Después de leer este artículo, no verás a tu mente de la misma forma

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 11 abril, 2015
Sofia Alcausa Hidalgo · 11 abril, 2015

 

Son los hechos sorprendentes, los grandes descubrimientos, esos que nos agitan y hacen que en nuestra vida quede dividida entre antes y después, los que tienen la facultad de hacernos crecer. En este artículo os vamos a presentar una historia que tiene todos los ingredientes para que después de escucharla tengas la sensación de que has pasado por uno de esos momentos.

Algo así sentí cuando vi la reveladora conferencia de la neuróloga y doctora por la Universidad de Harvard (EEUU) Jill Bolte Taylor. La verdad es que por mucho que trate de haceros un resumen de la Conferencia lo mejor es que la veáis vosotros.

En ella, además de explicarnos algunas cosas acerca del cerebro y de la diferencia entre el hemisferio izquierdo y el derecho con un cerebro real que presenta en el escenario y que despierta la risa de muchos de los asistentes, nos cuenta su increíble experiencia.

Jill decidió estudiar Neuroanatomía porque su hermano sufría esquizofrenia y ella quería saber, entender, qué ocurría entre un cerebro “normal” y un cerebro afectado por enfermedades mentales, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar…

Quién le iba a decir a ella que un buen día se levantaría con una extraña sensación que resultó ser un ictus cerebral, del que no se recuperaría del todo hasta pasados 8 años y que para ella fue una experiencia increíble. Sí como lo oís…

De una forma amena y sencilla nos explica los síntomas claros que identifican a un ictus. Si os fijáis en su charla, todo lo que nos cuenta de una forma clara que le fue ocurriendo desde que despertó hasta que empezó a hacer sus ejercicios, se metió en la ducha y sintió todo esto: alteración del nivel de conciencia y confusión repentina, pérdida de fuerza repentina en un brazo o pierna, problemas en el habla, no comprende lo que le dicen (Jill cuenta como llamó a un compañero y sólo le escuchaba decir “gua gua gua”), pérdida de visión, dolor fuerte de cabeza, pérdida del equilibrio y la coordinación, dificultad para andar y hormigueo.

Jill nos cuenta como su hemisferio izquierdo se desconectó, perdió la percepción de la realidad y como su hemisferio derecho le proporcionaba una sensación de paz, de felicidad… que ella misma califica como de Nirvana. Era increíble y para ella supuso una experiencia reveladora, mística y profunda que debía contar al mundo…

Así, desapareció su estrés, sus preocupaciones y tenía una mente silenciosa que no la molestaba, ella misma se asombró y dijo ¡es genial! ¡perder 37 años de carga emocional es tan liberador!¡pero no tengo tiempo para sufrir un ictus!…

Después de esta experiencia Jill nos invita a que seamos dueños de nuestra vida, que seamos nosotros mismos quienes nos facilitemos la vida sin complicarnos en exceso, que desconectemos nuestro hemisferio izquierdo… ¡Nosotros tenemos el poder de desconectar!

Realmente entre el llanto y la risa Jill consigue emocionarnos y hacernos reflexionar sobre el auténtico sentido de la vida. Dirige la reflexión a como a veces parecemos necesitar un toque de atención para darnos cuenta de lo afortunados que somos…

A propósito de este artículo y de esta reveladora conferencia me gustaría animaros humildemente y desde mi posición y gracias a la oportunidad que me ofrecen las redes sociales para expresarme; si habéis padecido un ictus o lo ha padecido algún familiar vuestro veáis esta conferencia, hablad con vuestros seres queridos del miedo que habéis sentido o que aún sentís, expresaos con franqueza, llorad cuando lo necesitáis y apoyaros en un hombro amigo.

 Y es que siempre…siempre hay alguien dispuesto a ayudaros y a comprenderos.

También os dejamos este interesante PDF donde podeis informaros de todo lo relativo al ictus y es que cuanto más información tengamos sobre cualquier tema, mejor será todo.

http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_466_Ictus_AP_Lain_Entr_paciente.pdF