Campanilla y Wendy. Los dos personajes podrían ser un ejemplo de que es ”algo bueno” tener comportamientos celosos: significa que ”luchas por el hombre que quieres”.

Los celos no son deseados por nadie; al final, lo único que causan es sufrimiento. Sin embargo, la dinámica del cuento parece decirnos lo contrario: tenerlos puede ser positivo.

Así, lo peligroso de esta historia es la proyección positiva, y por lo tanto engañosa, que hace de los propios celos. Por contra, haríamos bien en crear cuentos en los que estuviera presente que la intensidad de unos celos no está asociada a más o menos amor, sino a más o menos sufrimiento por parte de aquella persona que los experimenta.

Campanilla celosa de Wendy

Disney se va adaptando a los tiempos

Cuando se escribieron los títulos citados eran otros tiempos. Disney, en buena medida, solo se limitó a hacer de espejo para determinadas dinámicas sociales que muy pocos se cuestionaban.

Afortunadamente, la figura de la mujer que representaba Disney en algunas de esas historias ha cambiado, igual que lo han hecho en buena medida las inquietudes sociales. El primer ejemplo claro de esta transformación, al menos en la intención, lo podríamos situar en la aparición de Mulán. Una joven que no encaja con el factor común del que hemos hablado hasta ahora: no sólo es capaz de salvarse a sí misma, sino también de salvar a los demás.

Disney ha entendido que los tiempos y la sociedad están cambiado. Por otro lado, Disney, con sus historias, tiene la oportunidad de ser un apoyo importante para que esos avances se consoliden. En este sentido, las nuevas generaciones serán las que recogerán el futuro de esta relación.