Las sorprendentes consecuencias que el estrés tiene para nuestra salud

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 4 junio, 2018
Eva Maria Rodríguez · 2 abril, 2015

Puede ser por exceso de presión en el trabajo o en los estudios, por problemas económicos o tensiones en nuestras relaciones. El caso es que la mayoría de las personas experimentamos estrés en nuestras vidas. Y nos hemos acostumbrado tanto a él, que forma parte de nuestra forma de vivir.

Es más, el hecho de que sepamos que provoca problemas para dormir, dolores de cabeza o incluso que aumente el riesgo de depresión no nos afecta, porque es algo que hemos admitido ya. Pero el estrés puede ser mucho más peligroso aún, si cabe.

No todo el estrés es malo

Es importante tener en cuenta que no todo el estrés es negativo. De hecho, todos hemos experimentado como, en una situación de presión, nos ha ayudado a obtener mejores resultados. Esto se debe a una respuesta de lucha o huida que da el cerebro cuando identifica una amenaza real. Rápidamente libera hormonas que nos animan a protegernos del daño percibido.

Los problemas empiezan cuando esta respuesta de lucha o huida es exagerada o es mal canalizada.

Nuestra herencia genética dice que somos seres de acción y movimiento. Lo que pasa es que en medio de una reunión no podemos salir corriendo como si nos persiguiera un león en medio de la selva. Al contrario, lo más adaptativo en estos instantes es intentar mantener la calma y poner a nuestra mente a trabajar.

Esta contradicción entre lo que demanda nuestra biología y lo que demanda la sociedad actual, es lo que convierte al estrés en algo realmente perjudicial porque volvemos a nuestro cuerpo, literalmente, loco. Nos pasamos el día activándolo y frenándolo de golpe, con todo el reajuste energético que requiere esto.

Las sorprendentes implicaciones para la salud del estrés

Como decíamos, algunas de las consecuencias más conocidas del estrés incluyen la privación del sueño, dolores de cabeza, ansiedad y depresión. Pero, cada vez más, los investigadores están descubriendo más y más formas en las que puede dañar nuestra salud.

Afecta a la salud del corazón

Hombre con un atque al corazón por estrés
El estrés puede influir en comportamientos que tienen consecuencias negativas para el corazón. Un estudio encontró que trabajar largas jornadas está asociado con el consumo de alcohol. Los investigadores dicen que se debe en parte a la creencia de que el alcohol alivia el estrés causado por la presión del trabajo.

Otras personas fuman como respuesta a la ansiedad. Incluso comen más de lo debido, lo que puede producir obesidad. Todos estos son factores que pueden contribuir a una mala salud del corazón mediante el aumento de la presión arterial y pueden causar daños en las paredes de las arterias.

Según otro estudio, el estrés también puede reducir el flujo de sangre al corazón, en especial en las mujeres. Los investigadores  encontraron que en los pacientes con enfermedad coronaria, las mujeres tenían tres veces mayor reducción en el flujo de sangre que los hombres estresados.

Además, se ha asociado con un mayor riesgo de ataque al corazón. En 2012, un estudio encontró que el estrés laboral puede aumentar el riesgo de ataque al corazón en un 23% . Y otra investigación señaló que repetidos períodos de intensa ira o ansiedad pueden aumentar el riesgo de ataque al corazón más de nueve veces.

Incluso después de un ataque al corazón, el estrés puede seguir afectando a la salud. En este sentido, un estudio reciente encontró que las mujeres tenían más probabilidades de experimentar niveles más altos de estrés mental después de un ataque al corazón. Esto se traduce en una recuperación más pobre.

Afecta a la diabetes

Jeringa sobre informe de diabetes
El estrés se ha asociado con un mayor riesgo de diabetes. Un estudio reciente encontró que las mujeres con síntomas de trastorno de estrés postraumático eran más propensas a desarrollar diabetes tipo 2 que aquellas que no lo experimentaron.

Una posible explicación a esto es que los períodos de estrés aumentan la producción de cortisol, que puede aumentar la cantidad de glucosa en la sangre, lo que implica un mayor riesgo de diabetes.

Para las personas que ya tienen diabetes, el estrés puede llevar a una gestión más pobre de su problema. Además de interferir con las hormonas del estrés y el aumento de los niveles de glucosa en sangre, los pacientes con diabetes puede ser menos propensos a cuidar de sí mismos.

Contribuye al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer

Aunque las causas exactas del alzheimer no están claras, varios estudios sugieren que el estrés puede contribuir a su desarrollo. Uno de ellos encontró que altos niveles de hormonas del estrés en el cerebro de ratones se asociaban a mayores cantidades de placas de beta-amiloides, proteínas que se cree que desempeñan un papel importante en la enfermedad.

Otro estudio de 2010 encontró que las mujeres que tenían  la presión arterial alta o niveles más altos de cortisol tenían tres veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, en comparación con los pacientes que no tenían estos síntomas.

En las personas mayores con deterioro cognitivo leve, la ansiedad podría acelerar la progresión hacia la enfermedad de Alzheimer.

 Provoca problemas de fertilidad

Otras investigaciones indican que el estrés en los hombres puede provocar una disminución de la calidad de los espermatozoides, lo que puede afectar negativamente a la fertilidad.

Los investigadores trabajaron sobre la hipótesis de que el estrés podría desencadenar la liberación de glucocorticoides, hormonas esteroides que afectan al metabolismo de los carbohidratos, las grasas y las proteínas. Esto podría reducir los niveles de testosterona y la producción de esperma en los hombres.

En cuanto a los problemas de fertilidad en mujeres, un estudio de 2014 encontró que las mujeres con altos niveles de una enzima relacionada con el estrés en su saliva, la alfa-amilasa, tenían un 29% menos de probabilidades de quedar embarazadas. Lo que es más, también tenían más del doble de probabilidades de no ser fértiles.