Peter Pan, la historia del niño que no quería crecer

Leah Padalino · 31 diciembre, 2017

Peter Pan es una conocida obra de teatro británica del escritor James M. Barrie, la obra está destinada a un público infantil y se estrenó en Londres en 1904. La obra posee algunos antecedentes, antes de convertirse en una obra teatral, el personaje Peter Pan aparecía en una novela de Barrie; en esta primera versión, Peter vivía en Londres y todos los niños eran mitad pájaro, razón por la que podían volar.

Barrie fue mejorando su novela y añadiendo novedades que veremos en la obra teatral. Entre las novedades, destaca la introducción del polvo de hadas para poder volar, algo que tuvo que incluir dados los accidentes que se estaban dando en la ciudad por niños que creían poder volar.

Barrie se inspiró en los jardines de Kensington en Hyde Park, lugar en el que solía pasar bastante tiempo y donde frecuentaba a la familia Llewelyn Davies, cuyos niños inspirarían la historia y solían jugar en los jardines.

Si acudimos a Londres y visitamos Hyde Park, encontraremos la estatua de Peter Pan en los mencionados jardines. Esta estatua no está ahí por casualidad, sino que fue colocada por el propio autor de la obra en 1912, lo hizo como un regalo a los niños de Londres y la ubicó en el lugar donde aterrizaba Peter en la primera versión de la obra. Además, Barrie decidió ceder los derechos de la obra al hospital de niños Great Ormond Street en Londres.

Sin duda, el legado de Peter Pan parece infinito y ha dado lugar a infinidad de adaptaciones tanto en teatro como cine, hoy voy a centrarme en la que quizás sea la más emblemática, la adaptación de Disney de 1953.

Nunca Jamás

El País de Nunca Jamás es una remota isla a la que se llega volando a lo más alto del cielo, después se debe “girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer”. Es un lugar en el que no existen las leyes y los niños que lo habitan no tienen ninguna responsabilidad, pasan la mayor parte del tiempo jugando y divirtiéndose.

Esta isla puede recordarnos, en parte, a la Isla de los Juegos de Pinocho, película en la que se alude a Peter Pan. En ambas, los niños que habitan la isla no quieren responsabilidades ni crecer, son lugares remotos a los que los adultos no pueden acceder y donde pueden hacer todo lo que quieran. Sin embargo, a diferencia de Pinocho, los niños que habitan Nunca Jamás son los llamados Niños Perdidos, aquellos que nadie ha reclamado.

En la isla, habitan criaturas fantásticas como sirenas y hadas, pero también indios y piratas. Cuanto más tiempo pasen en Nunca Jamás, mayores dificultades tendrán para salir, recuperar su vida y sus recuerdos.

Podemos ver Nunca Jamás como un lugar idílico donde todo es posible, un lugar lleno de aventuras y diversión. Sin embargo, también es una trampa, porque allí los niños no pueden crecer, no alcanzan nunca la madurez y, como consecuencia, tienen memoria a corto plazo.

“¡La segunda estrella a la derecha y directo hacia el amanecer!”.

-Peter Pan-

Wendy, la razón y la madurez

Wendy vive junto a su familia en Londres hasta que, una noche, Peter Pan aparecerá en su casa y los llevará al País de Nunca Jamás.

Al comienzo, Wendy es una niña como los demás y se muestra contenta por ello, igual que sus hermanos, se emociona ante la idea de poder volar y visitar el País de Nunca Jamás, por lo que accede y emprende su viaje junto a Peter.

Peter y los Niños Perdidos verán en Wendy una figura maternal, una persona que puede cuidar de ellos y contarles cuentos. En Nunca Jamás no hay niñas y carecen de toda clase de protección o figura maternal, por lo que esa será la labor de Wendy.

Poco a poco, se irá dando cuenta de la importancia de crecer para su propio desarrollo personal y llegará a la aceptación. Se convertirá en una especie de madre para los Niños Perdidos y, finalmente, se convencerá de que debe encaminarse hacia ese crecimiento.

Wendy es el personaje femenino que encontramos en contraposición a Peter. Wendy es una niña responsable, que cuida de sus hermanos menores y aspira a convertirse en una mujer adulta. Wendy es la parte racional que complementa a Peter.

“Si supierais lo maravilloso que es el amor de una madre, no tendríais miedo”

-Wendy, Peter Pan-

Peter Pan, el niño que no quería crecer

Peter Pan es el protagonista, es un niño que vive en Nunca Jamás y no recuerda nada de su pasado. Ejerce de líder de los Niños Perdidos porque, incluso en ese mundo sin reglas, es necesaria la figura del líder que, en este caso, recae sobre Peter.

Peter es, además, el elegido para salvar el país de Nunca Jamás. Va siempre acompañado por los Niños Perdidos y por Campanilla, una pequeña hada muy celosa y posesiva.

En realidad, Peter es un niño que tiene miedo a crecer, a afrontar los problemas y alcanzar la madurez. Parece muy valiente cuando se ríe del Capitán Garfio, burlándose de él y sacándolo de sus casillas, pero no es lo suficientemente valiente como para poder afrontar la vida del mundo real y la madurez.

Posee una imaginación desbordante, gracias a la que puede volar. Es alegre y no ve el peligro, sus dotes de liderazgo son realmente sorprendentes y es él quien convence a Wendy y sus hermanos de visitar el País de Nunca Jamás.

Este liderazgo y poder de convicción lo vemos cuando les muestra a los niños que sus pensamientos les harán volar, solo tienen que creer en ellos mismos, tienen que creer que es posible y emitir pensamientos felices, de este modo y con la ayuda de los polvos de hada, podrán volar como Peter.

El vuelo es algo muy asociado a la imaginación y a la libertad. La humanidad parece haber anhelado siempre el vuelo de los pájaros, quizás, por considerarse algo inalcanzable y casi divino. Cuando somos niños, parece que uno de nuestros mayores deseos es, precisamente, la capacidad de volar. Por ello, vemos que Peter, un niño en estado puro y sin alteraciones procedentes del mundo de los adultos, da rienda suelta a su imaginación y puede volar.

La imaginación de los niños es realmente poderosa y fascinante, pero por intervención de los adultos, en ocasiones, se ve limitada; es por esto que los Niños Perdidos y Peter Pan poseen una imaginación totalmente descomunal, pues no se ha visto alterada por ningún adulto en mucho tiempo.

Peter Pan posee una personalidad muy carismática, pero también muestra ser un niño muy despreocupado y despistado, llegando a perder su propia sombra. Esta pérdida de la sombra muestra también una pérdida de la identidad, un problema para aceptarse a sí mismo, una especie de desdoblamiento de la personalidad.

La sombra es como un espejo, donde nos reconocemos, es algo que va ligado a nosotros, que nos pertenece. Pero Peter la pierde constantemente, es decir, se pierde a sí mismo. Peter se esconde de su sombra, no la controla, porque huye de lo que más teme: crecer.

Esta obra ha dado lugar a múltiples interpretaciones e infinidad de adaptaciones. Pero, además, ha servido para bautizar al conocido síndrome de Peter Pan, personas que no quieren crecer ni alcanzar la madurez, y al síndrome de Wendy, personas obsesionadas con satisfacer a los demás y que posee un trasfondo de miedo al rechazo. Sin duda, Peter Pan es una de las obras más emblemáticas del Reino Unido.

“Soy la juventud, soy la alegría; soy un pajarillo recién salido del huevo”.

-Peter Pan-